Trabajo Práctico Nro. 4 (Individual): Carta al Autor.

12/05/2016


Como en cada Ciclo del Módulo de Radio, nos tomamos un momento para humanizar nuestra relación con aquellos colegas que conocemos solamente a través de las pantallas, los dispositivos sonoros o el papel. Es el momento de escribirle una carta a un comunicador que habla, camina y respira como cada uno de nosotros, entablando un contacto personal, directo e irrepetible. Para que el autor sea ahora quien nos lea y pueda saber qué pensamos de sus producciones. Para que nos conteste. Para que nazca un nuevo vínculo por fuera del formal.

La idea es hacerlo utilizando al periodismo como tema convocante. Sabiendo que al ubicar nuestra mirada sobre una pasión compartida estaremos contribuyendo a la construcción y a la regeneración de conceptos que lo alimenten. Y lo haremos mediante un viejo, noble y profundo recurso: el intercambio epistolar entre dos personas.

Este año nuestro invitado para compartir la actividad es el periodista Nicolás Zuberman, redactor del Diario Tiempo Argentino. El disparador para entablar la relación consistirá en leer una crónica redactada por él en Febrero de 2016, publicada en la Revista MU (el periódico de la  Cooperativa de trabajo lavaca.org). El contexto de dicha crónica es la crisis vivida por este diario desde Diciembre de 2015, plagada de aspectos económicos y también políticos que, con algunos cambios fundamentales, continúan sucediendo. Los trabajadores de Tiempo Argentino se sorprendieron primero por los sueldos impagos, luego por la falta de respuesta de los patrones y finalmente por el vaciamiento de la empresa. Estos aspectos fueron generando una fuerte inestabilidad laboral en todos sus periodistas. En la crónica usada como disparador para este “carteo con el autor”, Zuberman narra crudamente el día a día de su ámbito de trabajo, pintando claramente los climas de esa redacción. Luego de leer este texto llega el momento para que cada alumno del Módulo de Radio tome postura frente al tema, madure las sensaciones y piense bien qué escribirle a nuestro invitado. Como aporte, para sumar algo de contexto, también sugerimos un video donde se resume de manera concreta el acontecer cotidiano de dicho medio, que transitó desde las incertidumbres ya descriptas a constituirse con esperanzas en una Cooperativa de Trabajo, modalidad desde la cual intentan seguir con el proyecto periodístico.

La invitación está hecha. Es el momento de observar y analizar con mucha atención la historia que nos cuenta Zuberman, interiorizándonos responsablemente. Luego sí será el tiempo de escribirle, volcando nuestra mirada, opinión, sugerencia, punto de vista. Relacionándonos horizontalmente con este autor. Nicolás ya movió su pieza, es nuestro turno de continuar el juego…

El texto que cada alumno produzca debe publicarse, bajo el título “Carta a Zuberman”, como Comentario debajo de este mismo posteo, aquí en el blog de la materia. Será nuestro modo de sumar ideas para colaborar en la construcción del conocimiento, como creadores de nuestras propias categorías conceptuales.

El periodismo es una excusa. Unirnos desde las letras, nuestra premisa…

(Plazo para publicar las cartas: lunes 23 de mayo, hora 12 del mediodía)

Texto: Noticias de un diario. Por Nicolás Zuberman.

El NO al vaciamiento de Tiempo Argentino.

NOTICIAS DE UN DIARIO.

Nicolás Zuberman es uno de los trabajadores del diario Tiempo Argentino que desde diciembre está batallando para que les paguen los sueldos. Esta crónica recoge lo que representa en el día a día esa situación. Periodismo sin derechos y con testaferros.

La ventana por la que me asomaba para ver si ya había llegado el remís que me tenía que llevar a una cancha o a una entrevista ahora muestra otro paisaje. No hay autos. No pueden pasar. La calle está cortada y los adoquines llenos de gente. Ya van varios días de permanencia en el diario, más de dos meses sin cobrar un peso aunque sigamos yendo todos los días a la redacción, decenas de marchas e incontables cambios de paisaje en el lugar de laburo, pero recién me cae la ficha de que todo se fue a la mierda cuando veo a través de esa ventana. Se ven a unas 200 personas bailando al ritmo de una murga, a mis compañeros de la sección Deportes del otro lado de un tablón que funciona de barra armando fernet de litro en vasos de plástico, al editor de Política agregando más choris a la parrilla improvisada y a un redactor de Sociedad haciendo las veces de la Tota Santillán, como animador del segundo festival que organizamos en lo que va de este conflicto que grita contra el vaciamiento del Grupo 23. Desde el 18 de diciembre del año pasado -límite legal para pagar el aguinaldo, el primer incumplimiento de la empresa cada día fue un paso más hacia el barranco. Acompasado. Gradual. Paulatino. Al mismo ritmo, este lugar donde algunos compañeros ahora viven porque acá siempre hay comida y porque así se ahorran los viajes, fue cambiando su decorado. Primero, fueron los signos del vaciamiento: no papel higiénico, no impresoras, aires acondicionados que gotean, pero nadie arregla y otros asuntos que a esta altura son detalles. Y a esta altura son detalles porque en un acta firmada por el Ministerio de Trabajo y por la empresa queda constancia de que el establecimiento está bajo custodia de los trabajadores, que son los que están cuidando los bienes que pertenecen a Blackburg S.A., el nombre de la empresa que editaba el diario Tiempo Argentino. De las ventanas de la redacción cuelgan dos banderas hacia la calle, para que las vean todos los que pasen. “No al vaciamiento del Grupo 23”, dice una. La otra tiene la consigna más elemental del mundo: “Paguen los sueldos”. Ese es el reclamo.

Una cara.

La redacción tiene tres pisos. Mi lugar de laburo es el de abajo de todo. El que ya está más desvirtuado. En los escritorios donde se sentaban los editores ahora hay unas diez docenas de empanadas crudas que esperan un horno solidario para cocinarse. Porque hace un mes que casi todo es solidario para nosotros. Excepto por algún infeliz que seguramente tampoco elige para quién trabaja y pregunta ¿perocómovosnosabíasparaquiéntrabajabas?, las muestras de apoyo conmueven. Y es lo que llena los días y el edificio de aplausos. Los redactores de Deportes solíamos estar en una plataforma elevada, que le decíamos el Escenario. Ahora las máquinas están más separadas entre sí: hicimos espacio para poder tirar las bolsas de dormir ahí. En épocas de desesperanza, de algo hay que aferrarse. El simbolismo es una opción: por eso somos varios los que elegimos dormir exactamente en nuestro puesto de trabajo. En el Escenario tuvimos el privilegio de escuchar al supuesto nuevo dueño del diario, Mariano Martínez Rojas.

Fue el viernes 22 de enero; el día que se anunció la ¿compra? Martínez había hecho una visita fugaz por la redacción después de haber almorzado con los directivos de Tiempo Argentino: el dueño, Sergio Szpolski, editores y prosecretarios. Cuando bajaba del piso principal, pensó que enfilaba hacia la salida. Pero se topó con nosotros, que entre el calor y el desgano de ir a laburar sin que te paguen, ese día habíamos elegido como medida de fuerza -que no se pierda la originalidad- ir en short y remera, sin saber que habría una visita. -Mariano, esto es Deportes- le dijo alguien. -¿Esto es Deportes? Hola, yo soy la nueva cara- dijo Mariano Martínez Rojas, la nueva cara. La nueva cara. Otra vez: en épocas de desesperanza, de algo hay que aferrarse. Después de tantos días de incertidumbre, que apareciera un comprador fue tomado como una buena noticia. Esa noche hubo corte de luz en todo Palermo. Y el diario no se pudo hacer ni imprimir. Al correntino Martínez no le importó. “Qué raro”, pensamos. “Parece que este tipo, de medios no entiende nada”, concluimos. Igual nos fuimos a dormir ilusionados. Al otro día, para el cierre, mandó empanadas y botellas de Coca Cola. En los días que lleva como dueño del diario, fue lo único que hizo por nosotros. Lo había advertido en su presentación: era sólo una nueva cara.

Lucha y rumores.

El cuartito que se usaba para fumar y guardar las bicicletas -el Fumadero- cambió de nombre: ahora es el Aguantadero. En el piso hay de todo: decenas de banderas, cañas largas para las movilizaciones, gomas para cuando hay que cortar calles, parrillas tiradas en el piso, chapas, aerosoles, tachos para enfriar bebidas, anafes, cajas con donaciones, carteles con la cara de los hijos de puta que nos hacen pasar un verano absurdo y todavía hay bicicletas.

Bicicletas de las que te llevan y te traen sin que baje la SUBE y también de las otras, de las que te hacen el verso, de las que están todo el tiempo flotando en el aire de la redacción. Los cambios de humor son mucho más rápidos que los del paisaje del edificio. Van al ritmo de los rumores.

  • Parece que a los de Radio América los citó en una cueva por Núñez y les dio un sobre con cuatro lucas a cada uno.
  • A las 16 vienen a hacer un primer pago en efectivo.
  • Víctor Hugo tuiteó que en 20 días va a haber una buena noticia para nosotros.
  • Dicen que está depositado, pero que recién va a estar en las cuentas mañana temprano, aunque sea sábado.
  • A los compañeros del diario El Argentino, de Mar del Plata, los hicieron venir en colectivo, bajarse en Ciudadela, ir a Puerto Madero como puedan y les ofrecieron de indemnización tres sueldos en efectivo.
  • Tengo un amigo que labura en Macro y me dijo que el correntino estuvo toda la tarde con Brito, destrabando la cuenta.
  • El Ministerio dice que entre lunes y martes habrá una solución empresa – rial. O sea una venta.
  • Vinieron con dos coches y mudaron todas las computadoras de la administración a la oficina de Libertador.
  • Cristóbal compró todos los medios del grupo. ¡Ah, no! Todos no.

En Amenábar 23 todavía tenemos luz, agua, cable, teléfono e Internet. Y a nosotros. En dos meses hicimos cuatro marchas al Ministerio de Trabajo, una a Puerto Madero, otra a las oficinas de Szpolski, una caminata por Palermo pasando por cada redacción del Grupo, un festival para 25 mil personas en Parque Centenario, una radio abierta con decenas de personalidades en la puerta del diario, un festival en la calle de la redacción y otro en González Catán, fuimos a cada plaza a contar nuestra situación, dimos la ronda de los jueves en la Plaza con las Madres, juntamos casi 600 mil mangos que se transformaron en bonos de dos lucas para cada uno de los 800 del Grupo 23 que llevamos dos meses sin cobrar y ya pasamos muchas noches durmiendo en el lugar de trabajo. Entre la antigua y la supuesta nueva patronal, van diez incumplimientos de pago. Pasaron 70 días de la última vez que cobramos. Pero seguimos acá. A los compañeros con los que antes te cruzabas un hola, ahora se los saluda con un abrazo sentido, para cargar las energías y hacer el cambio de turno. Colegas con los que a lo sumo intercambiabas una fuente cada tanto, ahora pasan a ser de tu equipo, de los que sacan choris durante cuatro horas sin parar y eso, se sabe, es una experiencia que te marca a fuego. Aunque sigamos sin cobrar. Porque de algo, aunque sea de los sentimientos, hay que aferrarse.

Autor: Nicolás Zuberman. (Texto publicado en Revista MU. Nro. 96. Páginas 8 y 9. Febrero 2016.)

Material de consulta: Video que muestra aspectos de la asamblea donde los trabajadores de Tiempo Argentino deciden agruparse como Cooperativa de trabajo.

64 comentarios en “Trabajo Práctico Nro. 4 (Individual): Carta al Autor.

  1. Mariano Rollo

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de Radio
    Rosario, 16 de mayo de 2016

    Estimado señor Nicolás Zuberman:

    Aprovecho este contacto de intercambio personal para aportar una mirada más en la construcción y regeneración de conceptos que abordan la pasión y el tema que nos convoca, el futuro del periodismo.

    El texto disparador de esta actividad nos aporta una descripción desde adentro, de una de las situaciones dramáticas de nuestra profesión, enmarcada en un contexto político crítico del país en el cual el único objetivo parece estar en persistir en los medios de comunicación. El periodismo vive una realidad caracterizada por la desintermediación, la pérdida de credibilidad, el desplome de los ingresos publicitarios y el descenso de la difusión del periódico, dentro de una situación económica crítica de los medios, gerenciados por empresarios que poco conocimiento tienen de la profesión.

    Sin embargo, estos tiempos convulsos nos son mortales y como usted destaca en varias ocasiones dentro de su producción, de algo hay que aferrarse, porque el talento, la imaginación y la valentía pueden suplir al poder y al dinero en una renovación y aprendizaje hacia adelante. La modalidad de cooperativa de trabajo, desde la cual intentan continuar el proyecto periodístico, es un claro ejemplo en esa búsqueda de cambiar un sistema en la industria periodística.

    Por otra parte, falta de dinero y posterior reducción de personal pretende una concentración de las funciones. De allí, aparece la importancia del trabajo en equipo, sin olvidar la función de los especialistas en la división de esas funciones. Internet multiplica los formatos del periodismo y ante la perspectiva de los periodistas de una redacción, el sector de la comunicación corporativa en Internet puede ser una gran vía de salida para los profesionales, buscando generalizar una marca personal de confianza por sobre una marca institucional de un medio.

    No se puede saber si el negocio de la información seguirá siendo un negocio, hay factores que afectan en la situación de la profesión y la angustia de los medios de comunicación en un mundo desarrollado. Por eso, el reto es reinventarse, porque el periodismo tiene futuro, es necesario más que nunca y no puede ser sustituido. No hay que olvidar las funciones y cómo llevarlas a cabo, como así también los elementos, principios y obligaciones con los que contamos en un momento crucial.

    Lo saluda atentamente el alumno: Mariano Rollo.

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    1. Nicolás Zuberman

      ¡Mariano!
      Gracias por escribir. Me toca devolver a mi para seguir como este peloteo sobre el periodismo. Coincidimos en que hay que motorizar una búsqueda para cambiar el sistema de la industria periodística. En nuestro caso, en Tiempo Argentino, estamos atravesando ese proceso que vos definís como «reinventarse». Por ahora lo estamos haciendo con relativo éxito, más allá de todas las contras que vos comentás sobre el periodismo gráfico. Durante los seis años que trabajamos bajo una patronal no habíamos logrado penetrar en los lectores, ni en los protagonistas, ni en eso que se define como opinión pública. Muchos confundían el diario con El Argentino y otros ni sabían de su existencia. Gracias a la larga lucha que dimos para no perder nuestras fuentes de laburo y a esta apuesta cooperativa, que fue muy difundida y bancada por colegas, hemos logrado revertir esta situación que comentás. Ya tenemos algunas cosas más de las que aferrarnos: en cinco semanas hemos conseguido casi el doble (1600) de los suscriptores que tuvo Szpolski (800) en seis años.
      Abrazo!

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  2. Fernando Latrille

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de Radio

    Periodista Nicolás Zuberman:

    La decisión que tomaron en asamblea de que Tiempo Argentino se transforme en una cooperativa sostenida por los propios trabajadores, por los propios periodistas, es una decisión saludable después de comprobar que nuevas caras son un más de lo mismo y la actitud empresarial con respecto a los medios de comunicación, los medios gráficos es no darle importancia al periodismo sino lo que importa son los negocios que se pueden hacer con la información que desde la óptica empresarial es siempre mercancía y se la utiliza para otros fines, para tejer otros negocios.
    Era Arturo Jauretche quien ya nos enseñaba en 1968 en Manual de zonceras argentinas que: “El cuarto poder está constituido en la actualidad por las grandes empresas periodísticas que son primero empresas y después prensa. Se trata de un negocio como cualquier otro que para sostenerse debe ganar dinero vendiendo diarios y recibiendo avisos. Pero el negocio no consiste en la venta del ejemplar, que generalmente da pérdidas: consiste en la publicidad. Así el diario es un medio y no un fin., y la llamada libertad de prensa, una manifestación de la libertad de empresa a la que aquella se subordina, porque la prensa es libre sólo en la medida que sirva a la empresa y no contraríe sus intereses”. Lo que ha sucedido con la decisión tomada por los trabajadores de hacerse cargo y en forma cooperativa del medio gráfico no deja de ser una lucha que libran ustedes puertas adentro sino que están dando un ejemplo hacia afuera invitando a la sociedad a darse un debate sobre el rol del periodismo en nuestro país y su relación con los empresarios de medios, sobre la lucha de los trabajadores de prensa que en innumerables casos han sido rehenes de manejos empresariales nefastos.
    Tiempo Argentino apareció en un momento muy importante del país que comenzó a preguntarse ya en voz alta cuál fue el rol de periodistas y de empresas periodísticas durante la dictadura cívico militar del 24 de marzo de 1976. Tiempo se animó a descubrir esa trama, puso el ojo en las víctimas, realizó investigaciones por demás de esclarecedoras de esa apropiación que realizaron Clarín y La Nación. Se animó a desnudar a esos medios que ocultaban su pasado manchado de sangre. Los trabajadores, los periodistas, son el mejor recurso que puede tener un medio. No existe en las formaciones académicas-lamentablemente-materias que inviten a los futuros profesionales a asociarse, a trabajar cooperativamente. El periodista es por lo general un ser solitario y ahí está su imposibilidad de saber asociarse. Si bien hay innumerables ejemplos dignos de cooperativas de periodistas que realizan un trabajo fundamental para la democracia no sobran ejemplos de un medio nacional de importancia como lo es Tiempo que por decisión en asamblea de los trabajadores decidan dar un paso de no rendirse y dar pelea como cooperativa. Y eso hay que agradecerlo, y a eso hay que apoyarlo como lectores, como sociedad.
    Por eso toda esa lucha Nicolás que usted narra es importante para que los nuevos profesionales sepan antes que nada que ser periodista es ser un trabajador y que como tal debe luchar por sus derechos, debe estar agremiado y dar pelea por condiciones dignas laborales y debe ante todo saber que es la unión con sus pares lo que llevará a hacer de su ámbito de trabajo un lugar digno. La primer historia, la primer noticia, la primer crónica que un periodista debe escribir es sobre el lugar que ocupa en el contexto donde vive, en su lugar de trabajo. Y ustedes dieron una pelea hacia adentro lo que les da dignidad para poder escribir hacia afuera. Describieron y escribieron la situación que atravesaron. La sociedad los observó, como los pude ver yo de cerca el 24 de marzo, a cuarenta años del golpe, diciendo acá estamos, con su carpa instalada frente a Plaza de Mayo, vendiendo el propio material que producen. Adoptando aquellas palabras de Rodolfo Walsh en el final de su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar: “…dar testimonio en momentos difíciles”, y estos son tiempos difíciles, tiempos muy amarillos para quedarse callados.

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    1. Nicolás Zuberman

      ¡Fernando!
      Qué orgullo recibir una carta en la que se cita a Walsh y a Jauretche. Cuánto más lindo sería leer una correspondencia entre ellos -¿habrá existido alguna?- que esta que tratamos de protagonizar nosotros. Igual lo intentaremos. La frase que ponés de Jaurteche es buenísima. Te confieso que hace un año pensaba muy parecido a lo que vos me escribís. Pero ahora que estoy dentro de una cooperativa que edita un diario, con más de 100 compañeros que hace seis meses que no podemos ver un mango, cambié totalmente la visión. Debo confesarte sin vergüenza alguna que antes que cualquier nota, lo primero que hago el domingo al abrir el diario es ver cuánta publicidad pudimos vender. Como dice Jauretche, no se vive del precio de tapa (de los 30 mangos que vale el diario, nosotros sólo ganamos siete por cada ejemplar). Y tal cual lo definís vos antes que periodistas somos trabajadores: queremos a principio de mes llevarnos un retorno (así se llama a los sueldos en la cooperativa, aunque suene mal) por nuestro laburo. Y para eso, por ahora, la clave es la pauta publicitaria.
      Nos queda la deuda de generar una comunicación sin intermediarios: ni pauta, ni canillitas, ni sociedad distribuidora. Que el lector pague sólo por información y contenido y que el periodista pueda vivir de eso. ¿Se podrá? Lamentablemente, nosotros no lo pudimos hacer. Y en los antecedentes que nos hemos detenido a estudiar antes de lanzarnos a la aventura cooperativista tampoco lo encontramos. Ojalá alguien de con el método.
      Un abrazo

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      1. Fernando Latrille

        Nicolás muchas gracias por tomarte el trabajo de responder. Sobre todo con la claridad que lo haces. Creo que lo mejor en una formación académica son este contacto con la realidad. La verdad que uno busca palabras o frases que pueden quedar muy sepultadas con la práctica diaria. Y vos bien lo expresas. Agradecerte una vez más por esa lucha, por atreverse a no bajar los brazos y por la sinceridad de la que hablas desde la experiencia cruda cuando uno no hace más que envolverse en palabras. Gracias y abrazo!!!

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  3. María Lilén Ramírez

    Carta a Zuberman.
    Estimado colega, permítame decirle unas palabras «con expresión poética».

    Ni bien me acerco lo percibo: algo ha cambiado. Quizás sea el marco, pintaron los rebordes o cambiaron las cortinas. Algo distinto tiene: esa ventana no es la misma. Y es distinto todo lo que me muestra.
    Lo noto en los pequeños detalles, en los tonos que trasluce la luz del día y en el paso del tiempo. Hay cosas que están mutando afuera e inevitablemente ponen a temblar mis cimientos. Por ejemplo: el aire tiene olor a comida, las paredes se visten con banderas, el piso se volvió lugar de acampe. Y las personas… aquellos rostros distantes recortaron la distancia, haciendo puente con una sonrisa. Se encuentran en esos gestos que se reservaban, las mismas que todos los días venían, cumplían horario y se marchaban. Esta vez eligen quedarse, porque tienen algo en común.
    Ya no hay sectores, todo es el mismo lugar (como siempre lo había sido). Aquellas barreras que estaban de por medio fueron impuestas a través de los años y derribadas en cuestión de minutos. No existían secciones porque eran parte de lo mismo: trabajadores.
    Hace un mes que se muestran como siempre los veía, con esa intensidad que tenían la primera vez que llegaron. Cada día tienen entrevistas con las personas que habían olvidado, se reconocen en esa unión que en sus inicios habían anhelado. Y eso me devuelve la vida, hacen latir mi interior, tiemblan las paredes al ritmo de aplausos.
    Las frases en las banderas resumen ideas, la ideología duerme cama dentro. Porque son épocas de desesperanza y de algo hay que aferrarse; si ellos me sujetan fuerte, yo prometo no soltarles. Si velamos por los sueños que caben dentro de sus bolsas de dormir podemos alcanzar el símbolo que creíamos perdido: los valores del periodismo.
    Pasan los años, pasan los jugadores. Los rostros son siempre una cara nueva, la ilusión de promesas que quedaron en el papel sobre algún escritorio olvidado. Ninguno sobre los que ellos han acumulado, quitando del medio cualquier mueble que les quite espacio. Otra cara que llega y se desvanece, pero no logra desprenderlos de aquello a lo que se aferran. Espero que jamás lo hagan.
    Tienen luz, agua, cable, teléfono e internet. Pequeños detalles. Lo más destacado: se tienen a ellos. Y me tienen a mí. A nosotros. Porque decidieron quedarse, convertir su lucha en bandera, volver a ser lo que siempre fueron: colegas. Porque lo que marca no es solo la experiencia, el cobrar un sueldo o hacer una nota. Eso queda en los detalles. Aun así, de algo hay que aferrarse, y ellos no me dejaron en Amenábar 23 porque supieron que no era solo un edificio. Comprendieron que no era la ventana lo que había cambiado: ellos lo hicieron y se encontraron.

    Gracias Nicolás.
    Gracias periodistas de Tiempo Argentino.

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    1. Francisco J. Berwanger

      Postítulo en Periodismo y Comunicación
      Laboratorio de Producción Multimedia III. Módulo Radio.
      Carta a Zuberman

      Estimado Nicolás:

      Quisiera comenzar esta carta solidarizándome contigo y todos tus compañeros, lo ocurrido no hace otra cosa que reflejar el difícil momento por el que este hermoso país eta atravesando.

      Pero no sólo es la situación por la que el país se encuentra, sino también en la que nuestra tan amada y querida profesión está sufriendo, el avance de los negociados por encima de lo ético y profesional. Son momentos difíciles, momentos en los que es necesario aferrarse a algo, como bien indicas en tu carta, pero es necesario que ese algo sea aquello por lo que nos levantemos cada día, no se trata de un simple algo, sino de lo que amamos en lo más profundo de nuestro ser, de nuestra profesión, nuestra pasión por el trabajo, por contar una y otra vez las historias de cada personaje que nos rodea, de cada acontecimiento que ocurre, de las vivencias de los unos y los otros.

      La lucha que emprendieron Uds. es una digna lucha, porque qué otra cosa puede ser más dignificante que luchar por nuestro trabajo, porque nuestras voces sean oídas, nuestras palabras leídas.

      No será una tarea simple la que tengan por delante pero el camino ya lo están trazando, a través de esta nueva forma de trabajo, de unión de voluntades para salir adelante, de manera que puedan llegar a cada uno de los hogares que antes llegaban y quizás a partir de ahora sean aún más, porque el esfuerzo, la entereza con la que llevaron adelante esta lucha demuestra no sólo la pasión por lo que hacen sino también por la defensa de los derechos que cada ciudadano tiene, el de un trabajo digno.

      A modo de cierre de esta carta quisiera agradecerles por su lucha, por la defensa de los puestos de trabajo que son los de Tiempo Argentino pero mañana pueden ser los de cualquier otro medio, en este sentido me solidarizo con todos Uds. y espero que la cooperativa que han conformado lleve adelante cada una de sus ideas y logre establecerse en los medios como un icono del esfuerzo, al lucha y el progreso.

      Francisco J. Berwanger

      Responder
      1. Nicolás Zuberman

        Francisco!
        Gracias por tu solidaridad y por tus palabras. Claro que es digno lo que hacemos. Y la verdad es que se siente muy bien. No le deseo a nadie pasar por los meses que pasamos nosotros, ver cómo compañeros sufren porque se les cae la obra social, porque tienen que ir a pedir a la escuela de sus hijos que los bequen o tantos otros ejemplos que podría dar. Pero creo que por algo suceden las cosas. Los últimos años había cierta indiferencia y desinterés entre los que laburábamos en el diario. Todo este lío que atravesamos por culpa de unos hijos de puta hizo que volviéramos a tener algo «por lo que nos levantemos cada día», aunque todavía no podamos ver un mango y sepamos que cuando lo veamos será menos de la mitad de lo que nos pagaban Szpolski y compañía.

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    2. Nicolás Zuberman

      María Lilén!
      Qué lindo lo que describís. Como si alguna vez hubieras estado en nuestra redacción. Te felicito por tus palabras, me hicieron emocionar. La redacción está un poco más sucia que cuando teníamos un patrón, porque lamentablemente la mayoría de los compañeros de maestranza no se pudieron subir a esta aventura cooperativa. Pero la estética es mucho más bella: hay frases nuestras, hay un cuadro de Walsh inmenso, hay listados con organigramas que han quedado de las distintas etapas de esta lucha y que sirven tomar fuerzas cuando alguno empieza a dudar de por qué hacer tantos esfuerzos.
      Esta carta que mandás también sirve para eso. Que puedas describir con tanta claridad cómo es la atmósfera de la redacción es un pequeño mimo a mi ego periodístico (algún mensaje llegó con la crónica que escribí) pero sobre todo es un premio a las ganas que le ha puesto cada compañero de la redacción para defender su puesto de trabajo.
      Gracias por tus palabras.
      Fuerte abrazo.

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  4. Lisandro Resburgo

    Nombre Lisandro Resburgo
    Dirección postal. Rosario 2000
    Sr. Al señor Nicolás Zuberman:

    Estimado me dirijo a Usted con el fin de agradecerle este espacio que nos brinda a los estudiantes del Postitulo de Periodismo

    Me gusta contar con la ayuda de un periodista capacitado y apasionado como usted. Por ese motivo le hago llegar esta carta que refleja el agradecimiento de dejarnos sus conocimientos y a su ves poder contar con Usted en un intercambio de ideas, opiniones y experiencia vividas. Ya que tiene acceso a los medios de comunicación en el cual se desempeña.

    Estoy muy interesado en intercambiar e incorporar nuevos conceptos ya que conozco la buena reputación que ha conseguido lograr metas en el lugar que se desempeña en estos últimos años a pesar de la fuerte competencia que existe en este mercado tan particular como el mundo del Periodismo. Además admiro el trabajo tan esplendido que están realizando desde el punto de vista tanto profesional como personal ya que además soy un gran aficionado de temas políticos, fútbol, seguridad, a lo que haga referencia y se focalice a lo amplio no a un tema en particular.

    Hablar de todo, con fluidez para poder lograr intercambios y puedan surgir nuevo conceptos, nuevos conocimientos que aporten cosas positivas. Estoy convencido desde mi humilde opinión que sí cada puede aportar un granito de arena a su excelente trabajo o al mío podemos seguir progresando en lo que tanto nos apasiona esta profesión . Además estoy convencido que el uso de las tecnologías a marcado una vacío entre los diarios y los medios de comunicación: Se abre una grieta que genera sus pro y sus contras: Como tenemos el rol de comunicar ante tanta evolución tecnológica todos tienen acceso a las redes sociales o a celulares de alta tecnología entonces se va minimizando nuestra figura, nuestro rol de comunicador.

    Por consiguiente me encartaría crear grupos de trabajo en el que todos tengamos participación, ya que no todos contamos con la posibilidad y el privilegio de trabajar en un medio. Este podría ser un buen comienzo para crearlo a traves de tu propio blog creando tu propia página y así obtener seguidores. No es una utopía es algo que se puede realizar mi objetivo como Profesional es que la noticia siempre sea certera y eficaz pero para eso siempre debemos chequear la información, quien nos provee la noticia con el fin de transmitir algo certero y verdadero para eso debemos contar con muchas herramientas y la fundamental es la verificación de la fuente de información. Para finalizar quería agradecerle una nuevamente el espacio que nos brinda, quedando a su disposición.

    Lo saluda atentamente Lisandro Resburgo

    Responder
    1. Nico Zuberman

      ¡Lisandro!
      Claro que no es una utopía tener tu propio medio. Es una de las ventajas que nos dan las nuevas tecnologías. Además de trabajar en Tiempo Argentino, con unos compañeros con los que compartíamos no sólo la generación sino también la inquietud y la sensibilidad con ciertos temas creamos una revista digital que se llama NosDigital. La plataforma digital es sencilla porque es barata y no requiere demasiado trabajo. Te invito a que la chusmees: http://www.nosdigital.com.ar. Ahora anda un poco abandonada, porque el proyecto nunca pudo terminar de mutar hacia algo más profesional, pero si rastreas en el archivo encontrarás notas súper interesantes. Espero que te sirva como estímulo para crear esos grupos de trabajo en el que todos tengan participación. A nosotros -unos 10 compañeros- nos ha servido mucho esa experiencia para abrir caminos.
      Abrazo grande
      Nico

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  5. M. Eugenia Arpesella

    Postítulo de Periodismo UNR
    Módulo de Radio
    TP 4 Carta Zuberman
    Compañero Nicolás,

    Mientras leía tu crónica se me ocurrieron tres cuestiones (sentimientos, experiencias, empatia) que se intensificaron al ver el video de la asamblea en la que después de 70 días de toma, angustia y lucha organizada, votaron a las autoridades de su propio proyecto que excede los límites conocidos de un empleo.
    Hace seis años que formo parte de una cooperativa de trabajadores de prensa en Rosario, se llama La Masa “fábrica de comunicación autogestionada”, en el que producimos el semanario El Eslabón y el diario digital Redacción Rosario. Todo lo que les espera es caótico, a veces un poco frustrante, pero tiene el valor incalculable de trabajar para uno y para un colectivo de personas que tiran, con idas y vueltas, para el mismo lado. La autogestión es una elección de vida compartida que convive con la necesidad de sobrevivir a fuerza de grandes sacrificios que, más allá de los resultados, siempre recompensa con los abrazos, el encuentro y los mil desencuentros.
    La segunda cuestión tiene que ver con otra experiencia compartida. Durante tres años fui empleada del Grupo 23. A diferencia de la planta de trabajadores de Tiempo Argentino, en la redacción del Argentino Rosario éramos ocho. También estuvimos meses sin cobrar ni un solo peso de nuestros salarios, desde diciembre hasta febrero. Ni un sólo día dejamos de cumplir con nuestra jornada de trabajo, aún cuando el diario dejó de salir impreso en noviembre, aun cuando sabíamos que hacíamos un diario para nadie. Nuestra única medida de fuerza fue seguir yendo a hacer el diario, un diario fantasma, para que a Sergio Spolski le llegara a su correo personal la portada de nuestro pasquín, y supiera que todavía estábamos acá. Por otra parte, siempre supimos que ni para el correntino, ni para el mismísimo Cristóbal López, era negocio un periódico de marca desconocida en esta ciudad, sumado a una pésima reputación oficialista. Mucho menos importante iban a ser nuestros puestos de trabajo. Tal como estaban dadas las relaciones de fuerzas, nosotros nos íbamos al tacho.
    Por último, o desde el principio , me quedo con una culpa intranquila, que junto con mis compañeros nos acompañó durante este verano de mierda, con la incertidumbre, y la ansiedad luchando todos los días contra la desesperanza total. Mientras nos llegaban noticias de ustedes y de su lucha por las redes, los medios, o a través de nuestro sindicato, nosotros estábamos encerrados en un mutismo estratégico mientras íbamos pensando en vender los televisores, el aire acondicionado y las computadoras para pagar el alquiler de la oficina/cueva que teníamos en Barrio Martin. Nuestro silencio (sin protestas en los medios, ni en las redes) fue el precio que pagamos para ganar tiempo antes de que explotara todo lo que no sabíamos que ya estaba perdido.
    Lo cortés no quita lo valiente, y logramos irnos con una indemnización que después de muchos amagues perversos, consistió en los tres meses de salarios adeudados y tres más, para tirar hasta que el mercado laboral nos bendiga con algún puesto que en muchos casos para mis compañeros, no tuvieron que ver con nuestro oficio. Nosotros también sabíamos para quién trabajábamos. Nosotros también teníamos nada más que lo que somos. No estuvimos con ustedes porque estábamos con nosotros, y con los compañeros de los otros argentinos (Mar del Plata, Córdoba) que con métodos y visiones diferentes, compartíamos la misma situación. Por lo demás, ustedes, los compañeros de Tiempo Argentino, ganaron mucho más que los salarios que nunca les fueron retribuidos. No le ganaron a Spolski, no. Le ganaron una batalla a la lógica mezquina de la mercantilización de la información y en los hechos, al supuesto de que la comunicación no es más que el juguete preferido de los poderes reales para disputarse las cosas grandes. Ganaron y ganamos todos, al ponerle valor al derecho a la información, y el derecho al trabajo, digno. Además fueron los precursores de una lucha, larga y dura, que en pocos meses se covertiría en causa común de todos los trabajadores de este nuevo tiempo argentino, porque los hijos de puta como Spolski van y vienen, pero nosotros seguimos acá, poniendo la cara y el cuerpo para vivir, resistiendo.
    Va un fuerte abrazo, con admiración, solidaridad y buenos deseos para lo que se viene. Además de salir a la búsqueda de auspician tes; de pelear costos de papel e impresión y sortear las dificultades de un mercado cruel, sumado a todos los inconvenientes que conlleva la ardua y compleja tarea de la autogestión para la que nadie está preparado, tendrán también acaloradas y apasionantes horas discutiendo un tema o un titulo de tapa, y una suma de decisiones pequeñas de todos los días que requieren de una gran responsabilidad, para hacer un trabajo grande, necesario y compañero.

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    1. Nico Zuberman

      ¡María Eugenia!
      Que hijo de re mil putas este Szpolski. ¿A cuánta gente habrá cagado el muy cínico? Uno no para de cruzarse con tipos que te dicen «ah, ¿Tiempo Argentino? Ni me expliqués. A mí Szpolski… «. Qué bronca me generó leer tu relato. Nosotros conocíamos la situación de los compañeros del Argentino Córdoba, Mar del Plata y de los zonales del conurbano de acá, que eran con los que más vínculo teníamos y con los que compartimos el fondo de lucha durante los meses del verano. Ahora, al leer tu carta, entiendo cuál era la situación en Rosario. Por lo menos tuvieron más suerte que otros compañeros y se fueron con algo de plata en la mano. Son experiencias horribles, pero creo que dejan una enseñanza incalculable. Supongo que te debe haber hecho valorar más la experiencia de formar parte de La Masa (con sinceridad te digo que no conocía el proyecto, pero voy a ponerme a buscar). Cada una de las experiencias cooperativas que pasó por el diario a darnos su aliento, su apoyo y contar sus vincencias antes de que nosotros decidiéramos dar el paso se refería a lo mismo que vos: «va a ser estresante, van a ganar menos plata, pero estarán más felices». A un mes y medio de lanzar el primer diario que nos autogestionamos, y a punto de cobrar el primer retiro, que será menos de la mitad de lo que cobraba el año pasado, puedo decir que estoy orgulloso.
      (Permitime corregir un detalle, aunque seamos compañeros: el hijo de puta que tuvimos de patrón y nos cagó es Szpolski no Spolski. Después de todo, esto es una actividad académica y me parecía que te lo tenía que marcar.)
      Muchas gracias por tus palabras.
      Abrazo fuerte.

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      1. M. Eugenia Arpesella

        Nicolás, te diría que lo escribo mal a propósito, pero es mentira ja, ja. Va otro abrazo y ojalá algún día podamos estrechar lazos y compartir experiencias entre las cooperativas, hay mucho por aprender y descubrir.
        Salú

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  6. Antonella Beccari

    Periodista Nicolas Zuberman:

    La decisión que tomaron durante esos días de lucha permanente, fue muy valiente y admirable. Cuando se comienza a pelear por los derechos del trabajador se cruzan en la cabeza miles de ideas desencontradas. ¿Servirá para algo? ¿Qué conseguiremos? ¿Hasta qué punto podremos aguantar tanto manoseo en el lugar de trabajo? A veces, no se encuentran las respuestas y es en ese momento cuando la incertidumbre invade el cuerpo.
    La única manera de vencerla es seguir adelante, aguantando día a día, a pesar de las consecuencias que puedan venir después. Sin embargo, todo eso se deja de lado porque la necesidad de defender el trabajo que uno ama, es el eje primordial de este juego de intereses.
    Los periodistas estamos acostumbrados a pelear por lo que es nuestro, somos buenos en conseguir lo que queremos y por sobre todo a no bajar los brazos, más allá de los obstáculos que se nos presenten en el camino de la información, de la verdad, de la realidad.
    Me parece un ejemplo la reacción de los colegas porque, como dije anteriormente, pueden aparecer cientos de piedras, muchas de ellas invadidas por el poder, la economía, el orgullo de grandes empresarios que solo les importan sus intereses, pero ante todo hay que seguir luchando por lo que es nuestro, por nuestro lugar.
    Podemos estar cansados, sin ganas. Jamás hay que darle el gusto a los de arriba porque nosotros tenemos mucha chispa en nuestro cerebro y eso puede con cualquier barrera.
    Muchas gracias Nicolas y sigan adelante.
    Saludos

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Antonella!
      Muchas gracias por tus mimos hacia nuestra cooperativa. Es como vos contás. Hubo momentos en que nos sabíamos de dónde sacábamos las fuerzas, pero aparecían. Sobre todo durante el verano, cuando todo era incertidumbre. Creo que ahí es donde lo colectivo nos salvaba: siempre había alguno que todavía le quedaban pilas y contagiaba. Para hacer una colecta. Para hacer un festival. Para organizar una marcha. Hasta que llegó la idea de hacer un suplemento autogestivo para el 24/3. Y ahí nació todo este proyecto que nos llena de orgullo porque no pudieron hacer carne su deseo de dejarnos en la calle.
      Abrazo!

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  7. Giuliana Nardone

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de Radio
    Rosario, 22 de mayo de 2016

    Estimado Zuberman:

    Quiero comenzar este comunicado haciéndole saber que al leer su crónica sobre lo que han vivido durante este último período en “Tiempo Argentino” generó en mí todo tipo de sensaciones, emociones y sentimientos. Pasé en un segundo de la tristeza, a la indignación, a la impotencia, pero por último sentí una profunda fuerza, un tremendo empuje. Sentí esa pasión y esa adrenalina que nos genera hacer lo que más amamos, que es ejercer esta hermosa y mal valorada profesión.

    Su narración durante los últimos días transcurridos en el diario generó en mi cabeza muchísimas imágenes, pero tengo que decirle, con la sinceridad que me caracteriza, que realmente me resultó increíble pensar a tantos periodistas durmiendo en una redacción. Imaginarme esa situación provocó en mí algo que me cuesta ponerlo en palabras.

    Admiro profundamente la manera en que se organizaron, el espíritu de grupo que han generado, y la cantidad de cosas positivas que han logrado a partir de este nefasto capítulo profesional que tuvieron que atravesar cada uno de ustedes en su vida. Pero creo firmemente que estas cosas pasan porque los medios son manejados por empresarios que no tienen ni la mínima idea que es el periodismo, ni cómo se maneja una empresa dedicada a la comunicación. No saben lo que es ser periodista, lo que es correr tras una noticia o lograr un testimonio fundamental para el armado de una crónica, ellos solo piensan en dar primicias y en que ingrese dinero. Nuestro esfuerzo no vale.

    Siempre estuve convencida que las cosas que se hacen con pasión, esfuerzo y dedicación siempre dan sus frutos. Quizás los comienzos sean un poco duros, y más en este rubro, pero estoy segura que pronto todo lo que han generado y de lo que se han nutrido en algún momento del camino les dará su recompensa, y recuerden que “Lo que no mata, fortalece”.

    Saludos.
    Giuliana Nardone.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Giuliana.
      Hermosas tus palabras. Se nota esa sinceridad que te caracteriza. Coincido en cómo describís a esos empresarios que son dueños de medios pero que no tienen ninguna noción de lo que es la comunicación. Lo sufrimos nosotros a una escala casi cínica, porque estos que fueron los dueños de tiempo ni siquiera sabían ser empresarios. Son estafadores que armaron una red siniestra para robarse la guita del estado. Pero lo sufren casi todos los periodistas del mundo y, en especial, los consumidores de medios. Sabemos que esas son las reglas de juego. Habrá que hacer fuerza para cambiarlas. O buscar otras vías, como lo estamos intentando nosotros al laburar organizados y sin patrón.
      Un abrazo fuerte.

      Responder
  8. Eugenio Chimento

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de Radio
    Carta a Zuberman
    De mi mayor consideración estimado colega Nicolás Zuberman:

    Por lo que se refiere, a los medio de comunicación, es duro poder ingresar al mismo a trabajar, ni hablar cuando cuando no te pagan el sueldo, y vas viendo el vaciamiento de tu lugar en el cual trabajas. Asimismo, no han bajado los brazos y siguieron la lucha para que siga la tirada en la calle del diario “Tiempo Argentino”. Es más, lo veo un ejemplo a seguir su lucha que han logrado que salga una nueva edición del mismo, y no esté en manos de unos empresarios que solo piensa hace negocio a costillas de los periodistas.
    Con respecto, a su lucha “desde la redacción” y en asamblea, fue muy buena a mi forma de ver, más aun cuando salían a la calle a vender los diarios a la gente que iba caminado, me imagino que no fue tan fácil , debido, a que no se sabía si iban a poder seguir trabajando en el medio. Ahora bien, cuando la gente le compraba el diario lo contento que se han sentido, esto demuestra que se puede luchar y ganar una batalla con la unidad de los trabajadores.
    Además, debe estar satisfecho con este logro obtenido, digo, sobre todo porque 800 trabajadores recuperaron su fuente laboral, a través de la cooperativa “Por más Tiempo” y es la más grande del país en este tiempo, ni hablar de lo que habrán sentido de estar cuatro meses sin cobrar sus sueldos, por más que Victor Hugo les alla dicho por Twitter: “Que en 20 días va a haber una buena noticia para nosotros, dicen que está depositado, pero que recién va a estar en las cuentas, mañana temprano, aunque sea sábado”.
    En realidad, en este país estas cosas no pasan porque sí, los medios de comunicación no tendrían que estar en manos de patrones que solo piensan en ellos mismos y no dudan en nada cuando tienen que desprenderse de su empresa.
    Sin más, como dije anteriormente, la cooperativa “Por más Tiempo” es para tenerla muy presente, así sirve como modelo de lucha a seguir y /o imitar en todos el país que muchos no se animan cuando se quedan sin su fuente laboral.
    Lo saludo atentamente Eugenio Periodista Sin Fronteras, y a vender muchos diarios de Tiempo Argentino.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Eugenio!
      Gracias por escribir y valorar nuestra aventura. En eso seguimos: tratando de vender muchos Tiempo Argentino. Por ahora, te cuento, venimos bien. Largamos una tirada de 30 mil cada domingo y, en general, la devolución es menor al 20%. Eso, según los distribuidores, es agotar. Como vos decís, no te imaginas la alegría que genera en nostros que la gente compre contenta el diario. Como también lo hizo el 24/3. Personalmente fueron muchos años de escribir pensando que era un diario que no lo leía (casi) nadie. Y ahora sentir que cada nota tiene rebote, que la gente espera el domingo para comprar el diario, que a nosotros nos de orgullo cada edición, llena de emoción.
      Un abrazo!

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  9. Geraldine Roselli

    Carta a Zuberman

    Estimado señor Zuberman:

    Al haber leído su crónica me llega a la mente un pensamiento: el poco valor que se da al trabajo del periodista, que es poco o nada remunerado. Todo ello sin dejar de mencionar que es una profesión con una situación complicada respecto a la salida laboral.

    Además, me resulta difícil aceptar que este rol muchas veces esté signado por la política. Tener que callar, omitir, mentir, distorsionar, todo por ese motivo. Una labor muy poco reconocida y valorada, que además es condicionada. Me parece deprimente que los periodistas no puedan tener libertad de expresión.

    Definitivamente me quedo con una frase suya: “De algo hay que aferrarse”. Sostengo que lo más importante en esta profesión es llevarla a cabo con pasión, amar lo que se hace y respetarla, aunque lo último a veces, por cuestiones de fuerza mayor, no es posible.

    Me pregunto si es realmente suficiente el hecho de trabajar con pasión, si eso sirve para que no nos quiten el trabajo, si podemos tener la fuerza suficiente como para que la política no termine con un consciente rol periodístico.

    También me parece indignante que aquel profesional que quiera realizar su función de forma consciente, con valor y pasión, no pueda o quiera hacerlo por la opresión. ¿Hasta qué punto el periodismo debe estar signado por la política? Además, ¿dónde están aquellos que deben defender los derechos de los periodistas y evitar no sólo que sean oprimidos sino que no sean remunerados?

    Espero que algún día esta profesión pueda ser valorada y llevada a cabo como corresponde. Que los periodistas logren ser respetados y correctamente remunerados. Sin duda, con la pasión y esperanza de sus profesionales, el periodismo va a salir adelante a pesar de las trabas que se puedan establecer. Pero sobre todo, como periodistas nunca, nunca, debemos bajar los brazos.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola Geraldine!
      Gracias por lo de señor y por lo de estimado. Y, sobre todo, por leer la crónica. Coincido con el poco valor que se le da a nuestra tarea. Este es un año muy particular para nuestro oficio, más incluso que para el resto de los trabajadores. Hoy estuve en la marcha nacional que organizó el sindicato de prensa. Había mucha gente y muchas más caras de las que se suelen ver. Un buen síntoma, pero también una muestra de la realidad que se vive en las redacciones: despidos, retiros voluntarios, sueldos en cuotas, incumplimiento de partarias, etc. Estaba también el Sindicato de Prensa de Rosario. Me siento muy identificado también con la descripción de las contradicciones que tenemos en nuestro oficio. Te cuento que hasta empecé terapia por estas incertidumbres. Por suerte todo este proceso me ha llevado a cambiar todas esas dudas por una sensación de orgullo, más allá de los bolsillos todavía están flacos y de la angustia por la que tuvimos que pasar.
      Un abrazo fuerte

      Responder
  10. Favio Montes

    Carta a Zuberman

    Estimado Zuberman:

    Me dirijo a usted con el propósito de transmitirle y comunicarle mis sensaciones a partir de la situación que está atravesando junto a sus compañeros de Tiempo Argentino, además de pronunciarme en relación a su publicación en la Revista MU, en febrero del corriente año.

    Por empezar, comparto la decisión de las medidas que han tomado para intentar contrarrestar todo el daño que les vienen causando nada más ni nada menos que sus propios dueños. Es que, bien se sabe que el periodismo es una profesión muy contaminada por estar los medios de comunicación manejados, en la mayoría de los casos, por grupos empresariales, quienes apuntan a la rentabilidad de su producto dejando de lado los principios y derechos de sus propios empleados. Y, si de derechos hablamos, no cabe la menor duda que a Sergio Szpolski y compañía no les importaron en lo más mínimo.

    Se trazó así una lucha donde el colectivo de trabajadores se agrupa como un todo: ya no existen más las divisiones por cargos o secciones, sino un grupo de trabajadores que solo reclama lo que pediría cualquier otro, que paguen lo que les deben.

    A su vez, es entendible que en estas situaciones de presente y futuro incierto, se produzcan con frecuencia altibajos emocionales en quienes se encuentran afectados, debido a la circulación de rumores que no hacen más que ilusionar, en primera instancia, a los trabajadores, para después caer nuevamente en la dura realidad.

    Igualmente, sostengo y comparto los métodos en que vienen realizando su lucha, saliendo a la calle, colmando las plazas, implementando la modalidad de “radio abierta”, ya que es de público conocimiento cómo el pueblo argentino se solidariza con estas causas.

    Finalmente, la experiencia marcó en su caso, como en tantos otros, que las caras y los dueños pasan, pero queda lo más importante: sus propios trabajadores. Es por ello que se trató de una buena iniciativa intentar de enderezar el rumbo laboral a través del trabajo en forma cooperativa, comprometiendo a cada uno de los integrantes a dar lo máximo posible y, más que nunca, a trabajar en un gran equipo. Porque, en épocas de desesperanza (como usted cita) de algo hay que aferrarse, y qué mejor que hacerlo de otro/s periodista/s.

    Lo saluda muy atentamente.

    Favio Montes.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Favio!
      Gracias por compartir y por valorar nuestra lucha. Por suerte hemos tenido un gran respaldo de los colegas y también de los lectores, que fueron los que nos permitieron cruzar con su aliento el largo y complicado verano que pasamos para llegar al punto en que decidimos autogestionarnos. Ahora también sentimos su apoyo y su respaldo en nuestra tarea periodística, que es lo más valorable. Aun no llegamos a Rosario con el diario, pero te invito a que leas nuestra edición de cada domingo en nuestra web: http://www.tiempoar.com.ar.
      Un abrazo

      Responder
  11. Nahuel Vila

    Estimado Nicolas Zuberman:

    Antes que nada no me queda más que solidarizarme con usted y comprender que la situación que tanto usted, como toda la redacción del diario Tiempo Argentino, están atravesando está en un punto crítico. Es lamentable que como periodistas y trabajadores tengamos que atravesar esta problemática que nos impide vivir de lo que más nos apasiona, que es el periodismo.
    Tengo la obligación de serle sincero y afirmarle que la problemática que están atravesando me genera cierto malestar porque no sólo se está atentando contra los trabajadores, sino que también se está perjudicando el periodismo, que día a día se convierte cada vez más en una actividad laboral muy precarizada.
    Tras cada línea de su carta me resonaba en la cabeza la canción de Calle 13, El Aguante, y su lírica: “aguantamos lo que vino y aguantamos lo que viene, aguantamos aunque tengamos los segundos contados”. Debo levantar la copa por el aguante que tanto usted como cada uno de sus compañeros han tenido para mantener vivo hasta el día de hoy viva la labor periodística y el periódico Tiempo Argentino como cooperativa.
    Me emocionó y es saludable para el periodismo, aprender de situaciones vividas como la de ustedes, si se calla al periodista se desinforma al pueblo y el libre acceso a la información es un derecho de todos los ciudadanos del pueblo argentino.
    Resistan y sigan luchando compañeros, con esa pasión, con ese fervor que los caracterizó durante este tiempo, porque es más que destacable como le pusieron y como le siguen poniendo el pecho a las balas. Es normal que ante una situación crítica, de dolor, de lucha, de pelea, se generen lazos fuertes en esa pequeña comunidad que, con convicción, busca lo que cree que le es justo.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Nahule!
      Yo también levanto la copa y brindo, entonces. Muchas gracias por tus palabras. Te lo digo a vos, pero va para todos tus compañeros: este intercambio con ustedes, este cruce de vivencias, es otra de las lindas experiencias de vida que me han tocado vivir en estos meses como resultado de un largo proceso de lucha y de búsqueda de mantener nuestras fuentes de trabajo y nuestra dignidad como laburantes.
      Un abrazo.

      Responder
  12. Nicolás Labella

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de Radio
    Carta a Zuberman.
    Rosario, 16 de mayo de 2016
    Estimado colega Nicolás Zuberman:

    Primero quería ofrécele mi completo apoyo en esta lucha, se que a comparación de lo que están pasando esto es munúsculo, pero como usted mismo contaba en su crónica todo símbolo de solidaridad ayudo como también afecta cuando un infeliz te juzga por la acción que están llevando a cabo en la empresa.
    Hay varios aspectos de su escrito que me parecieron sumamente interesantes, uno es el tema de los rumores y ¿como los tomaron ustedes dentro de la empresa? Si tendría la posibilidad de contestarme me encantaría saber esa respuesta, porque debe ser agobiante no poder saber que está pasando con la situación de uno mismo cuando hay tanto comentarios que no se saben si son verdaderos o no.
    Segundo el momento en el que se dio cuenta que todo se había ido a la mierda, cuando la redacción se había convertido en lo que usted describe al principio de su crónica y que su vida cotidiana se reduce solo al paisaje de ese edificio.
    Y tercero el suceso que me llamo la atención y da una llama de esperanza es el cambio de decirse hola con una persona que trabaja en el mismo lugar que vos a darle un abrazo a un compañero de lucha que se encuentre en la misma, porque lo único que se rescata en esta clase de evento por los que nos toca vivir es que las relaciones humanas y los sentimientos hacen todo un poco más fácil.
    Para ir despidiéndome quería preguntarle ¿en qué lugar queda la pasión por el periodismo en un momento tan límite como este?
    Lo saluda atentamente el alumno: Nicolás Labella

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Nicolás, colega y tocayo, tomo ese apoyo que nos ofrecés!
      Ahora paso a contestar tus preguntas. Lo de los rumores realmente era lo más duro, al igual que las falsas promesas. Eran días muy difíciles, en los que realmente no teníamos un mango. Se acercaba marzo, los compañeros que son padres tenían que comprar las cosas para que sus chicos arranquen el año y no teníamos ninguna certeza de nada. Sólo esos rumores, que eran de los más diversos. Encima, vos sabrás cómo somos, en una redacción los rumores corren más rápido que Usain Bolt en una pista de 100 metros. Lo del momento en que me di cuenta que todo se fue a la mierda creo que está contado en la crónica. Y, por último, el cambio en las relaciones personales es lo más rico que nos ha dejado toda esta lucha. Por la dinámica propia de cualquier laburo podés tener buena relación con tus compañeros, pero no dejan de ser compañeros de trabajo con los que tratás de pasarla lo mejor posible en el rato que estás ahí. Siempre con buena onda, con solidaridad. Pero es una situación muy distinta cuando te encontrás en la calle, en una marcha pidiendo por lo que es nuestro, o a las 8 de la mañana yendo al Mercado Central a buscar una donación que nos hace la Cámara Frutihortícola, o yendo a buscar un freezer y una parrilla al local del Partido Obrero (no tengo nada que ver con el PO, aclaro por si hace falta) que nos prestaba eso para hacer una fiesta en la calle de la redacción. Son experiencias que te marcan de otra manera. Ahora que hemos vuelto al periodismo todas esas vivencias influyen a la hora de trabajar. Y se disfrutan.
      Espero haber contestado tus inquietudes.
      Abrazo!

      Responder
  13. Jonathan Leiva

    Trabajo Práctico Nº 4: Módulo de Radio

    Rosario, 23 de mayo de 2016

    Estimado Nicolás Zuberman:

    Me dirijo a usted con el fin de brindarle todo mi apoyo con lo sucedido en el diario “Tiempo Argentino”. El modelo de grandeza y el trabajo en equipo, como lo muestra en su crónica, son un ejemplo a seguir. Como colega y periodista destaco los valores y principios que emplearon junto con sus compañeros a la hora de defender su lugar de trabajo y más allá de eso nuestra profesión.

    En primer lugar, quiero resaltar el esfuerzo que se transmitieron mutuamente con sus colegas. No es fácil ir a un lugar a trabajar sabiendo que no iban a cobrar un peso. En cambio, ustedes pusieron la mejor de las caras mediante a esta situación tan indignante.

    Por otro lado, siendo periodista me pongo a pensar, ¿Por qué siempre en nuestra profesión se sufre tanto? Gabriel García Márquez decía: “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo” y es enteramente real. Viendo lo que paso en su empleo y lo que tantos profesionales pasan veo que a nosotros, los comunicadores, no nos van a voltear tan rápido. Vamos a pelear siempre por el honor y por la ética que nos brinda el periodismo. Usted es un claro ejemplo.

    Siendo periodistas no solo debemos formarnos con ese título, podemos también ir por un aprendizaje más amplio que nos ayude a futuro. Eso depende de la perfección de cada uno y la voluntad. No todos tenemos una corona de oro para estar de por vida en una compañía, productora o empresa. Y a la larga o a la corta tal vez estemos en la misma situación. Más con la actualidad que vive nuestro país. Siempre con el espíritu de defender nuestros derechos, con lucha, coraje y sobre todo poniéndose la camiseta del lugar que nos toca.

    Lamentablemente, la precarización laboral en la cual estamos inmersos los periodistas tiende a creer que debemos amoldarnos a este ambiente o salirnos de estos patrones. Los intereses de los grandes empresarios van a estar presentes en todo momento y los primeros que vamos a pagar los platos rotos vamos a ser nosotros mismos.

    De todas maneras, no voy a cambiar mi parecer. Siempre voy a defender a capa y espada la profesión más linda de todas. Los palos en la rueda van a estar siempre. Está en cada uno tener el convencimiento de levantarnos cada vez que nos caemos. Por eso Nicolás: Hay que levantarse y seguir, hasta la victoria siempre.

    Saluda Atentamente: Jonathan Leiva.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Jonathan!
      Contesto a tu cita de García Márquez con una frase de La Vela Puerca: «cuando todo parece jodido es cuando hay que poner». Creo que estamos, como vos decís, en una etapa de precarización insostenible en nuestro oficio. Y en las épocas de crisis es cuando aparecen los cambios o, a lo sumo, la creatividad. Lo vivimos en el 2001, aunque no tanto con las empresas periodística pero sí con las numerosas empresas cooperativas que se formaron en ese momento. Y creo que estos años pintan para crisis de nuevo, lamentablemente. Y también entiendo que esta vez el gremio de prensa lo va a sufrir. Ya lo estamos sufriendo. Desde lo personal, aunque sabemos que el caso de Tiempo Argentino tiene sus particularidades, te puedo asegurar que es un negocio rentable. Esta semana hemos cobrado unos pesos por primera vez en el año (la mitad de un salario, de todos modos) por la recaudación que hicimos gracias a las ediciones dominicales que estamos publicando. Casi sin publicidad y sin conocimientos empresariales para llevar esto adelante. Sólo el corazón y las ganas como motor. Otro motivo más para descreer de los empresarios que dicen que el de los diarios ya no es un negocio viable. Habrá que intentarlo, nomás.
      Abrazo y, claro: hasta la victoria siempre!

      Responder
  14. Iván Rachitti

    “Carta a Zuberman”
    Estimado Nicolás Zuberman:
    Cuando uno decide afrontar la vida en base a esta profesión, sabe que se plantea a una forma de vida totalmente distinta al “común” de la gente, ni mejor, ni peor, solamente tan diferente que lo hace ser a uno, un loco apasionado por informar y demostrar que esa verdad que muchas veces nos decían que era tal, no lo es y que no todo lo que brilla es oro.
    Al momento de leer la carta se me fueron generando diversas imágenes de las situaciones descriptas, pero sobre todo en cada punto de su narración me sentí identificado, dado que en mi caso estuve desempleado por algunos días en el medio en el cuál trabajo sólo por un cambio de gobierno de turno. Es allí que la pasión que uno posee por la profesión hace ruido en la mente y te lleva a preguntar noche tras noche, antes de apoyar la cabeza en la almohada, ¿porque me cuesta ser feliz con la profesión que elegí? Y todo se resume en que nuestro país el “cuarto poder” está verdaderamente maltratado, dado que muchos hicieron negocios , manipularon sentimientos y se olvidaron de lo más fiel que tiene un periodista: la audiencia.
    Cada persona que es parte del medio, puede averiguar dentro de su sección lo que ellos quieren saber, redactar su propia historia, pero lo que no puede transmitir son las sensaciones, y las sensaciones que se desliza de lo expuesto, es que el periodismo dejo de ser aquel vínculo entre la persona y la información, sino que hoy en día, es un cuarto de pasajeros de viajes, en el cual sólo resistirá aquel que pueda comprender que la pasión y el esfuerzo es la base de esta elección.
    En este transcurrir que nos azota en la actualidad, colega usted tiene que saber que en la lucha que entablaron con sus “armas” y sus formas no se encuentran solos, todos los que estamos en el medio acompañamos y podemos brindarle nuestra apoyo lo haremos, desde un mensaje de redes sociales, hasta reconocer que la cooperativa que generaron es una manera de hacer respetar los derechos que tienen cada trabajador para pelear por condiciones dignas laborales, condiciones que en otra parte del mundo serian normales, pero en nuestro país lo normal es anormal.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Iván!
      Me gustó lo que decís de que lo más fiel que tiene el periodista es la audiencia. El público, corregiría, porque también están los lectores y los televidentes en el caso de los periodistas gráficos o televisivos. Creo que es el mejor ejercicio que podemos hacer a la hora de hacer periodismo: pensar que del otro lado va a haber alguien que dedique su tiempo a leer/escucharnos/mirarnos. En esta época viral de tiempos veloces hay que tenerlo más presente que nunca. Y creo que ahí también está la respuesta a la pregunta que nos hacemos cuando apoyamos la cabeza a la almohada. Cambiar el mundo es imposible. Pero la comunicación nos da la posibilidad de cambiar un mundo o algunos mundos, que son los individuos a los que podemos interpelar. Si con una nota nosotros logramos generar algo nuevoo en el público nos podemos dar por hechos.
      Gracias por tu solidaridad, como ya le dije a varios de tus compañeros la sentimos muchísimo en estos meses.
      Un abrazo fuerte.

      Responder
  15. Federico Galfano

    Carta a Zuberman.

    Estimado Nicolás:

    Es imposible no sensibilizarse con la situación que han atravesado. Tampoco es inevitable la esperanza que generan, al menos en mí, con su lucha diaria. Saber que la cooperativa Por más tiempo sigue en pie es un gran paso. Quizá, económicamente, la situación no mejore de la noche a la mañana, pero algo es algo.

    Han generado un cambio. Ese cambio se puede ver por la misma ventana por la que te asomabas hace algunos meses. Ya no se fue todo a la mierda, como escribías. Ya no hay personas bailando murga, compañeros tomando fernet o haciendo choripanes. Hoy el ambiente es otro. Aunque no esté ahí, créeme que se palpita a kilómetros de distancia.

    El periodismo y el dinero, muchas veces no van de la mano. Si uno eligió el periodismo para tener un buen sueldo, se equivocó. Me pasó, me pasa y me seguirá pasando. Como a ustedes. Te pagan poco, no te pagan o te hacen vender publicidad. Una triste realidad en la cual estamos inmersos. Por eso, cuando hay gente como ustedes, y cuando pasan cosas como éstas, uno toma aire y fuerzas para seguir peleando.

    El simbolismo de haber dormido durante tantos días en la misma sala de redacción, su puesto de trabajo, refleja el amor al periodismo. Lo mismo digo con la relación que han forjado con otros compañeros de trabajo a los que, anteriormente, saludaban a la pasada. Porque como dijiste, de algo hay que aferrarse, aunque sea de los sentimientos.

    Sinceramente, no sé cuál es la solución a este viejo conflicto de los salarios. Pero hay algo de lo que estoy convencido. No hay nada mejor que trabajar de lo que uno ama. Ya sea por diez, cien, mil o cien mil pesos por mes. Ejerce la profesión con la que uno soñó desde chico es un privilegio. Hay que disfrutarlo, pero sin bajar los brazos.

    Un gran saludo.

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    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Federico!
      Me alegra mucho que me digas que contagiamos sensibilidad y esperanza. Son dos cualidades hermosas. Te comento que ese mismo ventanal por el que me di cuenta que todo se ha ido a la mierda sigue mutando. Ese era el ventanal del primer piso, donde estábamos con los compañeros de deportes que hacíamos el suplemento del «Gráfico Diario». Ahí ya no queda ni una computadora ni un escritorio ni un periodista. Nos sumamos al segundo piso, donde estaba el grueso de la redacción de Tiempo. Ya no hay distinción de secciones y somos un colectivo indivisible. En ese piso donde antes funcionaba deportes de a poco lo vamos acondicionado para armar un espacio cultural que se llama Espacio Tiempo y que será sede de movidas culturales, charlas, seminarios, talleres y un largo etcétera que no sólo hará que ingrese plata a la cooperativa más allá de la venta de diarios y de publicidad sino que hará de Por Más TIempo un verdadero medio de comunicación. Intentaremos con eso aumentar nuestras ganancias para aumentar nuestros salarios. Porque todos sabemos que con el periodismo no nos vamos a llenar de plata pero al menos queremos poder comer un asadito los domingos! Eso, tal vez, sea mejor que trabajar de lo que uno ama. (Una pequeña humorada, aunque no es tan en broma, espero que se entienda)
      Abrazo de gol!

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  16. Santiago Minaglia

    Nicolás, comienzo esta carta con la misma incertidumbre que Cortázar mostró en La vuelta al día en ochenta mundos: ¿querido, estimado o el nombre a secas? Como verás, opté por tu nombre a secas. Este pequeño preludio es para excusarme de mi falta de tacto en cuanto al género epistolar. Como no me conocés consideré oportuno una pequeña presentación. No para hablar de mí, sino para que sepas quien carajo te está escribiendo.

    Me llamo Santiago Minaglia, tengo 24 años y amo escribir. Eso, así tan poco, es lo único que vale la pena señalar de mí. Te dije que sería “una pequeña presentación”.

    Con respecto a la situación de Tiempo Argentino, debo confesarte que aquella visión que nos diste a los lectores me asustó. No tengo dudas que me dejaría mejor parado decir que me desalentó o entristeció, pero esto no se trata de equilibrismo por lo que prefiero se honesto con vos. Me asusta el hecho de que empresarios manejen el periodismo, que piensen que la información es una mercancía y que les importe una mierda aquel espíritu que nos llevó a amar la profesión. En una nota a La Nación, Caparrós dijo que el periodismo cambió desde que en las redacciones cambiaron la ginebra por el mate. Aunque resumido en una frase el análisis sea adocenado, creo que es una contundente manera de decir que el carácter bohemio que antes compartía el periodismo, está en jaque. Qué sé yo cómo era el periodismo antes. No sé si Caparrós esté desvariando o haya caído en los engaños de la melancolía. Eso no importa. La cosa es que ver el estrafalario escenario que se montó en la redacción de Tiempo Argentino por la indiferencia de los empresarios, me generó miedo.

    No obstante, de la crisis surgen las soluciones, diría Einstein. Yo, un poco menos optimista que Albert, reconozco, sin embargo, que la idea de la cooperativa sostenida por los trabajadores me fascina. Me hace creer que todavía hay lugar para el periodismo como lo pensamos aquellos que sentimos en las tripas la profesión. En los ámbitos académicos no nos preparan para lo que hay afuera. Salimos con el título debajo del brazo y pensamos que tirándolo a alguna redacción alguien nos va a contratar. Al día siguiente te llaman, te dicen: “¿Querés trabajar con nosotros?”, y entonces ya estamos listo. Lo único que tenemos que pensar es qué nota vamos a hacer. Se acabó.

    Tampoco hay que culpar del todo a las academias. En el fondo pienso que no queremos reconocer esto, nos olvidamos que somos trabajadores. Como la mayoría de los periodistas (por lo menos los que conozco) somos bichos raros que hablamos de Walsh, citamos a McLuhan, tomamos mucho café y fumamos como chimeneas, no nos pensamos como empleados de una empresa. Eso es un error. Y uno terrible.

    Leer lo que escribiste (que por cierto, lo hiciste con un lenguaje perfecto para describir la situación) fue para mí como un cachetazo de realidad. No porque la desconozca, sino porque me la recuerda. Nicolás, gracias por contar cómo se vivieron esos tiempos aciagos desde dentro. Me hace pensar mucho y replantearme varias actitudes.

    Quiero cerrar esta carta (¿esto es una carta?) con la trillada pregunta de: ¿qué opinás del periodismo en la actualidad?, esperando una respuesta menos frecuente. Un saludo y gran abrazo.

    Otro periodista

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    1. Nicolás Zuberman

      Santiago!
      Qué carta más linda, loco. Muchas gracias. Me parece que elegiste una buena opción con el nombre a secas. Al fin de cuentas somos colegas y tenemos (casi) la misma edad. Para qué vamos a andar con formalismos. Qué bueno que me cuentes de vos, así nos conocemos un poco más y esto se vuelve algo más parecido a un intercambio y tiene menos que ver con un monólogo.
      Vamos por partes.
      Caparrós -su personaje, no su pluma- no es de mi agrado. La de Tiempo es la segunda redacción que piso en mi vida. La anterior fue la de Olé, un diario deportivo, que muchas veces jodíamos era más parecido a un penal que a una redacción, porque éramos todos hombres con un perfil parecido. Lo que viví aca en Tiempo contradice a Caparrós. La ginebra y el mate convivían, lo que no quiere decir que el periodismo no haya cambiado. Cambió porque todo es impermanente. Todo. No sabía que Einstein había dicho eso. Pero estoy seguro de que es así. Las crisis dan lugar, sobre todo, a la creatividad. Todo esto que estamos pasando acá es una prueba. Ojalá sirva como efecto de contagio además de para cubrir nuestras fuentes de laburo.
      Como vos decís, y como escribí en la carta en la que me dirigía a todos, lo que aprendí en estos meses es mucho más que lo que pude mamar en los tres años que pasé por TEA, en los cursos que tomé o en las pocas materias que cursé de la facultad de Letras, en la UBA. Fue un intensivo en comunicación.
      Yo no fumo, pero no dejo de ser un bicho raro ni un periodista. Hace un año creo que me avergonzaba decir que era periodista. Laburando en Córdoba, en un Belgrano-River, los cordobeses nos gritaban: «porteño y periodista» a manera de insulto. Me parece de lo más lógico que para ellos resulte un agravio. Peor no somos iguales todos los porteños ni todos los periodistas somos lo que los consumidores ven por tele. Ahora puedo decir con orgullo que soy periodista. Espero con eso haberte respondido la pregunta.
      Abrazo fuerte.

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  17. Micaela Oros

    “Carta a Zuberman”
    Junín, viernes 19 de mayo de 2016
    Sr. Redactor del Diario Tiempo Argentino
    Nicolás Zuberman
    Estimado señor:
    Me comunico con usted con el fin de solidarizarme ante la lucha que está teniendo Grupo 23 por el incumplimiento de un derecho que los trabajadores tenemos como es el pago del salario.
    He leído su artículo publicado en el diario Tiempo Argentino en febrero de este año, donde detalla el presente que está transitando usted y sus colegas con los puestos laborales, y quiero manifestarles mi incondicional apoyo hacia quienes integran el medio. El periodismo es un triste reflejo de la situación que atraviesa el país donde todos los días se informa sobre ciudadanos despedidos y la quiebra de empresas debido a que no pueden sustentarla.
    Los periodistas actuales vivimos un momento de desintermediación, donde nos han perdido la credibilidad. Crecieron las complicaciones para obtener ingresos publicitarios y el descenso de la difusión del periódico (reemplazado por la tecnología 2.0) va en aumento. Esto enmarca una etapa crítica en la económica de los medios de comunicación escritos, que en enorme parte se encuentran bajo la órbita de empresarios con poco conocimiento en el ámbito de la profesión.
    Por otra parte, valoro la forma en la que reclaman lo que les corresponde hacia quienes pertenecen, sean los dueños o incluso al Ministerio de Trabajo para que tome cartas en el asunto. No son los tiempos adecuados para alguien que vive de ser periodista, y muchos de sus colegas de otros medios lo saben.
    Finalmente, les ruego que no detenga las protestas, y que entre ustedes no haya divisiones de posturas. Que si uno se ve afectado, se ven afectados todos. Sin periodistas no hay noticias, y sin información, la sociedad no sabe lo que ocurre a sus alrededores. Me despido de usted atentamente.
    Micaela Oros

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Micaela!
      Te digo lo mismo que a varios de tus compañeros: gracias por lo de señor y por lo de estimado. Y sobre todo te agradezco que hayas leído el artículo y envíes tu solidaridad para con este colectivo de trabajo.
      No es un año fácil. Ni para los periodistas ni para ningún laburante. En eso estamos de acuerdo, como también en que los periodistas hemos perdido la credibilidad. Ante eso, hay que usar la imaginación.
      Nosotros estamos en eso. Tratando de inventarnos trabajo, hacer un semanario que se imprime los domingos, armando una web, pensando en talleres, charlas y seminarios, pensando en beneficios que le podemos ofrecer a nuestros socios que pagan 200 pesos por mes en lugar de los 120 que vale el diario. Si bien es un hecho que los diarios cada vez se compran menos, nosotros hemos logrado que cada domingo haya más gente que compra Tiempo Argentino. Se vende más, incluso, que durante la etapa patronal. Es un ejemplo que puede servir como esperanza.
      No nos detendremos, ese es nuestro compromiso.
      Un abrazo

      Responder
  18. Ivanna myszkowski

    «CARTA A ZUBERMAN»

    Al señor Nicolás Zuberman:

    En primer lugar, manifiesto desde mi humilde mirada, un profundo respeto, admiración y solidaridad como colegas de este medio periodístico y por sobre todas las cosas como trabajadores de una sociedad, cuya actualidad no es la mejor de los últimos tiempos.
    siempre se consideró al periodismo como una profesión a la cual, en reiteradas oportunidades y en cualquier punto del país, sufre la falta de reconocimiento, mediante la ausencia de regularidad laboral, escasas oportunidades de trabajo estables, y tantas otras falencias que se padece en una profesión tan rica y con tanto aporte hacia la comunidad.

    Sin embargo, en los últimos años desde mi humilde experiencia pude observar que se la considera como «el cuarto poder», pero yo me permito hacer un punto aquí, puesto que es un porcentaje de la sociedad, quienes reconocen que el trabajador de prensa es un intermediario donde cumple con la función de llegar a todos aquellos lugares, donde muchas veces el común de las personas no llegan y más aún si llegamos a esos lugares, donde la prioridad es la verdad de lo que informamos.

    Hoy la situación que padecen desde hace varios meses atrás los trabajadores de Tiempo Argentino, hacer reflexionar que en nuestro país, se continúa bajo la sombra de políticos y sus influencias a través de las pauta y tantos otros factores que representan aquellos empresarios que se encuentran frente a medios de comunicación. Muchas veces y lo digo por lo que me toco pasar años atrás, esos empresarios de medios sólo buscan números y no calidad informativa. muy diferentes son sus intereses. Para ellos estar estar al frente de un medio de comunicación es generar dinero y fuertes intereses valga la redundancia.

    Otro punto que rescato enormemente de ustedes, es que pese a la situación crítica por la que atraviesan, lograron aquello mucha veces difícil de obtener, un verdadero equipo de trabajo, el sentido de pertenencia al lugar, la defensa de los derechos de quienes comunican día a día.
    Son en verdad un ejemplo de lucha y constancia, dicen por ahí que «Querer es poder», y ustedes colegas van en ese camino. En ocasiones estables de laburo, no siempre es factible obtener predisposición para el trabajo en equipo.

    Considero que tienen el arma más importante para combatirlo al valoración por la verdad, el amor incondicional por el acto de informar y un buen equipo que en muchos trabajos, cuesta lograr.

    Reitero una vez más, desde mi observación y lectura de los hechos, considero que hoy más que nunca no deben callar, porque si un medio de comunicación se guarda al silencio, diremos que el resto de la sociedad y la democracia nuestra corre un gran riesgo, porque siempre que se hable y refiera al problema en cuestión se mantendrá viva la lucha.

    Atentamente y un gusto tener este contacto, Ivanna Myszkowski.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Ivanna!
      Hermosas tus palabras. Gracias por los halagos y sobre todo por valorar esto que hemos construido con tanto esfuerzo. Por ahora venimos bien. Esperemos poder seguir por este camino.
      Un fuerte abrazo.

      Responder
  19. Pablo Berenzon

    Carta a Zuberman

    Estimado Nicolás, por un momento me sentí un observador dentro de la redacción de Tiempo, en esos días de incertidumbre y desesperanza, porque puede haber para comer y uno se puede arreglar, pero cuando no llevas la plata a casa para que la familia tenga un plato de comida en la mesa y puedas cubrir las necesidades básicas como las de cualquier hogar, es como si te cortaran las piernas.
    En distintas ocasiones, vemos que los medios de comunicación no son ajenos a este tipo de problemas, empresas que dejan de pagar sueldos, patronales que desaparecen y dejan a los trabajadores a la buena de Dios. La diferencia está en que nosotros elegimos dedicarnos a esto y tranquilamente podría buscar otro lugar donde ejercer el periodismo o como cualquier trabajador buscar otra empresa para seguir dignificándose.
    Si hay algo que nunca perdieron fue la dignidad, porque pese a la situación horrible por la que pasaron, siempre estuvieron de pie para pelar por Tiempo, porque ustedes son Tiempo, lo hacen diariamente y de eso se aferraron.
    Me cuesta imaginar esa hermosa redacción, la cual tuve la posibilidad de conocer en el año 2013, cuando curse Locución y Periodismo y nuestro instituto nos llevo a Buenos Aires de visita a Tiempo Argentino y radio América, a la que llegamos cerca de las 16 hs un día de semana y era todo un revuelo, donde muchos de tus compañeros estaban a las corridas, redactando, escribiendo, algunos hablando por teléfono, todo desarrollándose en un gran clima laboral y pese a la locura que allí se suscitaba, recibieron y explicaron a ese grupo de estudiantes como funciona una redacción con una sonrisa en la cara.
    Sonrisa que por algún momento no existió al ver transformada la redacción en una especie de hotel restaurant y que con el apoyo entre ustedes comenzó a verse reflejada de a poco.
    El muy triste cuando suceden estas cosas, porque en mucho medio hay empresario que poco tiene de medios y menos de comunicación, los medios tienen que ser manejados y administrados por profesionales de la comunicación. No se debe invertir el dinero como si se comprara un kiosco, porque acá estamos hablando de información, de comunicación, del derecho a informar a la población, lo quisieron extinguir y desestabilizar, también acompañados por un cambio de gobierno, y los malditos intereses políticos y económicos, que lamentablemente, son un mal necesario.
    Estoy orgulloso de ustedes por haberla bancado y peleado hasta el final, y que al día de hoy sigan existiendo, te dejo un cordial abrazo.

    Pablo Berenzon.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Pablo!
      Qué grande, che. Qué bueno que nos hayas visitado alguna vez. Estoy seguro que ahora sería más divertida la visita. Hay carteles, letreros y consignas que han quedado después de nuestra lucha y le ponen mucho color a la redacción. Mi preferido es uno que dice: «No hay Dios, patrón ni maestranza. Cuidá la limpieza y a tu compañero». La verdad, no se quién fue el que lo escribió. Pero está en la escalera de entrada y lo leo cada día. También tenemos un cuadro hermoso y gigante de Rodolfo Walsh, como él se lo merece. Nos lo regalaron unos compañeros de La Matanza, que en febrero organizaron una peña para recuadar fondos y donarlos a nosotros. El clima sigue siendo parecido al que viviste en ese lejano 2013. Acá se labura con alegría. Aunque seremos menos de la mitad de los que había en esa época. Cada uno afrontó esta crisis como pudo y algunos han conseguido trabajo u optado por otros rumbos.
      Ojalá puedas visitar Amenábar 23 en esta nueva redacción cooperativa.
      Abrazo!

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  20. Matías Guffanti

    Colega Zuberman:

    Su crónica sobre la situación dramática que se vive en Tiempo Argentino me hace encontrar con diferentes sentimientos. Creo que es inevitable sentir impotencia y bronca hacia esos personajes que sin animarse a dar la cara, están causando esta nefasta situación que viven. Sin embargo, la actitud de todos ustedes ante lo ocurrido me llena de orgullo como periodista. La lucha que día a día sostienen es un gran ejemplo para todos los trabajadores de comunicación del país y me animaría a decir del mundo.

    A menudo el hombre toma decisiones y tiene actitudes que en el momento no termina de dimensionar hasta haberlo realizado, y tal vez está bien que sea así, porque de esa manera uno sigue adelante concentrado en su objetivo. Hechos, que se graban en la memoria de un país y de un pueblo, saliendo de lo habitual y torciendo la historia hacia una nueva dirección, como lo que ustedes hoy están haciendo.

    No debe ser fácil estar ahí, pero sepan que no están solos y cuentan con todo nuestro apoyo. Cada uno de ustedes representa a miles de trabajadores de prensa que vivieron, viven y lamentablemente vivirán situaciones similares. Sus cantos, sus risas y sus tristezas no son en vano. Con ellos, resistiendo dentro de aquél edificio que se transformó en sus casas, representan para los jóvenes estudiantes de periodismo como yo una fuerza e incentivo a querer cambiar los modelos empresarios de comunicación establecidos, demostrándonos que unidos podemos.

    Por lo tanto, muchas gracias por sostener en alto los valores de esta sacrificada y servicial profesión. Que tengan que atravesar este momento en un país que se jacta de estar en una “revolución de amor” la verdad que es indignante. Gracias a todos los compañeros que eligieron no quedarse callados ni ser cómplices de los empresarios que se cagan en el periodismo, la comunicación y todos los que intentamos trabajar dignamente en esto.

    Desde Rosario, un saludo afectuoso.
    Matías Guffanti

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Matías!
      Me hiciste emocionar realmente. Tal vez sea porque esta es una semana muy sensible para nosotros, porque hemos cobrado nuestros primeros pesos y también porque con motivo el 7 de junio muchos compañeros empezaron a repasar fotos y videos de nuestra lucha. Algunas de las cosas que vos escribís las pensaba mientras miraba para atrás y recordaba todo lo que hemos pasado, que quizá en el día a día uno no se da cuenta. Pero que todo eso lo diga un colega a quien no conozco, que vive en otra ciudad, tiene un valor altísimo.
      Gracias a vos por darnos tu aliento.
      Un abrazo fuerte.

      Responder
  21. Cintia Romero

    Estimado Nicolás:
    Tras leer su crónica me atraviesan diferentes emociones que van desde el enojo, impotencia, incertidumbre hasta el orgullo por colegas que defienden la profesión con tanto brío y que, a través de su lucha, imprimen esperanzas en medio de tanto desasosiego.
    Aprovecho esta oportunidad para expresarle mi solidaridad y recordarles que no están solos en esta lucha.
    Las imágenes de la resistencia que emprendieron siembran convicciones de que es posible ejercer el periodismo desde un lugar diferente, visibilizando aquello que se pretende tapar tras cortinas de humo que generan los aparatos de poder.
    Sus acciones crean movimiento, agitan las aguas, nos despierta ante los retos futuros, alimentan la marcha en la búsqueda de un periodismo sin mordazas y en el que se reconozca que el periodista es también un trabajador y como tal debe respetarse sus derechos.
    Creo que las respuestas llegarán pero mientras tanto, como resalta usted en su texto, hay que aferrarse a algo, a esa pasión que nos permite cada día levantarnos y soñar con un mañana distinto y seguir movilizando desde nuestro lugar las voluntades, las conciencias.
    Son momentos difíciles los que atravesamos, eso no es una novedad pero sí lo es la forma en que decidamos encararlos y la de ustedes ha sido una muestra de creatividad y ejercicio de una comunicación con sentido, perspectiva, comprometida con la búsqueda de una sociedad más justa, despierta y con acceso a la información.
    Es tiempo de resistir, de sostenernos entre todos y mirar hacia adelante con la convicción de que un mañana distinto es posible y que las palabras son nuestra herramienta fundamental para conferir sentido a tanto sinsentido y contradicción que nos rodea.
    Por último, quiero agradecerles profundamente por no darse por vencidos, por su resistencia, por no dejarnos sin sus voces porque cuando una de ellas se silencia toda la sociedad se perjudica.
    Les obsequio una cita de “Perplejidades de fin de siglo” de Mario Benedetti:
    “Opinan los apresurados exquisitos que las grandes utopías ya no tienen vigencia. Ah, pero ¿y las pequeñas utopías? Aunque todavía suene extraño, lo cierto es que la simple, modesta decencia ha pasado a convertirse en utopía. Sólo falta hacerla crecer, arrimarle verosimilitud, implantarla en la conciencia social y no dejar que la envíen, para su lavado y planchado, a la más próxima tintorería ideológica».
    Un abrazo inmenso a la distancia y gracias por su tiempo.
    Saludos,
    Cintia Romero

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Cintia!
      Muchas gracias por el obsequio y por tus palabras. Sin dudas que es una pequeña utopía esto. En los momentos más complejos nos decíamos que esta era una lucha larga pero que la íbamos a ganar. Creo que a esta altura, con casi siete domingos del diario en la calle, con nuestro primer salario, con la alegría de seguir trabajando juntos hemos ganado esa lucha. No sólo esa lucha. Como vos decís: le ganamos al sistema, le ganamos al contexto, le ganamos a los hijos de puta que nos quisieron cagar. Y que además de todo eso haya colegas que nos expresen esto que vos escribir es un orgullo.
      Lo dijiste: es tiempo de resistir entre todos. Estar en contacto de esta manera y compartir nuestras vivencias creo que es un buen modo.
      Otro abrazo inmenso para vos.
      Nico.

      Responder
  22. Matías Figueroa

    Carta a Zuberman:
    Querido compañero, escribo esta carta con el motivo de felicitarte por ser un orgullo para todos los periodistas. Luchar sin saber si el día de mañana se quedaban en la calle , es muy digno de una persona que ama su trabajo.
    No se como debe ser dormir en mi lugar de trabajo , resistiendo el hambre , la angustia y la desesperación de no saber si el día de mañana le podré dar de comer a mi familia.
    Me intriga saber cómo te sentís hoy después de todo lo que viviste , si miras atrás orgulloso por lo que hiciste o te arrepentias por darle lo que querían a esas personas que lo presionaban y lo humillaban.
    Ver a tus compañeros a los ojos y no encontrar respuesta sobre el futuro , debe ser frustrante y desgarrador. Pero saber que esas personas que sólo pensabas que eran compañeros de trabajo y se volvieron tus hermanos , te deja la satisfacción que cuando hay un motivo por el cual se lucha , se puede llegar muy lejos.
    Te agradezco por mostrarnos el camino a todos nosotros el camino a todos nosotros , de luchar por esta profesión tan hermosa y tan fea a la vez. Ojalá sigas escribiendo pero no de los malos momentos , sino de como te superas día a día después de aquel momento.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Matías!
      Cómo andás? Para matar tu intriga te cuento que cuando miro hacia atrás lo hago con mucho orgullo. Por mí y por mis compañeros. Porque nos dimos el inmenso gusto de inventarnos trabajo. Somos un diario recuperado por sus trabajadores y formar parte de eso no puede generar más que emoción. Seguro que todo este proceso no se da sólo porque quienes forman esta cooperativa son un grupo humano excelente. También tiene que ver el contexto del gremio, la dificultad para conseguir trabajo y lo mal pago que suele estar. Ahora nos miramos al ojos y vemos entusiasmo y cansancio. Ganas de seguir para que nuestro sueldo cada vez se parezca más al que debiera ser. Este mes nuestra hora valió 67$. Ojalá de acá a fin de año la podamos duplicar.
      Por suerte ya no escribo crónicas de los malos momentos. Ahora publico en el diario que editamos los trabajadores.
      Un abrazo caluroso en estos días de frío.

      Responder
  23. Sebastián Trillini

    Estimado Nicolás:
    El episodio que relataste en la Revista MU fue sin dudas la antesala de una política de Estado destructiva, que desde el punto de vista periodístico, pasa a ser silenciadora.
    En el mismo momento en que escribí estas líneas, los trabajadores de prensa de El Litoral SRL se declararon en estado de alerta y movilización, a raíz del brutal ajuste que pretende llevar a cabo la empresa contra los más de 170 empleados.
    La situación es similar en nuestra ciudad, Rosario, donde los compañeros del diario El Ciudadano presentaron en abril una denuncia ante el Ministerio de Trabajo para que se cite a la firma responsable del medio con el objetivo de dejar asentado por escrito, ante la autoridad administrativa, un plan de pagos a fines de cancelar las cuotas caídas de los retiros voluntarios de 38 compañeros.
    Creo que nos agarró desprevenidos, oscilando entre la ingenuidad y la soberbia, aferrándonos de esa supuesta objetividad que nos aleja de los acontecimientos para narrarlos e interpretarlos mejor. La realidad cambio para siempre nuestra visión, porque las fuentes que nos brindaban información sobre despidos y vaciamiento de empresas, empezaron a ser nuestros colegas.
    Sin embargo, ante el plan sistematizado de “sinceramiento” que lleva a cabo el macrismo, el periódico Tiempo Argentino es un ejemplo de lucha colectiva y pasión por una profesión tan bastardeada por los grupos empresariales.
    Su resistencia nos brinda tranquilidad y orgullo de saber que la precarización laboral y el ajuste jamás podrán callar ciertas voces.
    ¡Saludos!
    Sebastián Trillini

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Sebastián!
      Qué año más difícil para los trabajadores de prensa. Es probable que nos hayan agarrados desprevenidos. Pero también creo que no hay manera de prepararse contra semejante monstruo. Esta semana en Buenos Aires hubo una gran marcha nacional del gremio de prensa, con una columna importante que llegó desde tu ciudad. Pero por más que crea que la lucha hay que darla siempre y que es un momento para salir a la calle cada vez que haga falta, creo que es difícil darle pelea a las empresas de medios, con todo el poder que tienen y ante un Poder Ejecutivo que ya no marcará las reglas de juego, más allá de cual sean. No se cómo será el caso de El Ciudadano y de El Litoral ahora mismo. Pero no queda otra que resistir.
      Un abrazo grande.

      Responder
  24. Georgina

    Postítulo en Periodismo y Comunicación
    Módulo Radio

    Rosario, 23 de mayo 2016
    Estimado Nicolás:
    En primer lugar, me gustaría agradecerle este contacto. En el cual me solidarizo con ustedes y aprovecho a compartir algunas líneas en muestra de apoyo.
    Dicen que no hay nada más lindo en el mundo que dedicarse a lo que uno ama, y que además, eso sea retribuido. Nuestra hermosa profesión nunca fue bien tratada por sus patronales y es una historia que nunca cambia.
    “Aunque se sufra como perro, no hay mejor oficio que el periodismo” Gabriel García Márquez.
    Comprendo la crudeza de estos días y su lucha por lo que creen que es justo. Es un gran gesto y una decisión admirable el haber tomado la directiva de continuar adelante con la redacción del diario y formar una cooperativa.
    Es realmente valorable que no callen sus voces y sigan tirando todo unidos hacia un mismo lado. Hay que tener muchos huevos y amor por la profesión para encarar tal desafío. Y también creo que son grandes comunicadores.
    En estos días tratar de llevar adelante un proyecto así es un gran esfuerzo, pero no bajen los brazos. Que están formando algo verdadero, autentico, lejos de bajadas de líneas políticas y los intereses económicos de unos pocos.
    Desde acá, les envío las mayores de las fuerzas para encarar este nuevo comienzo. Y el deseo del mayor éxito. Y recuerden que siempre tendrá el sabor de lo propio, de lo logrado con pasión y perseverancia. Y por sobre todo, amor a la profesión.
    Un saludo Georgina Neyra

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Georgina!
      Muchas gracias por tu solidaridad, tus fuerzas y tus deseos. Tenemos bien presente ese sabor de lo propio. Desde que sacamos la edición dominical que ese momento que todos describen como el más triste de la semana pasó a ser para mí el más emocionante. Cuando empieza a morir el domingo yo me lleno de orgullo después de hurgar en los mails de lectores y en las redes sociales la devolución que hacen de nuestro diario. Saber que todo eso se genera a pura pasión, entusiasmo y valores de un grupo de laburantes que le puso el pecho a todo este momento de mierda es una sensación hermosa.
      Un fuerte abrazo

      Responder
  25. Juan Giosa

    Estimado Nicolas,

    Imposible es no solidarizarse con ustedes ante tan injusta y cobarde situación. Como en todo trabajo, los primero que pagan la crisis económica, siempre generada por personas que tienen nombre, apellido y cargo político, son los laburantes, el que transpira día a día para ganarse la comida o buscando un mejor estilo de vida, a veces haciendo lo que más le gusta, lo que genera un valor agregado, y otras veces por la mera necesidad de llevar un pan a la mesa. En ese caso se trata del periodismo, una profesión que casi como regla uno elige por vocación, porque todos sabemos que no es la primera opción de quien busca un trabajo para generar un buen pasar económico o «salvarse» la vida con un laburo fijo.

    Enfrente estás los empresarios que, lamentablemente, en nuestro país suelen ser los que manejan y son propietarios de los medios para los que trabajamos. Pero son eso, empresarios. Sólo les vamos a interesar siempre y cuando los números cierren y dejemos una importante ganancia para el balance. A la primera de cambio, vamos a ser nosotros, los que elegimos buscar la verdad en las noticias para tratar de transmitirlas al público general con la mayor honestidad y profesionalismo posible, los que paguemos los platos rotos cuando las cosas se pongan feas.

    No es la primera vez que pasa, pero creo que en estos tiempos se está dando con más frecuencia y sobre todo con más crueldad. Esto es, porque ustedes, que nadie les regalo nada mientras tenían su trabajo regular y ejercían su profesión con dignidad, no encuentran respuesta ante un reclamo simple, concreto y justo: quieren trabajar, y quieren hacerlo a cambio de una retribución que les permita continuar haciéndolo sin preocuparse por tener que conseguir un ingreso adicional.

    Creo que una de las peores cosas que han vivido, es tener que enfrentar la cobardía de estos tipos que la primera que se vieron negras, huyeron despavoridos sin asumir sus responsabilidades y obligaciones con sus empleados, que durante tanto tiempo les posibilitaron generar sus ganancias. Cobardes que se escudan detrás de un gobierno que vino a caerles como anillo al dedo para hacer sus maniobras evasivas, sin sufrir un solo rasguño.

    Triste es el panorama que tenemos que enfrentar hoy en día en esta hermosa profesión, en la que la precarización laboral, los bajos sueldos, las inexistentes actualizaciones salariales al ritmo de una inflación galopante, los pagos atrasados, las malas condiciones laborales, la falta de inversión adecuada para el crecimiento continuado del medio, entre otras cuestiones, son moneda corriente en las distintas empresas periodísticas de todo el país. Por ahora todo es incertidumbre, mientras estemos a la merced de gente que poco y nada sabe de periodismo, y que solo lo ve como una pata más para generar ingresos.

    A pesar de este panorama tan desolador, quiero terminar esta carta destacando su constante lucha y perseverancia por mantener los puestos de trabajo durante estos largos meses, y la decisión de encontrar una solución en el propio seno de resistencia: ustedes. Valoro el hecho de que hayan resuelto entre los más de 100 trabajadores del diario, conformar una cooperativa tan importante con el objetivo de salvar sus puestos y salvar al diario, que no son los culpables de la negligencia empresarial.

    Espero que esta medida sirva de ejemplo y sea el puntapié inicial para que se empiecen a formar en todo el país cooperativas de trabajadores de prensa que sirvan para mantener un medio que ha sido vaciado, como es su caso, o para generar uno nuevo en el que todos los integrantes puedan sentir y vivir el periodismo en su forma más pura, estando libres de las dependencias patronales.

    Un gran saludo para vos y para todos tus compañeros. Espero que a partir de ahora las cosas empiecen a mejorar.

    Juan Giosa

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Juan!
      Qué excelente análisis hacés del contexto que nos toca vivir. No tengo mucho más que agregar a todo lo que describís con precisión y síntesis. Concuerdo con cada uno de los adjetivos y sustantivos que usas para explicar cómo es el proceder de estos empresarios. Un gusto haberte leído. Te agradezco por el tiempo y los deseos.

      Responder
  26. Ma. Belén Jacobo

    Carta a Zuberman

    Rosario, 23 de mayo del 2016

    Nicolás Zuberman:

    Te escribo estas líneas, en mi carácter de periodista y alumna del módulo de Radio de la Licenciatura en Periodismo, con el objetivo de acercarte mi solidaridad con lo que te toca vivir en Tiempo Argentino. Desde ya, que expresar mi apoyo a secas me parece algo muy pequeño teniendo en cuenta el nivel de su lucha, es por ello que quiero que lo tomes como un compromiso que asumo genuina y firmemente con esta causa.

    Además, quiero hacerte llegar mi admiración y agradecimiento, porque su lucha escapa al “caso Tiempo Argentino” y abarca a todo el periodismo, y en parte a todos los trabajadores, ya que lamentablemente lo que ocurrió con Tiempo es algo que se repite en muchas empresas, en las que cuando los números no cierran los primeros en sufrir son los laburantes. Y es así, porque los empresarios (y particularmente dueños de los medios) siempre encuentran la forma de reducir y escapar a sus responsabilidades.

    A ustedes les tocó darle voz a una lucha que vivimos todos los periodistas día a día, la lucha contra la precarización laboral, la que nos hace preguntarnos una y mil veces si está bien brindar nuestro trabajo por salarios bajos, sí la pasión que sentimos por lo que hacemos basta ante esta situación. Y, fue leyendo tu crónica, que me invadió la incertidumbre de pensar ¿hasta cuando los periodistas vamos a tener que luchar por cosas tan obvias?

    Es claro, que falta mucho, los cambios son lentos y más cuando hay tantos intereses y dinero de por medio. Sin embargo, considero que lo que ocurrió en Tiempo debido a todos lo esfuerzos que hiciste vos y tus compañeros significaron un gran paso en esta tarea. Es por eso, que su lucha (que una vez más te repito que es de todos) sirve como ejemplo para mucho de nosotros, ya que no podemos evitar que la lógica capitalista éste presente en los medios, pero sí podemos crear herramientas para equipararnos en fuerzas. Porque a nosotros ,como periodistas y ciudadanos, nos incumbe procurar que en nuestro país no desaparezca ni una voz más.

    Así que reiterándote mi admiración y compromiso con su causa me despido.
    Ma. Belén Jacobo.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, María Belén!
      Sabemos que esta lucha que damos en Tiempo Argentino abarca a todos los trabajadores de prensa porque así nos lo hicieron sentir desde el mes de diciembre. La solidaridad de los colegas fue total y creo que eso es lo que nos ha dejado con vida. Es recíproco: nosotros seguimos de pie por el apoyo que nos brindan los colegas y a los colegas les sirve como apoyo que nosotros sigamos de pie. Es otra de las cosas que nos enorgullecen. Mil veces nos seguiremos preguntando si está bien brindar nuestro trabajo por un salario tan bajo. La mayoría de los integrantes de esta redacción ha tenido que recurrir a las colaboraciones en otros medios durante estos meses, a modo de changa. 300, 500, 800 pesos por una nota. Como dijo acá cuando estuvo de visita Claudia Acuña, quizás la comunicador que más conoce de cooperativas en el país: ¿qué diferencia hay entre la prostituta que ofrece una tirada de goma en una esquina por 200 pesos y nosotros que entregamos una nota por ese valor? Diferencias puede haber muchas, pero nos iguala como laburantes. Eso es lo que nunca hay que perder de vista.
      Muchas gracias por tu solidaridad.
      Abrazo a la distancia

      Responder
  27. Cristian González

    Postítulo en periodismo y comunicación
    Módulo de radio
    Trabajo Practico N° 4

    Nicolás Zuberman:

    No es algo original (menos aún en el contexto actual, y en el marco de una ley de medios destruida) hacer referencia al concepto de “monopolio mediático”. El mismo se hace expreso de manera universal en el derecho internacional, debido a las consecuencias negativas que resultan de la conformación y concentración de dichos grupos.

    La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su «Declaración de Principios Sobre la Libertad de Expresión», Artículo 12, manifiesta su postura opositora a la “creación y existencia de monopolios mediáticos”, en tanto y en cuanto perjudican el libre acceso a la información, y limitan las posibilidades de desarrollo de la ciudadanía. La misma concepción manifiesta la ley de servicios de comunicación audiovisual número 26.522 en relación al tema.

    En este sentido, es debido al conocimiento sobre la problemática que existe hoy en la sociedad, que la tarea de resistencia que ustedes vienen realizando, se torna de una importancia mayor. La lucha que ha realizado (y aun realiza) usted y sus compañeros, representa a todos los trabajadores de la comunicación, y se alza como un ejemplo univoco para los tiempos que corren. Ideas como la estabilidad laboral no significan nada para quienes detrás de un escritorio solo visualizan los números del negocio de la información, sin contemplar a los trabajadores y a las familias que dependen de los sueldos pagados por ellos.

    Las condiciones de aislamiento que debieron soportar como consecuencia de la falta de pago de sus sueldos, y la desidia de los directivos responsables de la empresa, son un ejemplo más de lo que puede suceder cuando las reglas solo favorecen a los poderosos.

    Es así que cuando me enteré de la decisión de los trabajadores del diario de conformar una cooperativa de trabajo, me alegré profundamente. Esta es una forma explícita de manifestar un mensaje a la sociedad entera. Si quienes son responsables de nuestro trabajo, no dan crédito como debiera ser por ello, los trabajadores harán todo lo que este a su alcance para crear sus propios medios de empleo; buscando brindar lo mejor de sí mismos, por medio de los recursos de los que dispongan, pero manteniéndose siempre todos juntos y en pie de protesta.

    Por todo lo mencionado, reivindico desde mi persona el esfuerzo y el mensaje que nos dejan a los que nos formamos para ejercer la misma profesión de ustedes. Sin más que decir, agradezco profundamente su esfuerzo.

    Alumno: González Cristian – Estudiante de periodismo de la Universidad Nacional de Rosario

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Cristian!
      Con ese nombre y ese apellido, en esa ciudad, supongo que te dirán Kily. O tal vez seas leproso. De ser así, perdón la ofensa. Muchas gracias por tus palabras y tus buenas ondas para esta cooperativa.
      Claro que conocemos la problemática de los monopolios informativos, aunque acaso recién en los últimos siete años la mayoría de la sociedad ha caído en la cuenta de que esto existe. Pero ojo: no solo es en la prensa lo de los monopolios. Es un problema en muchos rubros. A nosotros, obvio, ese es el que más nos toca. En un momento pareció que se podría romper ese monopolio. Este diario, dijeron, había nacido para eso. Estuve en la Plaza del Congreso la noche en que se sancionó la Ley de Servicios Audiovisuales. Y festejé. Duró apenas unos meses más que este diario. Ahora parece que no será el momento más propicio para dar la lucha contra los monopolios mediáticos. Pero igual habrá que hacerlo. Es nuestro deber como periodistas y como argentinos.
      Un abrazo fuerte.

      Responder
  28. Santiago Fraga

    Postitulo en Periodismo y Comunicación
    TP – Módulo de Radio
    Carta a Nicolás Zuberman

    Estimado:

    En primer lugar, felicito la decisión que han tomado todos los trabajadores de finalmente transformar a Tiempo Argentino en una cooperativa gestionada por sus propios autores. El haber logrado desprenderse de la situación de esperar por “nuevas caras” tras tanta lucha y sufrimiento es uno de los pasos más importantes que pudieron haber dado.

    Desde no hace mucho tiempo, en las aulas de estudiantes de periodismo son muchos alumnos los que comenzaron a remarcar una problemática sobre la cual no nos enseñan en las distintas etapas de formación y que termina siendo, lamentablemente, un eje vital a la hora de salir al mundo laboral: saber cómo buscar una publicidad.

    Salvo que se tengan contactos que puedan ubicar gente en los medios, muchos periodistas generalmente sufren para poder dar sus primeros pasos, inmersos en realizar tareas que no deberían realizar, por un precio que no deberían pagar, en situaciones por las que no deberían pasar, y con personas con las que no deberían lidiar.

    ¿Porqué traigo esto a colación? Porque en mi opinión personal, este ejemplo es acorde con otra problemática sobre la cual no nos forman a los estudiantes y que está presente irremediablemente en cada primer paso: lidiar con empresarios garcas.

    En mi experiencia personal, mi primer trabajo remunerado fue para un portal digital de Rosario, donde cumplía horario normal, siendo en mi turno la única persona en la redacción (y teniendo que actualizar el portal de pies a cabeza en ese plazo), por un salario irrisorio y, por supuesto, en negro. “Es lo que hay”, pensaba en ese momento, mientras me conformaba simplemente por tener 20 años y ser el único de mis compañeros de terciario que había conseguido empleo.

    Al cumplirse el primer mes de trabajo llegó mi primera paga, con una semana de demora. “Está bien, es lo que hay”, pensé. Al mes siguiente, fueron dos semanas. “Está bien, es lo que hay. Por lo menos llega”, seguí, contento. Al tercero directamente no me pagaron sino hasta un mes después. “¿Está bien?”, me empecé a preguntar. En ese mismo momento, descubrí que compañeros míos estaban en peores situaciones, con hasta dos o tres meses adeudados y con salarios como el mío, totalmente desfasados y por debajo de lo debido.

    Mientras tanto, el dueño manejaba desde una misma oficina todos sus kiosquitos (dos radios, un club de fútbol, organización de eventos y más), donde en todos tenía la misma forma de proceder y con lo que ya se había ganado una (nefasta) fama dentro de la ciudad.

    Esta situación me llevó a comenzar a plantear todas estas irregularidades en defensa de mi trabajo y el de mis compañeros, a tan sólo tres meses de haberme recibido como periodista. El resultado final fue, en mi caso, el pago de lo debido y mi posterior renuncia al medio, que días más tarde sería clausurado tras una inspección del Ministerio de Trabajo.

    Mi historia es pequeña comparado con todo lo que les tocó pasar a ustedes, pero no es la única, ni en la ciudad ni en el país, y creo que todas tienen un punto en común y que demuestran un gran problema, que es que el periodismo no está manejado por periodistas. Por ello nos vemos inmersos, temprano o tarde, a realizar tareas que no deberíamos realizar, pagando un precio que no deberíamos pagar, en situaciones por las que no deberíamos pasar, y con personas con las que no deberíamos lidiar.

    Considero que los medios cooperativos e independientes son armas poderosas para luchar contra los medios hegemónicos y los empresarios a los que poco les importa la calidad periodística de sus medios y mucho menos sus periodistas o la calidad humana. Por eso, al leer cada parte de su texto pude ponerme en su lugar y sentirme identificado, y celebro que el desenlace que por el momento tuvo la historia, al mismo tiempo que le aseguro que su lucha, no sólo contra las malas condiciones laborales y los incumplimientos sino también contra los miedos que le invade a uno a la hora de ponerse a reclamar por lo suyo, quedará como un ejemplo a seguir en los conflictos dentro de la historia del periodismo argentino.

    Sin más, lo saludo atentamente y les deseo lo mejor a todo el equipo.
    Santiago Fraga

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Santiago!
      Qué bueno que te pudiste abrir y contar tu experiencia. Para nada pequeña. Tiene mucho calor y lo mejor de todo es que el final fue feliz: te pagaron, te fuiste con dignidad y después le clausuraron la empresa al chanta ese. Quizá todos esos pensamientos que te invadieron durante esos meses es de lo que se aprovechan los empresarios para precarizarnos. Hay muchos más inscriptos en las escuelas de periodismo que fuentes de laburo en los medios. Entonces la competencia se vuelve feroz. Acá los grandes medios usan mucho la figura del pasante: ponen a laburar a periodistas que le llenan los diarios de letras, o el aire de palabras, pero le pagan como si fueran estudiantes. Yo empecé a trabajar así también. Qué va a ser.
      Coincidimos en que los medios cooperativos pueden ser el arma contra el periodismo basura. Pero no es fácil. Habrá que seguir haciendo fuerza.
      Gracias por tus palabras y tus valores.
      Abrazo grande

      Responder
  29. Martín Caruso

    Postítulo en Periodismo y Comunicación
    “Carta a Zuberman”

    Estimado Nicolás,
    En primer lugar, quiero decirle que le agradezco por mostrarnos esta realidad que muchas veces no es lo suficientemente difundida y por lo general, el común de la gente desconoce casi en su totalidad.

    A su vez, me genera una mezcla increíble de sensaciones encontradas su texto. Por un lado, siento orgullo y sinceramente admiro la fortaleza y valentía con la que usted y sus compañeros logran sobrellevar de la mejor forma posible esta delicada situación.

    Sin embargo, ante este panorama no puedo ocultar mi completo repudio a aquellos sujetos que no sienten absolutamente nada por la profesión del periodista y lo único que realizan es denigrar nuestro rol en la sociedad. Este menosprecio y falta de compromiso a la hora del correspondiente pago de sueldos hoy le afecta directamente usted, pero debemos pensar que nadie está exento a le ocurra en un futuro.

    Es por ello que, considero fundamental que esta redacción del diario “Tiempo Argentino” continué con esta lucha incesante en pos de lograr lo que verdaderamente le corresponde: el pago de los sueldos lo más pronto posible y la reorganización del periódico defendiendo los derechos de sus trabajadores.

    Un fuerte abrazo para usted y sus compañeros de trabajo y anhelo profundamente que este conflicto acabe cuanto antes.
    Martín Caruso.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Martín!
      Lamento desilusionarte pero el pago de los sueldos no sólo que no fue pronto sino que no fue. A esta altura, ya no podemos esperar nada de la antigua patronal. No quedó otra que inventarnos nuestro propio sueldo. Eso es lo que tratamos de hacer semana a semana, construyendo un diario autogestivo que lanzamos como bala de plata cada domingo y esperamos que el lunes siguiente vuelva al tambor para poder volver a tirarla. Por ahora la rueda funciona así y estamos sobreviviendo. Es más: la semana pasada cobramos nuestro primer retiro tras el primer balance. Pagamos 67 pesos la hora. No está mal.
      Gracias por tus palabras.
      Un abrazo

      Responder
  30. Celeste Roca

    Postítulo en Periodismo UNR.
    Laboratorio de Producción Multimedia III. Módulo de radio.
    Trabajo Práctico N°4 . «Carta al autor»

    Estimado Nicolás,

    Escribo esta carta a fin de expresarte mi más sincero apoyo, a vos y a todos los trabajadores de prensa, en esta difícil situación.
    No debe ser fácil el momento que como trabajadores están atravesando. Imagino las complicaciones de reinventarse en un espacio de trabajo sin inversionistas, resistiendo ante las horas de sueño acumuladas, y con la incertidumbre de no saber qué va a pasar. Asimismo creo que hoy más que nunca es importante fijar la esperanza en este nuevo espacio autogestivo, que a mi parecer, resulta muy prometedor.

    Creo que la situación actual que viven los periodistas en nuestro país se vuelve cada vez más alarmante. La reducción de la pauta publicitaria oficial sumada a la crisis de muchos grupos empresarios, de alguna manera hicieron dar un vuelco a la lógica de trabajo a la que veníamos acostumbrados los trabajadores de prensa, pero también nos abre camino a repensar nuevas alternativas posibles.

    Yo trabajo en una cooperativa autogestiva. Si bien no es de medios, creo que puedo entenderlos desde la óptica de repensar nuestras relaciones de trabajo. Lo más lindo de trabajar en una cooperativa, tiene que ver con el vínculo. Las relaciones de compañerismo se hacen cada vez más fuertes y duraderas, se gesta la magia de encontrarnos con otros. Comparto aquello que relatabas en tu crónica, el compartir desde la lucha es una experiencia «que te marca a fuego».

    Si me permitís, quisiera compartirte que desde mi experiencia fue también muy enriquecedor el fortalecimiento de los vínculos con otras cooperativas, no sólo por el hecho de aunar fuerzas, si no también para seguir acompañando día a día el cruce de experiencias que otros vienen teniendo. Esta práctica nos ayudó a mí y a mis compañeros a seguir pensando nuestros procesos de trabajo en clave cooperativa, y nos pareció de suma importancia a la hora de gestionar este sueño colectivo.

    Como periodista, pienso que la construcción de nuevos espacios autogestivos pone en debate el valor de lo que producimos al mercado, nos ayuda a pensarnos como trabajadores protagonistas de nuestro propio proyecto, y a poner en marcha la horizontalidad de nuestro trabajo. Pienso que esta experiencia nos permite dar un paso hacia adelante al reflexionar sobre el sentido que le damos a lo que producimos. Así, creo que estos nuevos espacios nos posicionan en pensar a la comunicación al servicio de la comunidad y no como mera mercancía, una disputa que nos debemos como sociedad democrática. La experiencia de Tiempo Argentino, claramente, da lugar también a este debate.

    Por otra parte, quisiera agradecerte por la invaluable crónica que escribiste, creo que nos permite entender el conflicto desde los trabajadores, mirándonos de cerca. La experiencia que están atravesando me hace sentir que como colegas nos reencontramos, nos volvemos a mirar, nos reconocemos un poquito más de cerca, y eso me llena de esperanza. Ojalá más trabajadores de prensa nos animemos a dar este paso, a recorrer este camino que dignifica y fortalece nuestra profesión.

    Un fraterno abrazo.

    Celeste Roca.

    Responder
    1. Nicolás Zuberman

      Hola, Celeste!
      Claro que se te permite compartir tu experiencia cooperativa. Sin dudas que esa conexión entre cooperativas es enriquecedora. Acá por la redacción pasaron durante dos semanas distintos compañeros que comentaron su experiencia como cooperativistas y nos advirtieron que este camino será muy arduo pero será hermoso. Tal como vos describís, las relaciones humanas cambiaron por completo. Acá, como en la mayoría de las empresas recuperadas, hemos respetado los cargos productivos. O sea: el director sigue siendo director, lo mismo el jefe de redacción y así. Pero desde que esto es una empresa de iguales el trato es otro completamente.
      Gracias por contar tu experiencia y compartirla.
      Un abrazo fuerte

      Responder

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