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	<title>Planificación y Gestión Integral de Medios</title>
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	<description>Weblog de la cátedra Planificación y Gestión Integral de Medios del Postítulo en Periodismo y Comunicación de la UNR</description>
	<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 02:34:46 +0000</pubDate>
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		<title>Se fue un maestro del periodismo</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 21:36:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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		<description><![CDATA[
El veterano periodista murciano Joaquín Soler Serrano, una popular voz y rostro de la televisión y la radio españolas, gracias, entre otros trabajos, a sus magistrales entrevistas en profundidad con los míticos programas &#8220;A fondo&#8221; y &#8220;Perfiles&#8221;, falleció hoy en Barcelona a los 91 años de edad.
El periodista (en la foto entrevistando a Julio Cortázar en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="soles serrano y cortázar en A Fondo" style="width: 336px; height: 247px" height="247" alt="soles serrano y cortázar en A Fondo" src="http://2.bp.blogspot.com/__vqXbD3Zgko/SpC2IDl_3BI/AAAAAAAAAjo/0lsUEL8k7io/s320/soler.jpg" width="336" align="right" /></p>
<p>El veterano periodista murciano <a title="videos" href="http://www.google.com.ar/search?q=joaquin+soler+serrano&#038;hl=es&#038;prmd=vnio&#038;source=univ&#038;tbs=vid:1&#038;tbo=u&#038;ei=CKuGTNmXDYH58Ab6oLiJBA&#038;sa=X&#038;oi=video_result_group&#038;ct=title&#038;resnum=2&#038;ved=0CCoQqwQwAQ" target="_blank">Joaquín Soler Serrano</a>, una popular voz y rostro de la televisión y la radio españolas, gracias, entre otros trabajos, a sus magistrales entrevistas en profundidad con los míticos programas &#8220;A fondo&#8221; y &#8220;Perfiles&#8221;, falleció hoy en Barcelona a los 91 años de edad.</p>
<p>El periodista (en la foto entrevistando a Julio Cortázar en &#8220;A Fondo&#8221;), quien sufría el mal de Alzheimer desde hace unos años, murió a las 15 (hora de España) en una residencia de Barcelona en la que estaba ingresado, según informó la familia.</p>
<p>El periodista, que estuvo vinculado durante décadas a RNE y TVE, realizó su extensa carrera entre España y Venezuela, país donde residió muchos años. Casado en dos ocasiones, tenía siete hijos de ambos matrimonios.</p>
<p>Joaquín Soler Serrano recibió el Premio Ondas en los años 1955, 1959, 1962 y 1976, el Premio Nacional de Radiodifusión en 1961 y el Premio ABC al mejor presentador en 1977.</p>
<p><a id="more-154"></a></p>
<p>Su sobrino, Joaquín Soler Esteve, que ha actuado también como su albacea documental, adelantó que la Fundación WAE Fondo Social Joaquín Soler Serrano dedicará un homenaje en las próximas semanas a este &#8220;maestro de la entrevista&#8221;.</p>
<p>Soler Serrano (Murcia, 1919) era hijo de militar y pasó su infancia en distintos lugares de la geografía española, y ya desde su juventud mostró su interés por la cultura y la información dirigiendo periódicos estudiantiles y revistas especializadas.</p>
<p>La Guerra Civil lo llevó a Cataluña y más concretamente a Barcelona, donde pocos días después de finalizar la contienda se presentó a un concurso de locutores de Radio Nacional de España, en el que obtuvo el número uno.</p>
<p>Comenzó a trabajar como locutor en la emisora de RNE en Barcelona, al tiempo que realizaba una entrevista diaria y una sección bisemanal para El Correo Catalán.</p>
<p>En Radio Nacional llegó a ser redactor jefe, pero ante la oferta de Radio España de Barcelona para convertirse en jefe de emisiones y locutor estrella, pasó a esta emisora, en la que permanecería 16 años.</p>
<p>De esta etapa destacan programas como: &#8220;La Revista Sonora&#8221;, &#8220;Café de la Tarde&#8221;, &#8220;Programa Estelar&#8221;, &#8220;La Vuelta a Cataluña de un Locutor&#8221;, &#8220;Busque, Corra y Llegue Usted Primero&#8221;, entre otros.</p>
<p>En 1956 se traslada a Venezuela, donde trabajó durante dos años como guionista, realizador y presentador de televisión. Regresa a España en 1959 y entra en Radio Barcelona de la Cadena SER, y allí dirige los programas &#8220;Esto es Radio&#8221; y &#8220;Ventana a la Calle&#8221;.</p>
<p>Alternando su trabajo en la SER, debuta en Televisión Española con el programa &#8220;Carrusel&#8221;, al que seguirían &#8220;Clan Familiar&#8221;, &#8220;Los Hombres Saben&#8221;, &#8220;Los Pueblos Marchan&#8221; y &#8220;Juego de Letras&#8221;.</p>
<p><img title="A fondo" alt="A fondo" src="http://www.rtve.es/resources/jpg/1/5/1224157489851.jpg" /></p>
<p>En 1976 inicia en Televisión Española el programa &#8220;A Fondo&#8221;, en el que realizaba entrevistas en profundidad a personajes famosos de la cultura nacional, que marcaron una época en la televisión española, entre ellos a Octavio Paz, Josep Pla, Salvador Dalí, Camilo José Cela, Bernardo Bertolucci, Jorge Luis Borges, Elia Kazan, Antonio Gala, Manuel Puig, Rafael Alberti, Pablo Serrano, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Manuel Mujica Láinez o Juan Carlos Onetti.</p>
<p>Ese mismo año dirige las revistas &#8220;Contrastes&#8221; y &#8220;Cataluña Viva&#8221;, al tiempo que es redactor de &#8220;Stop&#8221;, &#8220;Parejas 2000&#8243;, &#8220;Convivencia Sexual&#8221;, &#8220;Play Lady&#8221;.</p>
<p>En 1978 presenta el programa de televisión &#8220;Perfiles&#8221;.</p>
<p>En marzo de 1981 es elegido presidente de Tele Unión S.A. y solicitó la concesión de un canal privado en televisión.</p>
<p>En julio de ese mismo año fue cesado por la dirección de TVE, a causa de ciertos roces suscitados en su etapa de presentador del programa &#8220;A Fondo&#8221;.</p>
<p>Soler Serrano interpuso un recurso contra TVE, que se vio obligada a readmitirle en 1982, pasando a formar parte del equipo del informativo regional &#8220;Plaza Mayor&#8221;. Sin embargo, el Supremo rectifica la sentencia anterior, absolviendo a TVE.</p>
<p>En 1985 se traslada a Venezuela para continuar trabajando en la televisión de este país, al tiempo que colabora con Radio España de Barcelona y la Cadena Catalana.</p>
<p>Más tarde trabajó en Miami y Venezuela. Colaboró en el Canal 8 de la televisión venezolana con una versión del programa &#8220;A fondo&#8221; y produjo numerosos documentales.</p>
<p>Autor de varios libros, entre ellos &#8220;Juguetes&#8221;, &#8220;Conversaciones con Josep Tarradellas&#8221; y &#8220;A fondo&#8221;, en el que recoge parte de sus entrevistas del programa televisivo de igual título, el periodista cerró su etapa sudamericana, y volvió a España, primero a Málaga, para luego acabar sus días en Barcelona.</p>
<p><strong>Un todoterreno</strong></p>
<div id="cont_noticia"><img title="jss" alt="jss" src="http://4.bp.blogspot.com/_TofegMnYK9U/SqeFFPueypI/AAAAAAAAAC8/NzfgTTxpw2A/s320/Soler+Serrano+Joaquin.jpg" align="right" /></div>
<div>Durante muchos años, decir <a title="la televisión de las palabras" href="http://www.abc.es/20100908/cultura/muere-joaquin-soler-serrano-20100908.html" target="_blank">Joaquín Soler Serrano</a> en el mundo de los medios era sinónimo de solvencia. No había género periodístico que se resistiera a este murciano catalán, que en 1939, poco después de acabar la guerra civil, con 20 años justos, se presentó en Radio Nacional, en Barcelona, para solicitar una plaza de locutor y obtuvo el número uno.            </p>
<p>Pronto se reveló como un todoterreno, que en esta profesión significa hacer de todo y hacerlo bien. Pasó por la radio pública, entró en Radio España de Barcelona donde fue un locutor estrella, pero fue en la SER donde maduró y se convirtió en el mejor: hizo &#8220;Esto es radio&#8221;, &#8220;Ventana a la calle&#8221;, puso su voz a concursos y programas, y lideró el afán de esta cadena de combinar publicidad y entretenimiento en campañas históricas, como las de Gallina Blanca.</p>
<p>Durante las terribles inundaciones del Vallés, en 1962, Joaquín Soler Serrano salió a la puerta de Radio Barcelona a recaudar fondos para los damnificados. Hasta diez mil personas se agolparon en la emisora para dar su aportación, que superó todas las expectativas. Por aquel programa especial, emitido en directo a través de las 43 emisoras de la SER, el locutor obtendría su primer Premio Ondas. Luego llegarían otros cinco, el último en 1999, para destacar toda su carrera profesional.</p>
<p>Sin embargo, <a title="Joaquín" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Soler_Serrano" target="_blank">Soler Serrano</a> no se quedó en la radio. En Televisión Española puso en pie el programa &#8220;A fondo&#8221;, uno de los mejores programas de entrevistas que se han hecho en este medio. Viajó a Miami, a Venezuela, volvió a España con el ánimo de montar una televisión privada&#8230; Hasta el final ha estado bregando ante un micrófono este profesional que dijo una vez: &#8220;La radio es un fermento de la vida&#8221;.</p>
<p>Fuente: Diversos medios españoles</div>
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		<title>La media docena</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 15:06:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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		<description><![CDATA[
Estimados:
El próximo viernes 10 de septiembre, a partir de las 20 (es decir, después del recreo, para ser más precisos), desarrollaremos la sexta clase de nuestra materia Planificación y Gestión Integral de Medios.
En dicho encuentro, terminaremos de ver el proceso de elaboración de un diario en soporte papel y las rutinas laborales en una redacción.
Si la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="width: 342px; height: 360px" title="¿Quién es?" alt="¿Quién es?" align="left" src="http://www.uni-graz.at/erna.pfeiffer/materialien/garcia_marquez_reportero.jpg" /></p>
<p><strong>Estimados:</strong></p>
<p>El próximo viernes 10 de septiembre, a partir de las 20 (es decir, después del recreo, para ser más precisos), desarrollaremos la sexta clase de nuestra materia Planificación y Gestión Integral de Medios.</p>
<p>En dicho encuentro, terminaremos de ver el proceso de elaboración de un diario en soporte papel y las rutinas laborales en una redacción.</p>
<p>Si la tecnología no nos juega una mala pasada (y si los docentes de la materia anterior a la nuestra nos prestan los respectivos equipos), el dictado de la clase se hará con el apoyo de imágenes e infografías.</p>
<p>Finalmente, les aviso que tendrán un premio especial (consistente en un <a title="1/2 hora" href="http://www.tipete.com/userpost/noticias/secretos-del-caramelo-media-hora-el-anetol" target="_blank">caramelo 1/2 hora</a>) todos aquellos/as alumnos/as que posteen en este blog señalando quién es el personaje de la foto que ilustra esta entrada.</p>
<p>¡Y ni qué hablar de las maldiciones que caerán sobre aquellos otros que permanezcan sin efectuar un solo posteo en este espacio!</p>
<p>Un abrazo y nos vemos el viernes al caer la tarde</p>
<p><em>Profe Rubén</em>
</p>
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		<title>El periodismo argentino hace 100 años</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Sep 2010 01:51:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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		<description><![CDATA[
¿Cuáles eran los diarios más importantes en el Centenario de la Argentina? ¿Cómo eran los hábitos periodísticos de la época? Diario sobre Diarios (DsD) presenta un texto sobre el periodismo a 100 años de la Revolución de Mayo para analizarlo una centuria después. La Prensa era el diario argentino más importante para Estados Unidos. Mark Twain [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="volanta-1"><img title="Mitre y La Nación" alt="Mitre y La Nación" src="http://www.eldsd.com/eldsd/zonadura/ilustra/48__redaccionLN.gif" align="right" /></p>
<p class="volanta-1">¿Cuáles eran los diarios más importantes en el Centenario de la Argentina? ¿Cómo eran los hábitos periodísticos de la época? <a title="DsD" href="http://www.diariosobrediarios.com.ar/eldsd/diario/portada.htm" target="_blank">Diario sobre Diarios (DsD)</a> presenta un texto sobre el periodismo a 100 años de la Revolución de Mayo para analizarlo una centuria después. La Prensa era el diario argentino más importante para Estados Unidos. Mark Twain publicaba en La Nación. Los diarios que surgían al calor de los proyectos políticos. Por qué en Rosario se fundó un diario con el nombre de “La Capital” y en Bahía Blanca otro como “La Nueva Provincia”. Una lectura sobre un período de la historia del periodismo, que es también la historia de la Argentina.</p>
<p class="volanta-1"><a id="more-152"></a></p>
<p>Mucho se ha escrito sobre el origen del periodismo argentino, aquel 7 de junio de 1810 cuando <a href="http://www.eldsd.com/eldsd/zonadura/2004/junio/4-6-2004.htm" target="\_blank"><strong><font color="#515128">La Gazeta de Buenos Ayres</font></strong></a> vio la luz de la mano de su director Mariano Moreno, como órgano de la Junta gobernante que surgió de la Revolución del 25 de Mayo de ese año. Se sabe también que ese 7 de junio fue elegido como fecha simbólica del primer diario patrio, puesto que antes de la Gazeta hubo otro periódico: el Telégrafo Mercantil, fundado por Cabello y Mesa en cuyas páginas escribían, entre otros, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.</p>
<p>Sin embargo, hay un período menos conocido sobre el periodismo argentino: el del Centenario de mayo de 1910. Existe una enorme variedad de textos referidos a ese hito. Algunos recuerdam cómo se las ingeniaron las autoridades de entonces para festejar el centenario mostrando la opulencia porteña y ocultando de los festejos y miradas de los invitados internacionales a pobres y marginados que ya se reunían en las orillas de la ciudad. Sin embargo, no se conocen estudios específicos sobre la prensa de la época.</p>
<p>Diario sobre Diarios (DsD) rescata aquí el único trabajo que se ocupa puntualmente del aspecto periodístico de esa etapa. Se trata del artículo de Enrique Mario Mayochi titulado “El periodismo argentino del Centenario 1901- 1916” del que se transcriben algunos fragmentos. El texto no se encuentra en la web, por lo cual DsD lo acerca ahora a aquellos lectores que quieran saber más sobre este período.</p>
<p><strong><a href="http://argentinahistorica.com.ar/autores.php?autor=15" target="\_blank"><font color="#173d3b">Mayochi es periodista e historiador</font></a></strong>, nacido en Buenos Aires el 29 de junio de 1928. Fue subdirector del diario El Pueblo y tuvo una extensa trayectoria en La Nación. Es miembro de la <a href="http://www.academiaperiodismo.org.ar/" target="\_blank"><strong><font color="#173d3b">Academia Nacional del Periodismo</font></strong></a>, fue galardonado con el premio Manuel Belgrano a la “Ética y Consagración al Periodismo” y es un estudioso de la historia de la profesión. Entre otras obras, se pueden mencionar: “El periodismo de la Revolución de Mayo”, “El periodismo porteño durante la presidencia de Avellaneda”, “Belgrano periodista”, “Carlos Pellegrini periodista” y el que aquí se presentan algunos fragmentos.</p>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" width="630" border="0">
<tr>
<td valign="top">
<p class="titulo-4">Asi eran los periodistas: cultos, defensores de ideas e irónicos</p>
<p class="cuerpo-texto2">Cuenta Mayochi en su obra que “en el inicio del siglo XX, prolongando lo que ya era tradición, el periodista era un hombre culto, nada superficial, responsable de sus dichos, defensor de ideas y de posiciones políticas por convicción, irónico casi siempre, incorrompible y dotado de un agudo sentido humorístico”.</p>
<p>Y agrega que “de los argentinos que habían sido a la vez hombres de prensa y presidentes de la Nación, aún vivían <strong><a href="http://www.museomitre.gov.ar/biografia.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Bartolomé Mitre</font></a></strong>, <strong><a href="http://www.fundacionpellegrini.org.ar/bio_cp.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Carlos Pellegrini </font></a></strong>y <strong><a href="http://www.todo-argentina.net/biografias/Personajes/manuel_quintana.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Manuel Quintana</font></a></strong>, mientras que junto a ellos fatigaban la pluma y llenaban cuartillas quienes ocupaban lugares de privilegio en las aulas universitarias o en los despachos ministeriales, como <strong><a href="http://www.houssay.org.ar/hh/bio/gonzalez.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Joaquín V. González </font></a></strong>y <strong><a href="http://www.todo-argentina.net/biografias/Personajes/estanislao_severo_zeballos.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Estanislao Severo Zeballos</font></a></strong>. Seguía siendo periodista <strong><a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/groussac.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Paul Groussac</font></a></strong>, de nombradía como director de la Biblioteca Nacional. Si bien otros nombres irán surgiendo a lo largo de este ensayo, corresponde apresurarse a decir que por entonces compartían la faena periodística con la creación literaria escritores, prosistas y poetas de primera magnitud, como <strong><a href="http://www.todo-argentina.net/Literatura_argentina/Biografias_de_literatura/payro.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Roberto J. Payró </font></a></strong>y <strong><a href="http://www.los-poetas.com/c/biolug.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Leopoldo Lugones</font></a></strong>. Junto a <strong><a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/paz_jose_camilo.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">José Camilo Paz</font></a></strong>, uno de los grandes fundadores del periodismo moderno, también vivía el comienzo del siglo el joven <strong><a href="http://www.infoamerica.org/diarios/historia/825_68_2.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Enrique Julio</font></a></strong>, quien acababa de crear un diario promovedor desde las puertas de la Patagonia un rediseño del mapa político de la República. Del fundador del diario más antiguo subsistente, <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ovidio_Lagos" target="\_blank"><font color="#173d3b">Ovidio Lagos</font></a></strong>, quedaba sólo su memoria porque había fallecido en 1891”.</p>
<p>Asegura que “nuevos nombres se irían agregando a la que ya era una extensa lista, aunque por entonces no gozaban de la fama que alcanzarían después. Nos referimos a <strong><a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/vigil_constancio.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Constancio C. Vigil </font></a></strong>y a <strong><a href="http://wapedia.mobi/es/Alberto_M_Haynes" target="\_blank"><font color="#173d3b">Alberto Haynes</font></a></strong>, creadores en pocos años más de empresas periodísticas de trascendencia continental”.</td>
</tr>
</table>
<table cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%" border="0">
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<td valign="top">
<p class="titulo-4">Tres grandes diarios porteños: La Prensa, La Nación y El Diario</p>
<p class="cuerpo-texto2">Según Mayochi, “en 1901, <strong>La Prensa, La Nación y El Diario</strong>, ya con décadas de existencia eran los tres diarios más importantes de los editados en la ciudad de Buenos Aires”.</p>
<p>Reseña que <strong>La Prensa</strong> fue “fundado el 18 de octubre de 1868 como vespertino por José Camilo Paz, de 27 años de edad, e impreso en un modesto taller sito en la calle Moreno casi esquina Bolívar, mereció de otro diario porteño este lapidario saludo: ‘…periodiquín y diarejo sin importancia ni mérito’. Así parecía serlo porque no pasaban de una hoja sus 3.000 ejemplares iniciales”.</p>
<p>Sin embargo, “casi treinta años corridos, en 1898, La Prensa inauguraba a la vez su imponente edificio en la todavía flamante Avenida de Mayo y una poderosa impresora rotativa. Con ésta, el diario de Paz imprimiría en 1901 y por jornada 125.000 ejemplares, que llegaban hasta los Estados Unidos, donde se lo consideraba, como seguiría siendo así por mucho tiempo, el más importante diario argentino”.</p>
<p>Según el autor, el diario había “nacido con carácter apartidario, había afirmado en el primer número que su credo consistía en ‘la independencia, el respeto al hombre privado, el ataque razonado al hombre público y no a la personalidad individual’. Más adelante, el hijo del fundador y codirector Ezequiel P. Paz proclamaría como pauta de acción un principio enunciado por el periodista norteamericano Walter Williams: ‘Nadie debe escribir como periodista lo que no puede sostener como caballero’. Al igual que las siguientes décadas, se destacaba por ser un diario de lenguaje recio, afirmaciones rotundas, cerrada defensa del liberalismo económico y oposición a las reivindicaciones sociales”.</p>
<p>Asegura Mayochi que “no siempre resultaba predecible la posición que asumiría en lo político y en lo social. Así, si por una parte apoyó los proyectos de reforma electoral propugnados por el presidente Roque Sáenz Peña, por la otra criticaría acerbamente a la Unión Cívica Radical –y en particular a Hipólito Yrigoyen, su caudillo-, cuyo triunfo comicial sería la lógica consecuencia del sufragio popular garantizado”.</p>
<p>En cuanto a <strong>La Nación</strong>, el trabajo recuerda que “el 26 de junio de 1901, al cumplir Mitre ochenta años de edad, su diario frizaba en los treinta uno. Los 1.000 ejemplares de 4 páginas cada uno publicados el 4 de enero de 1870 se habían multiplicado cerca de cien veces y constaban de cuatro hojas”.</p>
<p>Asegura que “la redacción y el taller gráfico habían pasado de la casa familiar de don Bartolo, ahora museo, al edificio lindero inaugurado en 1886 y posteriormente ampliado. Si bien el fundador seguía siendo su orientador, el diario era dirigido desde 1894 por su hijo Emilio, ingeniero con decidida vocación periodística y política, así como líder del Partido Republicano, sucesor del Nacionalista o Constitucional y de una fracción de la Unión Cívica”.</p>
<p>“Por esto, La Nación fue el diario orientador de los mitristas, cuyo número era todavía importante en la provincia de Buenos Aires y en Corrientes. Así lo sería hasta 1909, en que, tras la muerte de Emilio Mitre, se declaró independiente de todo partido político. La empresa editorial, ya constituida en sociedad anónima de familia, pasó a ser dirigida por Jorge Adolfo Mitre, nieto del fundador y gran renovador de las formas periodísticas vigentes hasta entonces en el país”, asegura.</p>
<p>El autor asegura que “el diario brindaba desde 1877 una amplia información internacional, suministrada por la agencia Havas, y ‘una segunda mirada’ enviada por corresponsales exclusivos. El primero en Europa fue el político español Emilio Castelar y en América se contaría, entre otros, con Rubén Darío y José Martí, aquel en Chile y éste en los Estados Unidos”.</p>
<p>Sin embargo, la “gran innovación” se dio en 1901 con “la incorporación de linotipos, progreso técnico importante pero peligroso para los más de 400 tipógrafos que no sabían manejarlas y a los que en pocos años desplazarían totalmente, con la consiguiente falta de trabajo para ellos. Para aliviar el posible infortunio de los excluidos, se puso en marcha por más de dos décadas la edición de libros clásicos o de reciente creación, originándose así una colección de más de 850 volúmenes”.</p>
<p>Mas adelante, en 1906, año de la muerte de Mitre, “el diario tenía entre 16 y 24 páginas, en las que las notas editoriales y las informaciones se alternaban con artículos de escritores extranjeros de gran prestigio, como <strong><a href="http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/unamuno.html" target="\_blank"><font color="#173d3b">Miguel de Unamuno</font></a></strong>, <strong><a href="http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Pardo_Bazan/biografia.shtml" target="\_blank"><font color="#173d3b">Emilia Pardo Bazán</font></a></strong>, <strong><a href="http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/OtrosAutoresdelaLiteraturaUniversal/EdmundoDAmicis/index.asp" target="\_blank"><font color="#173d3b">Edmundo de Amicis</font></a></strong>, <strong><a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tolstoi.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">León Tolstoi </font></a></strong>y <strong><a href="http://www.lecturalia.com/autor/1031/mark-twain" target="\_blank"><font color="#173d3b">Mark Twain</font></a></strong>, entre otros. Mención aparte merecen los voluminosos suplementos publicados en 1910 y 1916, con motivo de cumplirse, respectivamente, el centenario de la Revolución de Mayo y la Declaración de la Independencia. En aquel aparecieron ensayos de gran valor, como ‘El juicio del siglo’, de Joaquín V. González, y una historia económica del país escrita por José Antonio Terry. La poesía estuvo representada por trascendentes creaciones de Rubén Darío y Leopoldo Lugones”.</p>
<p>Mayochi asegura: “Definido por su fundador como ‘una tribuna de doctrina’ el diario de los Mitre dio en todo momento su juicio sobre los grandes temas nacionales. Así, se opuso en 1901 al proyecto de Pellegrini para consolidar la deuda externa y al año siguiente trató de convencer a la opinión pública para que dejase de lado todo otro reclamo tras conocerse, lo que ocurriría en breve, el fallo arbitral que el monarca británico Eduardo VII debería dar sobre cuestiones limítrofes con Chile”. Y afirma que “en esta ocasión, el diario enfrentó a los que apoyaban la postura belicista del diario La Prensa y de Estanislao S. Zeballos, su jefe de redacción. La Nación perdió más de 4.000 suscriptores y debió defender su edificio de posibles ataques intentados por manifestaciones callejeras”.</p>
<p>También asegura que “en tres momentos distintos se opuso a la reforma electoral alentada por el presidente Roque Sáenz Peña, apoyó en 1916 la candidatura presidencial de Lisandro de la Torre y criticó constantemente a Hipólito Yrigoyen y a la Unión Cívica Radical, a los que enrostraba carecer de programa de gobierno”.</p>
<p>Por último, se aboca al matutino <strong>El Diario</strong>, del que afirma que “el 4 de septiembre de 1881, Manuel Láinez puso en circulación el primer número de El Diario, inicialmente matutino y después vespertino, cuya existencia se prolongaría por más de medio siglo”. Asegura que “fue la primera hoja periodística que vio la luz en Buenos Aires tras la revolución del ’80 –para algunos sólo el alzamiento del gobernador Tejedor- y de la federalización de la ciudad vencida”.</p>
<p>Para Mayochi, “Láinez –que se había iniciado como periodista en La Tribuna, el diario de los Varela- buscó para su diario características tan propias como para diferenciarlo netamente de La Prensa y de La Nación. Por esto, le dio mucha importancia a la información política –con más de rumor y trascendido que de crónica- y a las noticias de carácter social, tratando de hacerlo siempre con un estilo llano, directo y humorístico”.</p>
<p>Comenta asimismo que “tras ser elegido senador nacional, Láinez hizo de su diario el medio más apto para lograr el voto de los legisladores en favor de un proyecto de su autoría: permitir al Consejo Nacional de Educación, que hasta entonces sólo podía hacerlo en la Capital y en los territorios, crear escuelas en las provincias a pedido de éstas, para acabar así con el régimen de subsidios, que aquellas recibían de la Nación para sostener la educación pública y que en muchos casos destinaban a otros fines. La ley fue votada en 1905 y llevó el número 4.874, aunque en adelante se la conocería con el nombre de su autor: ley Láinez”.</p>
<p>El Diario contó con “colaboradores prestigiosos”, como “<strong><a href="http://www.temperleyweb.com.ar/biomagnasco.htm" target="_blank"><font color="#173d3b">Osvaldo Magnasco</font></a></strong>, Carlos Olivera, los hermanos <strong><a href="http://www.todo-argentina.net/Literatura_argentina/Biografias_de_literatura/martin_garcia_merou.htm" target="_blank"><font color="#173d3b">García Merou </font></a></strong>y <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_A._Barroetave%C3%B1a" target="_blank"><font color="#173d3b">Francisco Barroetaveña</font></a></strong>, el recordado denostador de los jóvenes que rodeaban al presidente Juárez Celman”.</p>
<p>Manuel Láinez dirigió el diario hasta su deceso, ocurrido en 1924.</p>
<p class="titulo-4">Surgen dos colosos vespertinos: Crítica y La Razon</p>
<p class="cuerpo-texto2">En otro pasaje, el artículo aborda la importancia que tuvieron dos diarios vespertinos de aquella época. El primero fue <strong>La Razón</strong> que “su origen hay que buscarlo en la decisión tomada en 1902 por cuarenta diputados nacionales nucleados en el Centro Liberal tras ser rechazado, por un voto de diferencia, un proyecto de ley de divorcio matrimonial absoluto”. El autor afirma que “según parece, el propósito era enfrentar periodísticamente a los que ellos denominaban clericales, ya fuesen sacerdotes o laicos. Si tal resolución existió, lo cierto es que lo acordado se demoró hasta el 1º de marzo de 1905, día en que apareció el vespertino La Razón, fundado y dirigido por <strong><a href="http://edant.larazon.com.ar/diario_lr/especial/2005/04/15/0-957995.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Emilio B. Morales</font></a></strong>, hasta entonces cronista policial de Tribuna. La falta de financiación hizo que poco después dejase el diario a <strong><a href="http://www.clarin.com/diario/2000/12/28/s-04302.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">José A. Cortejarena</font></a></strong>, quien llegó a imprimir tres ediciones diarias (3ª, 4ª y 5ª) con ‘noticias frescas y objetivas’. Quizá con algo de exageración, en 1913 La Razón decía tener una tirada diaria de 80.000 ejemplares”.</p>
<p>Mayochi asegura que “poco a poco, el diario fue abandonando su sensacionalismo inicial –en 1906 había promovido una campaña contra un sacerdote falsamente denunciado- y se afirmó merced a una caudalosa información bien presentada y de tono moderado. Cortejarena falleció en 1921 y lo sucedieron Ángel Sojo y Gaspar Cornille”.</p>
<p>El otro vespertino de peso fue el mítico <strong>Crítica.</strong> Según el autor, “también con tres ediciones diarias el 15 de julio de 1913 comenzó a editarse el vespertino Crítica, fundado por el periodista oriental <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Natalio_F%C3%A9lix_Botana" target="\_blank"><font color="#173d3b">Natalio Botana</font></a></strong>, proclive al anarquismo y antes redactor de La Razón y Última Hora. En el primer número se presentó como ‘Diario ilustrado de la noche, impersonal e independiente’”. Consigna que “al iniciarse en 1914 la Gran Guerra trató de diferenciarse de los otros diarios por hacer de la lucha bélica el eje de su información y atacar permanentemente al Imperio Alemán y, en particular, a sus simpatizantes criollos. En orden a la política local, se mostraba proclive al conservadurismo liderado por Marcelino Ugarte”.</p>
<p>¿Cómo era Crítica al menos la de los primeros tiempos? El texto asegura que el diario de Botana “dio lugar a un nuevo género periodístico: el periodismo popular, que, apartándose de cualquier rasgo solemne, rinde por el contrario permanente culto a las formas amenas, atrevidas y libres de comunicación, y es en muchos casos tributaria de los modelos técnicos de la ‘yellow press’ norteamericana de Pulitzer y Hearst”. Asegura que “carece de una línea programática, a fin de manejarse con mayor comodidad frente a cada coyuntura particular; selecciona cuidadosamente el nivel profesional de los periodistas que garanticen ‘un tono y un lenguaje de seguro impacto’, y se propone marcar sus páginas en una franja de intereses ‘populares’, haciendo ‘uso y abuso’ de la referida veta sensacionalista o amarilla del periodismo, con predilección por las noticias policiales (…) otorgando también a la invención de noticias un ‘lugar destacable’. A tan severo juicio, agrega este otro: “se puede afirmar que el director de Crítica fue un innovador en la materia y no se puede negar que en muchos casos cimentó las bases del periodismo moderno”.</p>
<p>Mayochi comenta que “superadas las dificultades financieras iniciales, Botana logró afirmar su diario en el gusto de muchos lectores, lo que determinó que las tiradas diarias fuesen cada vez más opulentas, llegándose en algunos casos, según se afirma, al millón de ejemplares”.</p>
<p>Otros dos vespertinos también merecen una breve mención en el artículo: “<strong>Ultima Hora</strong>, fundado en 1908 por el periodista Adolfo Rothkoff, a quien sucedió Camilo Villagra. Su lema fue ‘Ríe de todo lo ridículo. Dice lo que todos callan’ y se singularizó por incorporar la sátira y el humor gráfico a la crónica política, como también, a la crónica policial voces lunfardas. Auspició la creación de la primera escuela periodística que hubo en el país”.</p>
<p>Mientras que “Emilio B. Morales fue nuevamente fundador al lanzar el 16 de agosto de 1912 el diario<strong> La Tarde</strong>, el que al año siguiente cedió a Juan B. Clara. No tuvo vida prolongada”.</p>
<p>El autor también da cuenta de “dos diarios matutinos destinados a difundir información comercial y estadísticas de carácter mercantil”. Uno fue “<strong>El Avisador Mercantil</strong>, fundado por F. Perneco Parodi el 1º de febrero de 1898 y subsistente hasta mediar el siglo XX. El otro fue<strong><a href="http://www.cronista.com/contenidos/ultimasnoticias.html" target="\_blank"><font color="#173d3b"> El Cronista Comercial</font></a></strong>, editado por <a href="http://cronistax100.blogspot.com/2008/10/nuestro-recuerdo_9552.html" target="\_blank"><strong><font color="#173d3b">A. Martín Giménez y Rafael Perrota</font></strong></a> desde el 1º de noviembre de 1908. Sufrió cambios radicales en la década del 60 y ahora con el título de El Cronista, es un diario de información general muy cuidadosamente presentado”.</p>
<p class="titulo-4">Diarios provinciales que subsisten</p>
<p class="cuerpo-texto2">Fuera de la Ciudad de Buenos Aires, el Centenario encontró otros emprendimientos periodísticos. “Seis diarios fundados en distintas provincias en la segunda mitad del siglo pasado se mantienen gallardamente hasta nuestros días” consigna Mayochi.</p>
<p>“El más antiguo es<strong><a href="http://www.lacapital.com.ar/" target="\_blank"><font color="#515128"> La Capital</font></a></strong>, creado por Ovidio Lagos en Rosario el 15 de noviembre de 1867, para apoyar la candidatura de Justo José de Urquiza, uno de sus financiadores, en las elecciones presidenciales por realizarse el año siguiente. Su título se debió a que también hizo campaña para que la mencionada ciudad santafecina fuera declarada Capital de la Nación. Aunque ninguno de los dos objetivos se alcanzó, el diario siguió adelante hasta convertirse en el decano del periodismo argentino” expresa el trabajo.</p>
<p>En tanto, “Adolfo Calle, cuya vocación periodística había heredado de su padre, fundó el 20 de octubre de 1882 el diario<strong><a href="http://www.losandes.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b"> Los Andes</font></a></strong>. Si bien su propiedad ya no pertenece totalmente a los descendientes de aquel, sigue sobresaliendo por su calidad y es el decano de la prensa cuyana”.</p>
<p>También “desde el 30 de julio de 1882 se edita <strong><a href="http://www.eleco.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b">El Eco de Tandil</font></a></strong>, fundado en esa ciudad bonaerense por Juan Jaca, de profesión boticario. Tras este, lo dirigió Francisco Amespil hasta su deceso en 1932 y ahora lo hace Rogelio Adrián Rotondo, que es su propietario desde 1983. En su larga vida –es el decano de la prensa bonaerense- no faltaron contratiempos, como la clausura por largo tiempo de que fue objeto en 1954”.</p>
<p>Recuerda asimismo que “Manuel Láinez, Arturo Ugalde, Martín Biedma y Julio Botet promovieron en la flamante ciudad de La Plata la fundación del diario<strong><a href="http://www.eldia.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b"> El Día</font></a></strong>, que comenzó a publicarse el 2 de marzo de 1884 con la dirección de José María Mendía. Desde 1962 lo hizo David Kraiselburd, asesinado en 1974. Su hijo Raúl lo sucedió hasta hoy”.</p>
<p>Otro emprendimiento lo lanzó “el periodista mendocino Enrique Julio, de raigambre radical” quien “fundó en Bahía Blanca, el 1º de agosto de 1898, el diario matutino <strong><a href="http://www.lanueva.com/" target="\_blank"><font color="#173d3b">La Nueva Provincia</font></a></strong>. Este nombre era bandera de un proyecto largamente meditado por Julio: crear una nueva provincia con Bahía Blanca por capital e integrada por La Pampa, parte de Río Negro y parte de Buenos Aires. Juan Luis Gallardo, su reciente biógrafo, anoticia que Carlos Pellegrini hizo suya la propuesta y que el Senado de la Nación la aprobó en 1900 mas quedó estancada en la Cámara de Diputados. Posteriormente, iniciativas coincidentes tampoco obtuvieron apoyo legislativo”. Asegura Mayochi que “este diario, que en 1907 instaló sus primeras linotipos, es el decano de la prensa del sur argentino”.</p>
<p>Por último, “también en 1898, pero el 3 de noviembre, surgió en Santiago del Estero el diario vespertino<strong><a href="http://www.elliberalweb.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b"> El Liberal</font></a></strong>, fundado por Juan Figueroa. Este cedió la propiedad editorial en 1929 a sus asociados: José y Arturo Castiglione, quienes en 1932 lo transformaron en matutino. Hoy, con una calidad periodística de primer orden, está dirigido por Julio César y José Luis Castiglione”.</p>
<p>A los antes mencionados, Mayochi agrega “cuatro fundados en las dos primeras décadas del siglo XX y que también continúan editándose”.</p>
<p>Uno es<strong><a href="http://www.lavozdelpueblo.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b"> “La Voz del Pueblo”</font></a></strong> del que recuerda que “Enrique Betolaza y Ricardo Fernández fundaron como semanario el 12 de septiembre de 1902 en Tres Arroyos, Provincia de Buenos Aires. Desde 1905 fue diario matutino y en 1928 pasó a ser su propietario y director Antonio Maciel. Con la prestancia de un diario de primer nivel, hoy lo dirige Alberto J. Maciel”.</p>
<p>En tanto, “el 15 de marzo de 1904 vio la luz en Córdoba el matutino <strong><a href="http://www.lavoz.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b">La Voz del Interior</font></a></strong>, creado por Silvestre Rafael Remonda, cuya familia mantuvo la propiedad y le dio un gran impulso”.</p>
<p>Afirma también que “Victorio Tetamanti editó el 25 de mayo de 1905 en Mar del Plata el diario <strong><a href="http://www.lacapitalmdp.com/" target="\_blank"><font color="#173d3b">La Capital</font></a></strong>, porque se pretendía que dicha ciudad lo fuera de la Provincia de Buenos Aires. Ahora lo dirige su propietario, Florencio Aldrey Iglesias”.</p>
<p>Mientras que “<strong><a href="http://www.eldiario.com.ar/" target="\_blank"><font color="#173d3b">El Diario</font></a></strong>, de Paraná, fue fundado el 15 de mayo de 1914 por Luis Etchevehere, cuyos descendientes continúan dirigiéndolo”.</p>
<p class="titulo-4">Los periódicos de las colectividades</p>
<p class="cuerpo-texto2">Mayochi afirma que “en torno del Centenario se editaban por lo menos una veintena de diarios, a los que cabe sumar otros tantos o más semanarios”, escritos en las diversas lenguas de las colectividades inmigrantes.</p>
<p>Entre todos ellos se destaca el que continúa hasta nuestros días: <strong><a href="http://www.buenosairesherald.com/" target="\_blank"><font color="#173d3b">The Buenos Aires Herald</font></a></strong>. “Fue fundado como semanario el 15 de septiembre de 1876 por el escocés William Cathcart. En 1913 se lo convirtió en diario y desde 1959 es el único escrito en inglés que se edita en el país. Una de sus notas distintivas fue la de ser el primer periódico extranjero que desde 1878 trató temas vinculados con la política local. Esto fue característica constante de sus ediciones y cobró singularidad en 1976, año en que se instauró en el país un gobierno militar. Por ser permanente denunciador de sus excesos, corrió constantes riesgos en la persona de sus periodistas”.</p>
<p class="titulo-4">La información internacional</p>
<p class="cuerpo-texto2">Según Mayochi, en la época que abarcó el Centenario, “la característica propia del periodismo nacional, en particular del porteño, fue brindar a los lectores desde las últimas décadas del siglo XIX una amplia información internacional, en particular europea, aunque no faltaban noticias o crónicas de viajeros sobre Asia y África”. Afirma que “si a partir de 1898 hubo que prestar atención a la breve guerra provocada por los Estados Unidos para desalojar a España de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, ya en el nuevo siglo comenzarían a merecer espacio las referencias al conflicto bélico desatado entre Rusia y Japón, las consecuencias de la victoria inglesa sobre los boers y los cambios políticos producidos en China, por la crisis imperial, y en Europa Oriental, donde Turquía debió batirse en retirada. Mas todo esto pasaría a segundo plano al iniciarse en 1914 la Gran Guerra”.</p>
<p>Para hacerse de información internacional, el periodismo local debió “tener relación directa con las agencias informativas internacionales surgidas en el viejo mundo”.</p>
<p>Así, relata que “la más antigua de las agencias telegráficas de información fue la fundada en 1825 por <strong><a href="http://www.actuallynotes.com/Nace-la-Prensa-Escrita-Los-comienzos-del-Periodismo-Segunda-Parte.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Charles Havas</font></a></strong>, un francés de origen húngaro que había sido banquero y copropietario periodístico en tiempos de Napoleón I. El telégrafo óptico, el ferrocarril y hasta las palomas mensajeras posibilitaron a Havas organizar un vasto servicio noticioso que llegaba a las principales ciudades europeas. Tras Havas –que subsistiría hasta mediados del siglo XX- se formaron otras, como la <strong><a href="http://www.portalplanetasedna.com.ar/primeros_diarios.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">agencia Wolff</font></a></strong>, de Alemania, y la similar creada en Inglaterra por <strong><a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/reuter.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Julio Reuter</font></a></strong>, que se mantiene nominalmente hasta la actualidad. A mediados del siglo XIX comenzaron a surgir agencias informativas en los Estados Unidos, tres de las cuales se unieron en 1907 con la denominación de <strong><a href="http://www.upi.com/" target="\_blank"><font color="#173d3b">United Press</font></a></strong>”.</p>
<p>Según Mayochi, “la existencia de estas agencias determinó que los diarios argentinos se abonasen a sus servicios para brindar a los lectores un amplio conocimiento de cuanto sucedía en el mundo. Si todo lo europeo provocaba interés, resultaba obvio que lo que más importaba era lo propio de los países de donde habían llegado miles y miles de inmigrantes. Esto hizo, precisamente, que los diarios locales concedieran amplio espacio a cuanto tenía que ver con Italia y España para asegurarse así una gran masa de lectores no criollos”.</p>
<p>Y aporta una curiosidad en el tratamiento de la información periodística proveniente del exterior: “la información que enviaban las agencias internacionales era escueta por ser telegráfica, amén de estar escrita casi siempre en francés o en inglés, cuando no, aunque en menor cantidad, en italiano o alemán. Esto hacía necesario contar en los diarios con redactores capaces de entender el idioma de origen para traducir el despacho con fidelidad, como también con periodistas capaces de ‘rellenar’ los textos recibidos con datos complementarios o antecedentes, para los que era de vital importancia contar con un archivo especializado”. Y en este sentido asegura que “uno de los más grandes periodistas argentinos, el doctor<strong> <a href="http://www.academiaperiodismo.org.ar/!menues/sillones_academicos.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">Juan Santos Valmaggia</font></a></strong>, se incorporó a un diario porteño para traducir cables enviados por Havas y ‘rellenarlos’. Para ello le fue muy útil ser profesor graduado de francés y de historia”.</p>
<p>Y consigna otra modalidad que hoy hasta causa impresión: “Casi todas las agencias internacionales incorporaron a sus servicios informativos el suministro de fotografías alusivas, aunque estas remitidas por vía marítima, eran recibidas y publicadas varias semanas después de tomadas cuando no meses”.</p>
<p class="titulo-4">Las revistas</p>
<p class="cuerpo-texto2">El trabajo recuerda que “de las revistas semanales o quincenales de información general, casi siempre profusamente ilustradas, ninguna tuvo la importancia, perdurabilidad y trascendencia de <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Caras_y_Caretas" target="\_blank"><font color="#173d3b">Caras &#038; Caretas</font></a></strong>. En su fundación participaron <strong><a href="http://www.museodeldibujo.com/biografias/mayol/mayol.html" target="\_blank"><font color="#173d3b">Manuel Mayol</font></a></strong>, <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eustaquio_Pellicer" target="\_blank"><font color="#173d3b">Eustaquio Pellicer </font></a></strong>y Luis Pardo. Comenzó a publicarse el 8 de octubre de 1898, con la dirección de ‘Bartolito’ Mitre, quien por sugerencia de su padre debió dejarla a <strong><a href="http://www.ensantelmo.com/Cultura/Mitos%20y%20Bohemia/fraymocho.htm" target="\_blank"><font color="#173d3b">José Severino Álvarez ‘Fray Mocho’</font></a></strong>. Se presentó como un semanario festivo, literario, artístico y de actualidades. Abrió sus páginas a una generación de periodistas y jóvenes escritores que después sobresaldrían en las letras nacionales; presentó como pocos periódicos en el mundo la actualidad universal con textos bien fundados y un vasto material gráfico, y nunca tomó posición definida en asuntos políticos, limitándose a informar y a hacer humorismo a costa de los hombres públicos, en particular del presidente Julio Argentino Roca”.</p>
<p>En tanto, “el 24 de septiembre de 1904 Eustaquio Pellicer dio vida a <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/PBT" target="\_blank"><font color="#173d3b">P.B.T</font></a></strong>., de pequeño formato presentándola como ‘un semanario infantil ilustrado para niños de 6 a 80 años’. Su vida no fue extensa, su fuerte residió en el humor y siempre criticó a los gobernantes”.</p>
<p class="titulo-4">Otros diarios</p>
<p class="cuerpo-texto2">El trabajo aborda también otros diarios y periódicos publicados en la época del Centenario. Si bien el autor desarrolla algunos detalles de cada uno, se hará aquí una breve enumeración.</p>
<p>En Buenos Aires, además de los mencionados La Nación, La Prensa y El Diario, también circularon La Voz de la Iglesia, Tribuna y El Tiempo. Otro matutino, El País, alentado por Carlos Pellegrini no pasó de 1910 y otro alcanzó a circular durante medio siglo: El Tiempo, fundado por Federico Grote.</p>
<p>Otros diarios, afirma el autor, tuvieron “corta existencia” porque “solían editarse para apoyar a un candidato en vísperas de elecciones presidenciales, desapareciendo tras éstas”. Allí nombra a El Heraldo, La Opinión, una reedición de La Gaceta de Buenos Aires, La Unión y La Argentina.</p>
<p>Mientras que entre la prensa “política y partidaria” sobresalió La Vanguardia, fundada por el socialista Juan B. Justo. También se anotaron allí el anarquista “La Protesta” (dirigido por Alberto Ghiraldo) y el radical yrigoyenista La Época.</td>
</tr>
</table>
<p>FUENTE: <a title="diarios sobre diarios" href="http://www.eldsd.com/eldsd/zonadura/2010/mayo/zd-20-mayo-2010.htm" target="_blank">diariosobrediarios.com.ar</a>
</p>
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		<title>Una piba de 90 años</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 23:40:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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“La radio se reinventa cuando hace falta, pero sigue siendo la cenicienta de los medios”,  reflexiona Pablo Sirvén a propósito de haberse cumplido los 90 años de la transmisión de “los locos de la azotea”.

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			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="texto"><img title="cenicienta" style="width: 667px; height: 562px" height="562" alt="cenicienta" src="http://www.martinecarlsen.com/images/screenshotIlluPaintDD.jpg" width="667" /> </span></p>
<p><span class="texto">“La radio se reinventa cuando hace falta, pero sigue siendo la cenicienta de los medios”,  reflexiona Pablo Sirvén a propósito de haberse cumplido los 90 años de la transmisión de “los locos de la azotea”.</span></p>
<p><span class="texto"><a id="more-151"></a></span></p>
<p><span class="texto"><span class="texto">La radiofonía argentina (y mundial, cabría agregar) cumplió 90 años de vida. Exponentes de una juventud con valores, culta y con grandes horizontes, Enrique Telémaco Susini, Luis Romero Carranza, Miguel Mujica y César Guerrico no tenían mucho más de veinte años y, sin embargo, porfiaron hasta conseguir echar a rodar para siempre ese mágico medio de comunicación. Se ganaron, en buena ley, el cariñoso mote de los &#8220;locos de la azotea&#8221;, por andar por los techos interconectando cables, antenas y enchufes. El 27 de agosto de 1920 lograron la hazaña de transmitir la ópera Parsifal , de Richard Wagner, desde el teatro Coliseo, y de allí en más el éter viene poblándose de sonidos.</span></span><span class="texto"><span class="texto">Quiso que tan redondo aniversario coincidiese con dos noticias, diametralmente opuestas, relacionadas con el ámbito radial: la muerte de un referente gigantesco de ese medio y la aparición de un fabuloso libro que cuenta la historia de una importante emisora, sin dejar de echar un vistazo al dial en general.</p>
<p>El fallecimiento, el sábado último, de Hugo Guerrero Marthineitz puso una cuota doble de tristeza en ese ámbito: una, por la pérdida en sí de un indiscutible forjador de formatos radiales, y la otra, por los padecimientos y abandonos que sufrió en los últimos años.</p>
<p>Guerrero fue un talento controvertido que subyugó a varias generaciones con su personalísima voz y con su notable manejo de los silencios. Siempre prefirió transitar por los caminos más difíciles y nunca trató de caer simpático. Sufrió censuras varias y fue un laborioso orfebre del micrófono. Jugueteó como ninguno con los sonidos y se atrevió a leer libros enteros por radio. Enfrentó a las discográficas y nos enseñó a escuchar otro tipo de músicas. Hizo escuela aun en aquellos a los que no les caía bien.</p>
<p>En la historia grande de la radiofonía argentina, Guerrero Marthineitz se llevará con justicia varias páginas. Habla mal de nosotros como sociedad (con grados de responsabilidad más altos, sin duda, para el propio medio y para sus más próximos allegados) que no supimos protegerlo mejor en sus últimos años de vida. El desamparo progresivo en el que fue quedando aterra: si una figura que, más allá de sus innegables asperezas, dio tanto al medio en que se destacó, termina en el abandono, ¿qué nos queda al resto de los mortales?</p>
<p>Si el episodio final de Guerrero Marthineitz nos deja un inevitable sabor amargo (y a muchos, quizás, hasta una justificada culpa), al menos hay una noticia luminosa que alumbra con gran felicidad tan importante aniversario de la radio y es la aparición de un libro. Pero, ¡qué libro! Más que libro, un tesoro para hojear, leer, mirar y escuchar (porque viene acompañado de dos CD). Se trata de La Radio Nacional/Voces de la historia/1937-2010 (RTA, Buenos Aires, 2010), presentado anteayer, como corresponde, festivamente (en coincidencia con el aniversario del nacimiento de la radiofonía argentina) en las instalaciones de LRA, en su sede de Maipú 555 (donde funcionaba la vieja Radio El Mundo).</p>
<p>El libro mencionado, de 477 páginas y 120 ilustraciones, es una edición de altísima calidad, que lleva la firma del periodista Carlos Ulanovsky y que en su confección intervino un afiatado equipo comandado por Susana Pelayes. El trabajo pasa revista minuciosa no sólo a cada década de Radio Nacional, sino al acontecer del país y el mundo en cada período. Tampoco se conforma con contar únicamente la historia de la emisora porteña, sino que, además, aporta valiosos datos y testimonios de cada una de las cuarenta filiales distribuidas en todo el país, el balance de los once directores generales que tuvo de 1983 para acá y las opiniones de figuras de todos los campos entre un sinfín de materiales más. Altamente recomendable para quienes les importa ese medio.</p>
<p>Según la Cámara Argentina de Centrales de Medios (Cacem), en el primer semestre de 2010 la inversión publicitaria neta en medios se elevó a 5250,9 millones de pesos. Mientras que la TV abierta y de cable se quedaron con la tajada más grande ($ 2573,1 millones, o sea, el 49% de toda la inversión), la radio de la Capital apenas rasguñó 175,6 millones (3% del total).</p>
<p>¿Por qué esa diferencia tan sideral? ¿No es, acaso, la radio tanto o más importante que la TV, particularmente en la primera mañana, como para merecer una más abultada pauta publicitaria?</p>
<p>La historia de la radio registra sucesivas muertes y resurrecciones: creían que estaba liquidada cuando llegó la TV, pero supo reinventarse a sí misma dejando a un lado radioteatros y recitales en vivo por medio del magazine mañanero impuesto por Cacho Fontana. Julio Lagos, por su parte, abrió la caudalosa brecha de los tempraneros programas de noticias. La llegada de la FM, con la consecuente renovación y segmentación de formatos, le acercó público más joven e Internet permite sintonizarla ahora al otro extremo del mundo. La radio, ya nonagenaria, frente a la crisis de los otros medios, se muestra más vital que nunca.</p>
<p>Por Pablo Sirvén<br />
Fuente: diario &#8220;La Nación&#8221;<br />
Más información: www.lanacion.com.ar</p>
<p></span></p>
<p /></span>
</p>
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		<title>Un águila, Guerrero</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Sep 2010 23:19:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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		<description><![CDATA[ 
Un sentido adiós al Peruano Parlanchín, ícono de la radiofonía argentina.
Escriben Lalo Mir, Héctor Larrea y Víctor Hugo Morales, entre otros. Para despedirlo, lo más granado de la radio argentina habla de él y de su maestría exquisita. Testimonios recogidos por Ángel Berlanga para Página/12. 

Nació en Lima, en 1924, y llegó a Buenos Aires a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="texto"><img title="peruano parlanchín" alt="peruano parlanchín" src="http://e.elcomercio.pe/66/ima/0/0/2/0/0/200252.jpg" /> </span></p>
<p><span class="texto">Un sentido adiós al Peruano Parlanchín, ícono de la radiofonía argentina.</span></p>
<p><span class="texto">Escriben Lalo Mir, Héctor Larrea y Víctor Hugo Morales, entre otros. Para despedirlo, lo más granado de la radio argentina habla de él y de su maestría exquisita. Testimonios recogidos por Ángel Berlanga para <em>Página/12</em>. </span></p>
<p><span class="texto"><a id="more-150"></a></span></p>
<p><span class="texto">Nació en Lima, en 1924, y llegó a Buenos Aires a mediados de los 50 para convertirse en una de las más importantes figuras de la radiofonía argentina. Creador de clásicos como El club de los discómanos, El show del minuto o Reencuentro, y de su recordado ciclo de entrevistas en televisión, A solas, Hugo Guerrero Marthineitz revolucionó la radio con un estilo único, transgresor e indomable, que le granjeó la admiración y el reconocimiento, pero también envidias, odios y despidos. Andaba en la mala: casi indigente, ganándose la vida leyendo cuentos a domicilio, hubo noticias de él un mes y medio atrás, cuando apareció internado en un neuropsiquiátrico. El sábado 21 de agosto murió de un paro cardíaco en el Hospital de Clínicas.</span><span class="texto"> </span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">ME VOY A REFERIR A HÉCTOR RICARDO GARCIA</span><span class="texto"> </span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto" /></p>
<p><span class="texto">Tenía el don de la radio. Yo con él descubrí que todo era posible. Tenía un cartel en el que veías, escuchándolo, eso: que todo es posible. Cómo se entiende que le haya vendido a Radio Belgrano la idea de El show del minuto, un programa de una persona, él solo, sin música de temas, sin cortinas, ni presentadores de noticias, ni jingles, sin gong. El hacía todo. Y era 1963, 1964. Impensado. Y fue un éxito. Y cambió todo. Hacía cosas que decodificabas, travesuras. Una vez, durante un gobierno militar, le llegó una reglamentación para que no se pasaran canciones pegadas del mismo sello, algo que venía de la industria discográfica: hizo cinco horas seguidas pasando “Argentino hasta la muerte”, de Roberto Rimoldi Fraga. En otro programa decía, cada diez minutos, “hoy me voy a referir a Héctor Ricardo García”; sólo eso, estaba peleado, no sé por qué. Y al final, dijo: “Hoy me referí a Héctor Ricardo García”. Y nada más. Una cosa fuera de todo contexto.</span><span class="texto">Teníamos un amigo en común, el pintor Hugo Laurencena, que una vez lo trajo a comer a mi casa, con mi familia, mis hijas, todo. Al entrar, muy emocionado, me abraza y me dice: “Lalo Mir, tengo que confesarte algo: es la primera vez que un colega argentino me invita a comer a su casa”. Era un cabrón, era mal llevado. Se peleó con todo el mundo. Y si había alguien más, también se peleaba. Conmigo no, pero bueno, de pronto te reclamaba cosas.</span><span class="texto"> </span><span class="texto">Siempre fue mi referencia en la radio. El tenía cierta debilidad conmigo, también. La primera vez que me invitó a A solas, en la tele, no sabía qué decir, estaba aterrorizado. Arrancó así: “Lalo Mir, ¿cómo hacés para hacer lo que hacés?”. Me mató. “Te escuché a vos”, le dije. No hay límites, es la cabeza de uno la que los fabrica. El era cautivante, te colgabas a escucharlo, te entraba como una hipnosis. Fue un oficiante, para mí, en mi.</span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">Por Lalo Mir</span><span class="texto" /><span class="texto"><br />
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500 PÁGINAS DE RADIO</span><span class="texto"> </span></p>
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<p><span class="texto" /><span class="texto">Lo que más me atraía y tenía en cuenta de Guerrero Marthineitz era su música. Yo soy melómano y entonces todo eso me interesa sobremanera, mucho más que una persona cuerda. El melómano es pirex. Y a él se le debe la difusión de muy buena música.</span><span class="texto">El componente afro que tenía era decisivo en la profundidad de su voz, que era de una enorme calidad. Había desarrollado una cultura muy enriquecedora para la radio: le he visto hacer cosas aparentemente insólitas, que todavía siguen siendo nuevas. Cuando hacía Reencuentro se leyó completo, en dos o tres programas, La tercera ola, de Alvin Toffler, que tiene como 500 páginas. Lo único que había era eso, el Negro leyendo. Sólo él podía hacerlo.</span><span class="texto">A veces hablaba actuando, e incluso entonces era muy atractivo –tenía esa base de muy buena voz, pero con eso solo no se va a ningún lado–, con todos los matices que se puedan concebir, y un conocimiento de su aparato de fonación que sólo él tenía. Unas veces era un hombre que establecía un monólogo familiar y por momentos muy sofisticado y atractivo, lo que indicaba, a partir de todos los años que lo escuché y de las pocas veces que lo traté, que era una persona nada lineal: era de una extraordinaria complejidad. Y era tómelo o déjelo, para tratarlo. Lo habré visto unas diez veces en mi vida, me lo encontré en distintos lugares; las veces que lo vi estaba de buen humor, pero dicen que no era así siempre. Y además lo demostraba al aire. Era absolutamente original. Los cimientos que dejó son francamente inolvidables. Yo le estoy muy agradecido.</span><span class="texto"> </span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">Por Héctor Larrea<br />
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A LO OTRO</span><span class="texto"> </span></p>
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<p><span class="texto" /><span class="texto">Lo conocí en los ’80 y lo frecuenté mucho en los ’90: siempre tenía una ocurrencia, caminaba a los saltos, con un hilo de humor a flor de piel. Vestía a lo centroamericano, polera y saco, de colores. Descontracturado, sarcástico, piropeador. Un gran comunicador que además de locutor era un entrevistador de filosofía extraña, que de repente se quedaba callado y pobrecito el otro. Mientras acá la radio fue haciéndose más y más frenética, veloz, disparatada, él propuso frenar, ir a lo otro. Era un escucha consuetudinario, casi enfermizo; pasaba a Chany Suárez, Larralde, al Tata Cedrón, al Mono Villegas: al ser él mismo un enorme transgresor, solía sacarles el rótulo a otros transgresores en sus géneros y los difundía. Se detenía en Ella Fitzgerald, Lionel Hampton, Billie Holiday, o en un Sandro meloso, y sobre el pucho te leía El principito o algo de Anthony De Mello. A mi entender, especulaba con lo kitsch. Nutría los temas musicales de información, antes y después. Aunque no se lo reconozca, el estilo que impuso está vigente en muchos de los que intentamos obtener no sólo buenos resultados, sino avalar y dignificar la profesión.</span><span class="texto"> </span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">Por Omar Cerasuolo<br />
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OTRO MAS QUE CLAVÓ LA SINTONÍA</span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">Era un hombre extraordinario, sumamente inteligente, sin vueltas para decir lo que pensaba. Está en el podio de los cinco o seis grandes de la radiofonía, y lo digo pensando en Mareco, Larrea, Carrizo, Cacho Fontana, Soldán, una especie de sexteto de oro de nombres que ahora se me ocurren. Quizás haya sido el más revolucionario y personal de todos ellos, en cuanto a un manejo de la radio como un hecho integral en el cual lo grabado convivía con lo que se hacía en vivo: la tarea de operación tenía que ver con otro talento que él desarrollaba al tiempo que hablaba. Creó un mundo fascinante a través de eso.</span><span class="texto"> </span><span class="texto">Diez días antes de que muriera había sido su cumpleaños y pedí encarecidamente al equipo de producción que los móviles fueran a verlo, pero a veces uno pide y de repente surge una de esas porquerías que tenemos que documentar, parece que no me dieron ni bolilla. O a lo mejor no supieron encontrarlo, porque estaba internado. Cuando supe de su muerte me vi en una playa de Colonia, años ’60, cuando decía aquello de “Otro más que clavó la sintonía”, y me encontré con la pena que se siente ante personas de estos valores, emparentadas además con lindos recuerdos de nuestras mocedades. Y me inspiró un rechazo muy grande la soledad evidente y la pobreza en la que murió, no me parece justo para un hombre que fue un gran trabajador. Pero eso hace a cuestiones impenetrables para mí: por qué le pasó.</span><span class="texto">Tenía una voz maravillosa y una impostación muy especial. Y tenía un gran respeto por la palabra, por su relación con los silencios, con la buena vocalización. Por los tonos que a través de una risotada o de una risita leve, matizando su discurso, podían significar una parte muy importante de lo que estaba diciendo. Manejaba eso como nadie. Era un verdadero maestro.</span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">Por Víctor Hugo Morales<br />
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ALELUYA, ALELUYA</span><span class="texto"> </span></p>
<p><span class="texto" /><span class="texto">La radio empieza a cambiar con él. Cuando llegó, en el ’56, no se podía improvisar. Literalmente, lo que salía al aire venía de la oficina de continuidades, donde guionaban hasta los buenos días. Fue de los primeros en salirse de libreto, y a partir de ahí fue pionero en un montón de cosas. Protagonizó lo que se llamó el escándalo de las payolas, cuando denunció que las discográficas arreglaban con las radios para que pasen sus temas: debe haber sido difícil en ese momento. El se hizo su propio catálogo, ponía lo que quería. Y eso provocaba envidia en los colegas, al punto que tuvo conflictos muy serios con la Sociedad Argentina de Locutores. En El club de los discómanos pasaba a Piazzolla y eso generaba odio en los tangueros. Fue un pionero en entregar programas grabados o en abrirse a los llamados de los oyentes.</span><span class="texto"> </span><span class="texto">Se permitió todo en radio, y con tanto talento a la tarde como a la noche. Entrevistas larguísimas, si quería, sin darle bola a la tanda; de repente tenía ganas de charlar horas y no pasaba un disco; luego quería pasar sólo música; o leía libros completos. Innovó muchísimo en cómo presentaba las tandas, superponía voces. En mi libro Días de radio, el gran operador Carlos Santos cuenta que en 1982 entregaba sus programas grabados. Pero en plena guerra suspendían para pasar los comunicados; tras anunciar que habían hundido el Belgrano retomaron la cinta, con tan mala leche que en ese momento él decía “Aleluya, aleluya, esto es la felicidad”. Al día siguiente lo vinieron a buscar y ahí vieron la grabación. Además él no estaba, porque había muerto su madre.</span><span class="texto">Era un tipo que despertaba odios y amores. En los últimos años estaba alterado, había tomado posiciones que no eran para nada progresistas, uno puede decir que envejeció mal. Algo que, bueno, a todos nos puede pasar. Fue un gran profesional, un maestro. Y la verdad es que le tenía mucho afecto y admiración.</p>
<p>Por Carlos Ulanovsky<br />
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SER O ISER</p>
<p>Fue el último gran revolucionario de la radiofonía argentina. Aún hoy, vos no encontrás quien deje el micrófono abierto mientras juega a la pelota con el hijo en el estudio. No sólo dejaba el teléfono abierto a los oyentes: les daba el número de su casa, para que lo llamaran. Pero hay otras cosas que son inmanentes desde la sensualidad radiofónica: el manejo de los silencios que él hacía no volví a verlo. No me animaría a decir que era un comunicador con penetración en los sectores populares, pero sí era un tipo muy conocido y era mucha la gente que por las tardes dejaba de hacer sus cosas para escucharlo. Tenía una voz muy bien trabajada, con una excelente dicción: se le entendían todas las oraciones, era imposible encontrarle un furcio. Trabajaba tan bien las pausas que eso elevó a categoría inimitable la forma de leer cuentos, hasta novelas. Podía anunciarte que quería tomar un café y dejarte con Herencia pa’ un hijo gaucho, de Larralde, 25 minutos. Pisar los temas musicales, en lugar de presentarlos antes o después, fue una invención suya. Era un monstruo.</p>
<p>Se llegó a decir de él hasta que era comunista: una tontería. Creo que era un reaccionario considerable. Y que tenía mucho resentimiento hacia su tierra natal. Algunos llegaban a clasificarlo como desclasado. Manifestaba desprecio hacia lo que consideraba “atraso cultural” de América latina, y se declaraba admirador de la democracia liberal norteamericana. Más allá de que usaba eso para jugar, para provocar, era tan filoso y agresivo que le valió la enemistad de buena parte del medio radiofónico. Eso y que un día te trataba bien y al otro no te dirigía la palabra. En todo caso, jamás podías permanecer indiferente.</p>
<p>Era más que un adelantado: hizo cosas que no se volvieron a hacer. Y era, por supuesto, un enorme solitario. Y muy criticado. Incluso esta semana, al cabo de su muerte, me encontré con colegas que insisten con que bueno, al fin y al cabo, fue un tipo que les sacó laburo a los argentinos. Por esto de que hacía solo sus programas. El Negro estuvo años sin carnet: el ISER no se lo daba porque era extranjero y, sobre todo, porque su tono no correspondía con el de la locución rioplatense. Ahí se entiende el grado de discordia y envidia que provocaba su figura.</p>
<p>Por Eduardo Aliverti<br />
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EL HOMBRE ILUSTRADO</p>
<p>Instaló un modo de hacer radio unipersonal, de clima, y es mi mayor influencia. El show del minuto era mucho más que una compañía: yo me sentaba a escucharlo, no quería que nadie me interfiriera. Recuerdo muchas de sus frases: “Hasta mañana si Dios y los ómnibus lo permiten”. Manejaba como nadie esa conjunción de palabras, música y silencios: hay un antes y un después de él en la radio. A diferencia de Carrizo o Larrea, que se inclinan más por el énfasis y la afirmación, él iba por el lado de la pausa dramática. Nunca voy a olvidarme de cuando le oí leer, mientras estaba haciendo la colimba, “La mujer ilustrada”, un cuento de Bradbury. Era impresionante: les ganaba en audiencia a las telenovelas de la tarde. Cuando Vicente Muleiro me convocó a Radio Nacional para hacer mi programa a la tarde yo tenía dudas; “Hacete tu show del minuto”, me dijo. Y ahí me sentí Gardel. Aunque soy consciente de que, leyendo, no le llego a los talones. Porque para mí el Negro en la radio es como el Diego en el fútbol: el más grande de todos.</p>
<p>Por Alejandro Apo</p>
<p>Testimonios recogidos por Ángel Berlanga<br />
Fuente: Suplemento Radar del diario “Página/12”<br />
Más información: <a href="http://www.pagina12.com.ar/" target="_blank">http://www.pagina12.com.ar/</a></p>
<p><span class="texto">Extractado de: GaceMail TEA</span></p>
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]]></content:encoded>
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		<title>Quinta clase</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 16:29:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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Estimados:
El próximo viernes 3 de septiembre volveremos a encontrarnos, a partir de las 20, en lo que será la quinta clase de Planificación y Gestión Integral de Medios.
Debido a un cambio de planes (por razones de fuerza mayor), este viernes no se dictará la primera de las cinco clases especiales a cargos de docentes del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="334" width="468" alt="quinta" title="quinta" src="http://3.bp.blogspot.com/_I1u1btCK2ik/Sk5AdS3F1FI/AAAAAAAAAwM/01GcE9KsV1c/s400/fondo.jpg" /></p>
<p>Estimados:</p>
<p>El próximo viernes 3 de septiembre volveremos a encontrarnos, a partir de las 20, en lo que será la quinta clase de Planificación y Gestión Integral de Medios.</p>
<p>Debido a un cambio de planes (por razones de fuerza mayor), este viernes no se dictará la primera de las cinco clases especiales a cargos de docentes del Sindicato de Prensa Rosario (SPR).</p>
<p>En su lugar analizaremos el funcionamiento de la redacción de un medio gráfico y las rutinas laborales en un diario en soporte papel.</p>
<p>Por lo tanto, la primera clase especial con los docentes del SPR queda postergada, en principio, para el viernes 17 de septiembre.</p>
<p>Un abrazo</p>
<p>Profe Rubén
</p>
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		<title>El ejemplo de Bob Cox y el Herald</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2010 06:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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David Cox, hijo del periodista inglés Robert Cox, quien durante la última dictadura en la Argentina denunciaba con valentía en el diario &#8220;Buenos Aires Herald&#8221; lo que otros medios callaban, acaba de publicar el libro &#8220;Guerra sucia, secretos sucios&#8221;, y señala: &#8220;Si los diarios hubieran dicho la verdad, el destino de los desaparecidos hubiera sido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="195" width="496" title="Robert Cox" alt="Robert Cox" src="http://4.bp.blogspot.com/_yDxTw4hZsW8/Su5JVYOOBqI/AAAAAAAAL-Q/iBCaUUE5nzc/s400/Robert+Cox-N%C3%A9stor+Grassi.jpg" /></p>
<p>David Cox, hijo del periodista inglés Robert Cox, quien durante la última dictadura en la Argentina denunciaba con valentía en el diario &#8220;Buenos Aires Herald&#8221; lo que otros medios callaban, acaba de publicar el libro &#8220;Guerra sucia, secretos sucios&#8221;, y señala: &#8220;Si los diarios hubieran dicho la verdad, el destino de los desaparecidos hubiera sido otro&#8221;.</p>
<p><a id="more-148"></a></p>
<p><span class="texto">Los niños jugaban todavía cuando el padre ingresó a  la casa, de noche, agitado, con otro de sus ataques de asma, cada vez  más frecuentes. Había estado con el entonces ministro del interior,  Albano Harguindeguy, a quien había intentado persuadir para que  aparecieran dos niños secuestrados. Había dedicado la tapa del Buenos  Aires Herald a ese caso, desde que supo de la búsqueda del abuelo de los  chicos, y a pesar de las amenazas de la dictadura para cesar en el  intento.</span></p>
<p>El que llegó a casa era, por supuesto, Robert Cox, el periodista inglés  que solía publicar lo que los grandes medios callaban. Los niños a los  que pretendía ayudar eran los nietos de Juan Pablo Schroeder, un abogado  uruguayo que se presentó en el diario a pedirle ayuda luego de que un  grupo de tareas matara a su hija y secuestrara a sus nietos.</p>
<p>“¿Qué vas a hacer?”, le preguntó Maud, su mujer, mientras sus hijos  miraban una escena repetida. “Lo que le dije: voy a publicarlo hasta que  aparezcan”. Un día después, a través de un llamado telefónico recibido  en su casa a las ocho de la mañana, un periodista de otro medio le  informaba que los niños habían aparecido en los escalones de una clínica  del Gran Buenos Aires.</p>
<p>Cox había asumido el compromiso de informar sobre las violaciones a los  derechos humanos cometidas por la dictadura entendiendo que sus  publicaciones podían cambiar las cosas. Y así fue para muchos. Él fue  quien empezó a entrevistar a las Madres de Plaza de Mayo antes de que  empezaran las rondas, mientras esperaban desde la una de la mañana en la  puerta del Ministerio del Interior para que sólo diez de ellas fueran  atendidas a las siete de la mañana siguiente. El Herald sería uno de los  pocos espacios en los que las madres serían oídas.</p>
<p>Más tarde lo detuvieron y sólo lo liberaron gracias a la presión  internacional. Inmediatamente llegaron más presiones y amenazas  destinadas a toda la familia. Finalmente los Cox decidieron exiliarse.  “La prensa tiene el deber de decirle la verdad a la gente. Los  familiares de las personas desaparecidas no pueden seguir siendo  ignorados como si fueran leprosos”, escribió en la despedida a sus  lectores, cuando todos los medios no sólo callaban, sino que aplaudían.</p>
<p>Buena parte de las vivencias de Robert Cox en los años de la dictadura  permanecían ocultas. Hasta que uno de sus hijos, David, ayudó a sacarlas  a la luz en su libro Guerra sucia, secretos sucios (Sudamericana). Cox  hijo es de contextura grande, un hombre de habla tranquila y pausada.</p>
<p>–A mi padre le costaba muchísimo volver sobre esa época y escribir sobre  lo que vivió. Y él es un documento viviente de los años atroces vividos  en la Argentina.</p>
<p>David cuenta que insistió mucho ante su padre para que escribiera algún  tipo de memorias. Parecía que llegó a convencerlo “pero nunca pudo pasar  de la tercera página”.</p>
<p>–¿Cómo ve su padre el periodismo en los medios de hoy?<br />
–Él siempre vio al periodismo como una forma de defensa de la  democracia. Pero algo más cercano al oficio de un carpintero que a una  estrella de cine. Para él el periodismo es un trabajo que hay que hacer  en la trinchera. Hay que ir a observar y contar las historias. El  periodismo es lo opuesto a lo que pueda hacer una celebridad. Es un  compromiso con el pueblo, con el lector&#8230; y a veces contra el lector.  Porque a veces el lector no quiere ver ciertas cosas. Eso sucedió en el  Herald. Pero había que contar las cosas igual. Así como el periodista no  puede estar condicionado por los intereses de la empresa, el periodista  debe estar alerta para no ser cómplice.</p>
<p>–Su padre compara a los militares argentinos con los SS nazis. ¿Cómo  vivieron ustedes el hecho de la derogación de las leyes de Obediencia  Debida y Punto Final y que se haya vuelto a juzgar a estos “nazis”?<br />
–Hemos hablado mucho de los SS nazis en Argentina y de las políticas de  derechos humanos. Creemos que es imprescindible que se sepa, de una vez,  toda la verdad, que no siempre es fácil de digerir, pero es necesario.  Las leyes de impunidad fueron terribles para Argentina.  Internacionalmente se está sabiendo recién ahora que lo que sucedió en  Argentina fue equiparable a lo que hicieron los nazis, aunque a menor  escala. El camino que la Argentina está eligiendo es el correcto.</p>
<p>–Su padre enfrentó a varios militares. ¿Cómo fue el encuentro con Harguindeguy?<br />
–Eso está grabado. Había concurrido a una conferencia de prensa que  daban los militares contando de las bajas del terrorismo y donde nadie  repreguntaba ni hacía ningún cuestionamiento. Los periodistas tomaban  nota y transcribían, nada más. Luego de la conferencia olvida, por  suerte, apagar el grabador. Y va a la oficina del ministro del Interior.  Se escuchan los pasos, todo. Mi padre le reclama por esos niños y  Harguindeguy le reprocha que está publicando mentiras y que está  equivocado. “No –le dice mi padre–, el equivocado es usted.<br />
Continuaremos publicando la nota hasta que aparezcan los niños”, y se  fue. A esa altura, para él, la información no era sólo material para  publicar, sino que también le permitía salvar vidas. Llegó a casa con un  ataque de asma. Esa noche se la pasó escribiendo.</p>
<p>–¿Cómo recuerda su relación con él en esos años?<br />
–Él trataba de hacer lo imposible por estar con nosotros. Pero la mayor  parte del tiempo lo veía hablando por teléfono, escribiendo o atendiendo  a gente que tenía familiares desaparecidos, o en conversaciones con la  prensa internacional para conseguir apoyo, trabajando por las noches.  Pero empezamos a recibir amenazas, todos, que era otra forma de llegar a  él. Así decidió que nos fuéramos del país. Él iba a quedarse hasta las  últimas consecuencias. Pero mi madre intervino y le hizo entender que  sin él, nosotros no estaríamos bien.</p>
<p>–¿Cómo vivió personalmente el tener que irse y qué siente al volver?<br />
–Tener que irme del país donde nací fue como asistir a mi propio  entierro. Tuvimos que despedirnos de muchas cosas. Siento que ésta es la  tierra a la que pertenezco. Y lo que más lamento es haber perdido el  contacto con mi abuelo. Pero, por otro lado, pudimos sobrevivir.</p>
<p>–Recientemente se desclasificaron conversaciones entre Nixon y Kissinger  que revelan que ninguno de los dos se preocuparía por los derechos  humanos con tal de derrocar a Salvador Allende. “Vale todo”, dijo Nixon.  ¿Cómo cree que debería castigar la comunidad internacional el apoyo que  brindó Estados Unidos a las dictaduras de Latinoamérica?<br />
–Sí, es interesante, ¿no?&#8230; Lo de Nixon no me sorprendió, y menos lo de  Kissinger. Creo que todos los que hayan participado de violaciones a  los derechos humanos, sean del país que fueren, deberían recibir algún  castigo. Hay dos maneras de ver las cosas en el derecho internacional,  como lo que el juez Baltasar Garzón quiere y lo que Estados Unidos  reconoce.</p>
<p>–Baltasar Garzón estuvo hace poco en Buenos Aires. Su padre atestiguó  frente a él contra Adolfo Scilingo, ¿cómo ven ustedes lo hecho por  Garzón?<br />
–Es un gran juez. Como familia estamos muy en favor de lo que ha hecho.  Pero, en línea a lo que venís planteando, Estados Unidos tiene cierta  resistencia a algunos temas. No va a permitir que Kissinger sea juzgado.  Y a Garzón eso le interesa. Estados Unidos defiende a los suyos&#8230;</p>
<p>–Su padre se pregunta en el libro “por qué los propietarios editores de  los principales diarios instintivamente miraron hacia otro lado”. Dice  que “podrían haber marcado una diferencia como hizo el Herald”. ¿Qué  responsabilidad les cabe a las empresas periodísticas?<br />
–Los diarios tienen gran responsabilidad en lo que sucedió en Argentina.  Cada dueño de diario debe responder por qué ocultó la verdad. Una  prensa madura sólo lo es si refleja lo que sucedió y explica los motivos  del silencio. Si los diarios hubieran dicho la verdad y contado las  historias como sucedieron, habría sido otro el destino de los  desaparecidos. Los militares no hubiesen tenido la libertad de llevar a  cabo ese plan atroz. No hay dudas respecto de eso. Podrían haber ayudado  al restablecimiento de la democracia. Si no hubieran tergiversado la  información, la gente no habría podido negar lo que ocurría. Cuando el  periodismo dice la verdad, la gente reacciona y puede tomar decisiones y  cambiar las cosas.</p>
<p>–Miradas al Sur acaba de editar Silencio por Sangre, un libro que revela  los negocios sucios entre Clarín y los militares por Papel Prensa y  donde se desnuda que esa compra se hizo con los dueños en las camas de  torturas.<br />
–( Queda impactado. ) Qué bárbaro. No sabía eso. ( Piensa. ) Es  interesantísimo. Es tremenda esa historia. ¿Hace mucho que se publicó?</p>
<p>–Este mes<br />
–Bueno, eso explica muchas cosas&#8230; ¿no?</p>
<p>Por Felipe Deslarmes<br />
Fuente: Miradas al sur<br />
Más información: www.elargentino.com
</p>
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		<title>La radiofonía argentina cumple 90 años</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Aug 2010 18:16:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica eran cuatro jóvenes radioaficionados argentinos de principios del siglo pasado que desde hacía algunos años buscaban la manera de transmitir en forma masiva.
Mientras estudiaban medicina, en 1920 pidieron permiso para instalar una pequeña antena en la azotea del porteño Teatro Coliseo, lo que generó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img height="285" align="right" width="334" alt="Los locos de la azotea" title="Los locos de la azotea" src="http://www.ladedios.com.ar/ladedios2/images/Locos_de_la_azotea.gif" /></p>
<p>Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica eran cuatro jóvenes radioaficionados argentinos de principios del siglo pasado que desde hacía algunos años buscaban la manera de transmitir en forma masiva.</p>
<p>Mientras estudiaban medicina, en 1920 pidieron permiso para instalar una pequeña antena en la azotea del porteño Teatro Coliseo, lo que generó que se los conociera como &#8220;los locos de la azotea&#8221;.</p>
<p>El viernes 27 de agosto de 1920, a las 21, se convirtieron oficialmente en los pioneros de la radiodifusión argentina al transmitir  la ópera <em>Parsifal</em>, de Richard Wagner, interpretada por la Soprano argentina Sara César, quien fue presentada al aire por el mismo Susini, quien había traído desde los frentes de batalla de Europa (durante la Primera Guerra Mundial) los primeros elementos de radiofonía escondidos en su sobretodo. Cables, hilos, válvulas, bobinas, alambres, bocinas y micrófonos sirvieron para modernizar sus transmisores caseros de radioaficionados y lograr lo imposible.</p>
<p><a id="more-147"></a><br />
Aquella mágica noche, los &#8220;locos de la azotea&#8221; utilizaron un transmisor de cinco vatios de potencia, con un micrófono para sordos ubicado en el paraíso del teatro Coliseo y con una antena ubicada en la cúpula de la casa de remates en Cerrito y Charcas.</p>
<p>Muchas discusiones existen al respecto sobre si corresponde llamar o no a esta la primera transmisión de radio del mundo (además de ser la primera en el país) pero en lo que sí existe mayor consenso es en sostener, como lo hacen diversos estudiosos de la materia, que esta transmisión de tres horas de duración y que pudo ser escuchada por unas 50 personas, fue la primera transmisión dedicada a todo el público en general con propósitos de continuidad, fundadora sin dudas de la radio como medio de comunicación.<br />
<em> </em></p>
<p><em>&#8220;&#8230;Y anoche una onda sonora onduló vermicular, de las 21 a las 24, por el espacio, como cubriendo con su sutil celaje de armonías -las más caprichosas, ricas, grávidas de nobles emociones-, la ciudad entera&#8221;</em>, escribió Mastrogiani, crítico de música del diario <em>La Razón</em>.</p>
<p>La pasión de Los locos de la azotea había comenzado 10 años antes, cuando, en 1910, el ingeniero Guillermo Marconi, creador de la telegrafía inalámbrica, visitó la Argentina. En ese momento, Enrique Susini y sus compañeros quedaron deslumbrados por la revolución tecnológica desarrollada por Marconi y no se detuvieron hasta transmitir <em>Parsifal</em>.</p>
<p>Así se formó L.O.R. Radio Argentina, primera licenciataria de la radiodifusión nacional, que transmitía regularmente desde diversos teatros, entre ellos el Colón.</p>
<p>Poco tiempo después los cuatro jóvenes entusiastas vendieron Radio Argentina para crear Via Radiar, empresa dedicada a las comunicaciones de larga distancia.</p>
<p>En 1930 recibieron la asombrosa suma de 200 millones de dólares por la compañía, dinero que invirtieron en la creación de los estudios Lúminton, pilar del cine argentino en sus mejores años.</p>
<p>Aunque sea Enrique Telémaco Susini el más recordado, los cuatro precursores de la radio hicieron recorridos relevantes en sus vidas profesionales. Susini se recibió de médico otorrinolaringólogo, pero también fue profesor de canto y de violín, y hasta director del Teatro Colón. Dirigió además una película con Lola Membrives como protagonista, “La chismosa”, en 1938. Y ya en la década de 1950 también estuvo entre los pioneros de la televisión en la Argentina. Su sobrino Miguel Mujica era el más joven, también médico, llegó a ser ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Arturo Frondizi.</p>
<p>Cesar Guerrico fue un médico de renombre y director de radio Splendid. Y el radiólogo Luis Romero Carranza fundó la primera fábrica de celuloide virgen para cine.<br />
A la pionera radio de los locos de la azotea, se sumarían en breve: Radio Cultura, Radio Sud América , LOU Radio Brusa, Radio Libertad, Radio Casa América, Radio Grand Splendid  y Radio Nacional.</p>
<p>El 14 de septiembre de 1923 se dio la primera utilización de la radio como herramienta periodística al retransmitirse desde una radio de Estados Unidos la pelea entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey. En 1924 se transmitió por primera vez un partido de fútbol, que enfrentó a la Argentina con Uruguay, desde la cancha de Sportivo Barracas.</p>
<p>A fines de esa década debutó &#8220;La caricia del lobo&#8221;, creado por Francisco Mastandrea y considerado el primer radioteatro del país ya que no concluía en un solo día o en el espacio de una sóla audición.</p>
<p>En 1937 inició sus transmisiones Radio del Estado (hoy Radio Nacional) desde el entrepiso del Palacio de Correos y Telégrafos y sin emitir publicidad comercial.</p>
<p>En 1956 llegaron al país las primeras radios portátiles a transistores, hecho que permitió los oyentes pudieran escuchar sus programas, locutores y conductores favoritos en distintos lugares a los que llegara la señal.</p>
<p>En 1972, a partir de la promulgación de la Ley Nacional de Telecomunicaciones, se creó el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer). A principios de los años 80 aparecieron las primeras emisoras de radio de FM (Frecuencia Modulada).</p>
<p>Hoy, 90 años después de su nacimiento, la radio sigue ocupando un lugar privilegiado, más allá de la aparición de la televisión, internet y las redes sociales.</p>
<p>Millones de personas siguen sus programas favoritos, escuchan partidos de fútbol o simplemente disfrutan de la música desde los equipos de sus casas, en sus MP3, MP4 y en sus celulares; hasta pueden encontrarlas en distintos puntos del mundo a través de la web. Y todo, gracias a aquellos cuatro pioneros, los locos de la azotea.</p>
<p>Fuente: Infobae y otros sitios web
</p>
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		<title>Tercera y cuarta clase</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 06:45:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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Estimados:
Luego de que el profesor Marcelo de la Torre tuviera la gentileza de acceder a una solicitud mía y dictara dos clases consecutivas de su materia Tecnologías Digitales de Comunicación e Información en los dos módulos horarios el pasado viernes 20 de agosto, este viernes 27 recuperaremos la clase perdida de Planificación y nos pondremos al día con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="tercera y cuarta" align="left" alt="tercera y cuarta" src="http://www.oelse.com/wp-content/uploads/2007/06/screenshot-22_6_2007-09_46_07.jpg" /></p>
<p><strong>Estimados:</strong></p>
<p>Luego de que el profesor Marcelo de la Torre tuviera la gentileza de acceder a una solicitud mía y dictara dos clases consecutivas de su materia <em>Tecnologías Digitales de Comunicación e Información</em> en los dos módulos horarios el pasado viernes 20 de agosto, este viernes 27 recuperaremos la clase perdida de Planificación y nos pondremos al día con la clase correspondiente a esta semana.</p>
<p>Es decir que, de 18 a 20, recuperaremos la tercera clase de <em>Planificación y Gestión Integral de Medios</em>. A continuación, de 20 a 22, desarrollaremos la cuarta clase de nuestra materia.</p>
<p>Les recuerdo que este viernes deberán llevar terminado e impreso en soporte papel para entregar <strong>el trabajo práctico Nº 1</strong>, que debían realizar en grupos sobre el texto de John Holloway &#8220;La rosa roja de Nissan&#8221;, a partir de las consignas oportunamente dadas en clase.</p>
<p><a id="more-146"></a></p>
<p>Precisamente, comenzaremos nuestro tercer encuentro a partir de las 18 dando lectura a los trabajos realizados por los distintos grupos y analizaremos entre todos dicho texto.</p>
<p>Queda claro entonces que este viernes 27 los dos módulos horarios (el de 18 a 20 y el de 20 a 22) serán destinados a desarrollar la tercera y la cuarta clase de Planificación.</p>
<p>Los espero y les dejo un abrazo</p>
<p><em>Profe Rubén</em>
</p>
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		<title>Marcar la agenda</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Aug 2010 00:04:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Alejandro Fraga</dc:creator>
		
	<category>Información General</category>
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		<description><![CDATA[ 
En una nota publicada en el diario Página/12, el sociólogo y docente universitario Carlos de Ángelis reflexiona sobre los medios y su capacidad de instalar temas de agenda. Además, sostiene que el campo de la información, que ha sido siempre un territorio de batalla, presenta ahora nuevos mecanismos y modalidades. 

Ciertamente se discute el tema del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="texto"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES-TRAD; mso-bidi-language: AR-SA"><img title="agenda" alt="agenda" src="http://canasto.es/assets/2010/01/agenda.jpg" /> </span></span></p>
<p><span class="texto"><span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-fareast-language: ES-TRAD; mso-bidi-language: AR-SA">En una nota publicada en el diario Página/12, el sociólogo y docente universitario Carlos de Ángelis reflexiona sobre los medios y su capacidad de instalar temas de agenda. Además, sostiene que el campo de la información, que ha sido siempre un territorio de batalla, presenta ahora nuevos mecanismos y modalidades.</span> </span></p>
<p><span class="texto"><a id="more-145"></a></span></p>
<p><span class="texto">Ciertamente se discute el tema del rol de los medios de comunicación y en particular su capacidad de “marcar la agenda”, es decir su potencial para imponer temas a la opinión pública independientemente de su relevancia social, económica o política.</span><span class="texto">Tradicionalmente, se ha adjudicado y se sigue adjudicando esta “habilidad” a la prensa escrita, particularmente a los llamados “medios de referencia”. En virtud de las propias rutinas de trabajo de muchos medios de comunicación, se suelen capturar los titulares y contenidos de estos diarios papel y de esta forma son replicados por buena parte del resto de los soportes audiovisuales, radio y televisión y aun Internet. Es decir, cualquier titular de portada de estos periódicos resulta multiplicado infinidad de veces por los demás medios, traduciéndose en una presencia ubicua para los receptores, más allá de sus propios lectores.</span><span class="texto">La cuestión sobre la capacidad de generar agenda por parte de los medios no es novedosa, ni exclusiva de la Argentina. El término “Agenda Setting” fue acuñado en 1972 por los investigadores norteamericanos Maxwell E. McCombs y Donald Shaw, durante una investigación realizada en una pequeña ciudad de los Estados Unidos con motivo de las elecciones presidenciales en 1968, elección que ganara Richard Nixon. En aquel estudio, los académicos analizaron comportamientos y opiniones de cien indecisos, concluyendo que sus preocupaciones sobre los principales problemas del país (issues) coincidían con los planteados por los periódicos. El corolario fue que los medios no imponen cómo pensar, sino en qué pensar.</span><span class="texto">Desde aquel año se han realizado en todo el mundo cientos de estudios con la finalidad de poner a prueba esta teoría con resultados contradictorios, algunos muy alejados de aquellas proposiciones. Evidentemente, no se puede considerar una relación lineal y mecánica de los medios como constructores de las creencias en la ciudadanía urbi et orbi. Diversos factores, como los valores culturales de la población, los niveles de politización o coyunturas particulares modifican la interpretación por parte de la sociedad de las noticias y opiniones surgidas de los medios.</p>
<p>¿Cuál es la situación en la Argentina? No se puede negar la importancia de la prensa escrita en nuestro país a lo largo de su historia, desde la independencia hasta nuestros días. La propia historia de los medios ha mostrado una variedad de estilos, y pluralidad de posiciones desde la prensa partidista de fines de siglo diecinueve hasta el periodismo de investigación de los noventa, pasando por un sinnúmero de experiencias, algunas exitosas y otras fallidas, que hoy día son objeto de análisis de historiadores y especialistas.</p>
<p>Sin embargo, algo ha cambiado en la actualidad. La mutación de algunos medios en corporaciones empresarias multimedia transforma la lógica intrínseca del periodismo en su rol de productor de información, así como también modifica la profesión periodística, presionada por la creciente necesidad de construir noticias en modalidad “multiplataforma”, es decir que puedan reproducirse para los distintos soportes en forma simultánea. Así, la integración de redacciones implica multiplicar las noticias para también informar en tiempo real, característica fundamental de la prensa on-line. Ya el “rebote” no es inter-medios, sino dentro de los propios multimedios.</p>
<p>También se debe considerar que los modelos corporativos, como se pueden evidenciar tanto en la Argentina como a nivel mundial, implican una lógica de negocios que se asemejan a otras ramas de la industria y servicios. Estos modelos incorporan participaciones en los paquetes accionarios de las corporaciones de medios desde mundos ajenos a la actividad periodística, como, por ejemplo, desde el mundo de las finanzas. Estos cambios sin duda imponen en el mediano plazo modificaciones en las modalidades de cobertura de las noticias. Uno de los efectos que ya parecen evidenciarse y que deben ser objeto de minuciosos análisis es una creciente tendencia a la homogeneización de las visiones dentro de las empresas multimedia y aun entre las diversas empresas mediáticas.</p>
<p>Desde el lado de los receptores, la despolitización creciente y apatía ciudadana parecieran allanar ciertos caminos para lograr una rápida transformación del estado de la opinión pública, para que la agenda mediática sea convertida en genuina agenda pública, es decir, en preocupaciones ciudadanas. Sin embargo, en casos puntuales como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, estas hipótesis no se han podido sostener.</p>
<p>Por otra parte, sí se ha podido constatar que, por ejemplo, en períodos electorales algunas posturas forzadas por parte de algunos medios han minado su credibilidad ante la misma opinión pública sobre la que se pretende influir, logrando exactamente el efecto contrario al buscado, horadando algunos de sus principales activos intangibles, como les gusta decir a los expertos en marketing.</p>
<p>En contrapartida, el crecimiento de los medios digitales y la transformación del propio teléfono celular en un productor de noticias ofrecen la posibilidad de edificar voces alternativas y redes de información con visiones diferentes. Sin embargo, cabe señalar que estos recursos suelen ser construidos y articulados a partir de sistemas organizados pertenecientes a las megacorporaciones mundiales de redes digitales y software.</p>
<p>El campo de la información y el conocimiento han sido y son campo de batalla desde tiempos inmemoriales, ahora con nuevos mecanismos y modalidades.</p>
<p>Por Carlos F. De Ángelis - Sociólogo y docente universitario de la UBA<br />
Fuente: Página 12<br />
Más información: <a title="página" href="http://www.pagina12.com.ar/" target="_blank">http://www.pagina12.com.ar/</a></p>
<p><span class="texto">TOMADO DE: GACEMAIL</span></p>
<p /></span>
</p>
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